Karl Bushby, un británico de 57 años y exmiembro de las fuerzas armadas, tocó suelo en la playa de Dover tras cumplir la penúltima etapa de una travesía titánica. Partió desde Chile en 1998 con una regla infranqueable: avanzar sin utilizar ningún medio de transporte motorizado o animal, confiando solo en sus piernas y brazos.
El explorador recién cruzó el Canal de la Mancha desde Francia, custodiado bajo estricto secreto por los guardacostas británicos y franceses. Al llegar a la costa británica, fue recibido por un reducido grupo de periodistas y el reconocido cineasta alemán Werner Herzog, quien registra los momentos finales del recorrido para un documental.
Un reto impulsado por la fuerza humana pura
El verdadero motor detrás de esta travesía de 28 años y más de 50.000 kilómetros no fue buscar un récord de velocidad, sino sostener un compromiso absoluto de desplazamiento humano contiguo. Para Bushby, utilizar cualquier vehículo habría roto la continuidad geográfica e intelectual de su proyecto, obligándolo a superar cada barrera natural (como glaciares, ríos y estrechos oceánicos) usando únicamente la fuerza de su cuerpo.
Ese nivel de exigencia convirtió la ruta en una prueba de supervivencia física y geopolítica. Cruzar a pie el helado estrecho de Bering junto a un compañero o nadar tramos marinos no fueron decisiones estéticas, sino la única forma válida de conectar continentes sin romper la cadena de pasos iniciada en el sur de América.
Obstáculos políticos, pandemia y el tramo final hacia Hull
A lo largo de casi tres décadas atravesando una treintena de países, el camino estuvo lleno de interrupciones severas. Rusia le denegó la visa inicialmente tras su paso por Bering, mientras que diversas crisis financieras, problemas de salud y las restricciones de la pandemia de COVID-19 frenaron su avance durante meses.
Pese a los contratiempos, el exmilitar británico se encuentra a unos 400 kilómetros de Hull, su ciudad natal. Tras completar esa caminata de dos semanas, dará por finalizado un viaje histórico para abocarse al montaje de su documental y a una serie de conferencias globales.