Un enorme cráter de 20 metros de diámetro y 10 de profundidad se formó en una calle y sorprendió a vecinos de la ciudad inglesa de Hertfordshire. El socavón dejó a más de 50 casas sin agua, electricidad y gas.
Un enorme cráter de 20 metros de diámetro y 10 de profundidad se formó en una calle y sorprendió a vecinos de la ciudad inglesa de Hertfordshire. El socavón dejó a más de 50 casas sin agua, electricidad y gas.
El deslizamiento de tierra apareció en una calle residencial. Según informó el diario británico The Guardian, los habitantes del Estado de St. Albans se despertaron en medio de la noche al escuchar el estruendo.
Cuando se asomaron a ver que había ocurrido se asombraron al ver el enorme cráter y la calle derrumbada, agregó el periódico local Herts Advertiser.
Varias familias debieron ser evacuadas ya que el agujero provocó daños en las conexiones de agua, electricidad y gas. En total, 58 viviendas de la zona quedaron sin estos servicios.

Incluso algunos residentes no podían salir de sus casas a través de sus entradas principales y debieron caminar por los jardines de los vecinos para abandonar los edificios.
Un pequeño agujero en la calle había aparecido hace unos días, de acuerdo al comandante del servicio de bomberos de St Albans, John Hudnott. Pero se pensaba que el orificio se había formado debido a una fuga en una cañería de agua.
"No tengo ni idea de cuánto tiempo va a tomar para llegar de nuevo la alimentación. Pensamos que era la fuga de agua, pero ahora no estamos tan seguros ", aseguró Hudnott aún sorprendido.
"Le dije a mi esposa 'el camino ha desaparecido'. Les dijimos a los vecinos, algunos de ellos todavía estaban dormidos, así que empecé a arrojarles piedras a las ventanas para despertarlos”, contó a la prensa británica Ben Bagshaw, uno de los damnificados.
¿Por qué se forman los agujeros?
Estos cráteres naturales se originan cuando el agua de corrientes subterráneas o de lluvia se filtra a través del suelo. El agua erosiona gradualmente la roca y el asfalto hasta que no puede soportar ni su propio peso y el terreno cede.