Ante una profunda polarización de la población, los candidatos Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro concentran aproximadamente el 85% de las intenciones de voto para las elecciones presidenciales de este domingo en Brasil, según los sondeos.
El actual Lula da Silva y el ultraderechista Flávio Bolsonaro -hijo de Jair- son los dos candidatos favoritos para este domingo 4 de octubre.
Ante una profunda polarización de la población, los candidatos Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro concentran aproximadamente el 85% de las intenciones de voto para las elecciones presidenciales de este domingo en Brasil, según los sondeos.
Datafolha siempre en sus encuestas tuvo a Lula en la cima, con las mayores probabilidades de ser reelecto. Si bien en los sondeos de junio esa ventaja era de 10 puntos y se fue achicando en forma paulatina, en su estudio de este jueves finalmente la consultora situó la diferencia a favor del mandatario socialista en 5 puntos para la primera vuelta de este domingo: 45% contra 40% del ultraderechista Bolsonaro.
Para el balotaje, que está indicado en todas las encuestas ante la falta de sorpresa de que un candidato llegue al 50% de los votos válidos, Datafolha estima que Lula mantendría el poder con 48% contra 45% de Bolsonaro.
En tanto, la más reciente encuesta de Quaest, que corresponde al lunes pasado, ubica a Lula, con 39%, y Bolsonaro, con 34%, de las proyecciones del electorado. En un escenario de balotaje, Quaest puntualiza que Da Silva y Bolsonaro obtendrían un 42% cada uno, marcando una paridad reñida entre ambos candidatos a ocupar el máximo cargo del Ejecutivo.
Por su parte, la consultora Nexus estimó que Lula registra el 42% de las intenciones de voto, mientras que Bolsonaro aparece con el 37%.
Más allá de los indecisos, un sector de peso para definir la elección es la población religiosa practicante.
Lula conserva un respaldo importante entre los votantes católicos, mientras que Bolsonaro tiene una base especialmente significativa entre los evangélicos, un sector de enorme poder en las comunidades populares.
De hecho, Lula se vio obligado a captar a ese electorado y lanzó una nueva carta dirigida a los evangélicos con citas de proverbios y llamamientos "a la familia", al tiempo que su campaña incorporó canciones publicitarias con la participación de pastores.
Este domingo, el proceso se desarrollará de forma simultánea en todo el territorio nacional de Brasil, abriendo las mesas a las 8 de la mañana y finalizando la recepción de votos a las 17, según el huso horario de la capital Brasilia.
Durante la votación en la urna electrónica, cada ciudadano elige representantes para diversos estamentos del Poder Ejecutivo y del Legislativo.
La ciudadanía deposita su voto para elegir Presidente y Vicepresidente de la República, gobernadores y vicegobernadores de los 26 estados más el Distrito Federal, la totalidad de los 513 escaños de la Cámara de Diputados Federales, las legislaturas provinciales (diputados estaduales o distritales) y la renovación de dos tercios del Senado Federal (54 escaños).
El padrón electoral convoca a cerca de 158 millones de ciudadanos habilitados de Brasil para acudir a las urnas.
El voto es estrictamente obligatorio para los ciudadanos alfabetizados que tienen entre 18 y 69 años.
Por el contrario, la legislación brasileña contempla el voto facultativo o potestativo para los jóvenes de 16 y 17 años, las personas mayores de 70 años y los ciudadanos no alfabetizados.
La contienda presidencial vuelve a estar marcada por una profunda polarización política entre dos grandes bloques.
Por un lado, Luiz Inácio Lula da Silva, referente del Partido de los Trabajadores (PT), encabeza la coalición oficialista junto a Geraldo Alckmin con la meta de obtener un nuevo mandato de gobierno.
Por el otro, Flávio Bolsonaro -hijo del expresidente Jair- representa la principal apuesta opositora al frente del Partido Liberal (PL), secundado por Alfredo Gaspar, concentrando el apoyo del espacio ultraderechista y conservador en la carrera electoral. El presidente Javier Milei le dio su apoyo semanas atrás durante un evento partidario en San Pablo.
Para definir la elección presidencial en la primera vuelta del 4 de octubre, cualquier fórmula candidata necesita obtener la mayoría absoluta, es decir, más del 50 % de los votos válidos emitida la votación, sin contabilizar en dicho cálculo los votos en blanco ni los votos nulos.
En caso de acudir a una instancia definitoria de balotaje, el criterio se simplifica entre los dos dirigentes más votados y resulta electa la candidatura que sume la mayoría simple de los votos válidos, superando numéricamente a la lista rival sin requerir un piso porcentual específico.
Si ninguna de las fórmulas presidenciales supera el umbral de la mayoría absoluta el 4 de octubre, la legislación electoral dispone la realización de la segunda vuelta. En ese caso, el balotaje entre las dos candidaturas más votadas quedará fijado para el domingo 25 de octubre.
El Tribunal Superior Eleitoral (TSE) habilita la difusión de los datos oficiales inmediatamente después del cierre de las mesas, fijado a las 17 (hora de Brasilia).
Gracias al procesamiento automatizado del sistema de urnas electrónicas, las primeras tendencias consolidadas y el recuento casi definitivo suelen conocerse en el transcurso de las primeras horas de la noche.
Tanto el avance de los cómputos como los resultados finales pueden seguirse en tiempo real ingresando a la plataforma institucional del organismo en www.tse.jus.br.