Las medidas anunciadas ayer por el Presidente consisten en una reducción de impuestos a pagar por trabajadores, sean asalariados, monotributistas o autónomos, y a darles unos pesos extra a otras personas, a través de la Asignación Universal. Además se establece que el precio de la nafta no aumente en estos meses. Claramente, apunta a traer un poco de alivio, ante la caída del poder de compra de la población, problema que se ha agravado en estos días, luego del fuerte aumento del dólar.
¿Ayudará? Si usted recibe unos pesos extra, ¿qué haría? Compraría dólares, y en ese caso las medidas no serían efectivas. En cambio, si los ingresos no le alcanzan para cubrir sus costos, esta ayuda monetaria le generaría un poco de alivio, salvo que los precios aumenten a un ritmo mayor, y más con la devaluación de estos días.
Además, hay quienes cuestionan “por qué no las implementaron antes”. Claramente, es porque el gobierno tenía, y tiene, sus finanzas en rojo, y nadie le quería prestar un peso, manifestado en el antes alto (y ahora altísimo) riesgo país.
Resumiendo, aunque las medidas intentan dar una mano a personas de ingresos medios, hay dudas sobre su efectividad, especialmente si compran más dólares, o los precios aumentan a mayor ritmo, y un cuestionamiento sobre su oportunidad. Entonces, ¿por qué las anunciaron?
Los resultados de las PASO han obligado a actuar de otra manera, a pesar de su costo. Es como si estuviese en un partido de fútbol, y le acaban de meter dos goles y le quedan sólo cinco minutos. Ahora el gobierno se la tiene que jugar y poner muchos delanteros, confiando que puedan lograr un mejor resultado.
Claramente, el actual gobierno enfrenta un nuevo problema, que es el pánico post PASO, que se traduce en una escalada del dólar, con sus consecuentes perjuicios. Quizá adopte otras medidas para dar una mano a la población, pero su gran desafío para estos meses será lograr la estabilidad del dólar, y así de la inflación, una ardua tarea.