28 de julio de 2014 - 00:00

Último viaje del Costa Concordia antes de convertirse en chatarra

El crucero italiano que naufragó en 2012 llegó remolcado a Génova, donde será desmantelado.

El naufragado crucero Costa Concordia completó ayer su último viaje. Remolcado por otras embarcaciones y sacudido por fuertes vientos, el navío llegó al puerto de Génova, donde será desmantelado y convertido en chatarra.

El lujoso crucero chocó con un arrecife el 13 de enero de 2012 cuanto su capitán navegaba demasiado cerca de la isla de Giglio, en la Toscana. En el naufragio murieron 32 personas.

Una operación espectacular enderezó el barco en setiembre de 2013. El miércoles, las remolcadoras comenzaron el viaje de cinco días hacia Génova, donde tiene su sede la propietaria del barco, Costa Corciere Spa.

“Nuestro gran aliado ha sido el barco”, dijo Franco Gabrielli, el funcionario del gobierno que supervisa la operación. “El barco ha mostrado una robustez impresionante”.

El capitán Gianluca DAgostino, comandante de la guardia costera italiana en Giglio, le dijo a Sky TG24 TV que la travesía de 180 millas náuticas de Giglio a Génova fue tan tranquila que una noche la tripulación en una sala de control conectada con el Concordia encendió las luces en el lado no averiado como si estuviese haciendo un último crucero por el Mediterráneo.

Los ambientalistas se habían preocupado de que el Concordia pudiese contaminar el santuario marino a lo largo de la ruta, que pasa cerca de la diminuta isla de Montecristo, especialmente protegida. El combustible fue extraído a inicios de la operación de rescate del barco, pero también había dentro sustancias químicas, comida y desechos humanos y se temía que se derramasen.

D’Agostino dijo que un monitoreo con aviones y muestras de agua marina no detectaron contaminación. Cuando el Concordia estaba siendo remolcado cerca de la isla francesa de Córcega, recordó D’Agostino, él le regaló una botella de vino a las autoridades francesas que realizaban el monitoreo en el mar y los franceses, que estaban complacidos de que no hubiese contaminación, le dieron a sus tripulantes una botella de champán.

El buque será revisado en busca de los restos de un camarero indio, el único cadáver que no fue hallado pese a numerosas misiones por buzos que recorrieron la embarcación cuando yacía a un costado en el puerto de Giglio, una isla turística y pesquera en aguas límpidas en las que viven delfines. Un buzo pereció en las tareas de búsqueda.

El capitán del barco, Francesco Schettino, está acusado de homicidio, de causar el naufragio y abandonar el barco cuando muchos pasajeros y tripulantes seguían a bordo.

Palacio con 1.500 camarotes para casi 4.000 pasajeros

El Costa Concordia era un palacio flotante del tamaño de tres canchas de fútbol. Al igual que el Titanic en su época, acumuló todos los superlativos. Nave almirante de la flota Costa desde su lanzamiento en 2006, esta hazaña de los astilleros italianos Fincanteri era el barco más grande construido en Italia: 290 metros de eslora y 38 de manga.

Para maniobrar y mantener a este gigante de los mares dotado de 13 cubiertas, se necesitaban no menos de 1.068 tripulantes para una capacidad total de 3.780 pasajeros distribuidos en 1.500 camarotes, de los cuales 505 con balcón privado, sumados a unas 70 suites de lujo. Para alimentar a esa cantidad de gente tenía 5 restaurantes, incluyendo el exclusivo “Club Concordia” donde sólo había mesas reservadas para una clientela de alto nivel.

El barco, de 115.000 tn, estaba equipado con 2 motores de una potencia de 21 MW que le permitían navegar a una velocidad máxima 23,2 nudos. Con una velocidad de crucero de 19,6 nudos, disponía de una autonomía de entre 10 y 14 días.

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