En septiembre de 1968, el italiano Luigi Grosso, empleado de la BBC y , adquirió por 45 libras un cuadro en un comercio del barrio londinense de Belsize Park. Al observar detenidamente la obra, descubrió la firma «Vincent» en la esquina inferior izquierda y sospechó que ocultaba un tesoro de la historia del arte.
Aunque el vendedor creía que pertenecía a un pintor homónimo sin mayor trascendencia, Grosso contactó al curador Alan Bowness para autenticar el lienzo. Los exámenes confirmaron que la pieza era Campesina frente a una choza (Paysanne devant une chaumière), creada por Vincent van Gogh en julio de 1885.
En 1968, un comprador pagó por un cuadro desconocido porque sospechaba que podría ser especial: los expertos confirmaron luego que era un Van Gogh
Del olvido en un desván agrícola a las subastas de Nueva York
La presencia del cuadro en una tienda de saldo responde a una singular cadena de eventos. En 1929, el agricultor John Holme aceptó la pintura como pago de una deuda por pertrechos agrícolas en Staffordshire. La familia la mantuvo colgada hasta que se cansó de ella y la guardó en el desván. Décadas después, en 1967, su hijo la remató por 4 libras sin imaginar su origen real.
Una revalorización millonaria en el mercado internacional
Tras confirmarse su autenticidad, Grosso vendió la obra en Sotheby's de Nueva York en 1970 al productor Joseph Levine por 110.000 dólares. Durante el medio siglo siguiente, el lienzo circuló por colecciones privadas de Estados Unidos y Canadá, elevando progresivamente su cotización.
En marzo de 2020, la galería Dickinson presentó la pintura en la feria TEFAF Maastricht en los Países Bajos. Un comprador privado adquirió la obra por una suma estimada entre 12 y 15 millones de euros, consolidando uno de los hallazgos más lucrativos registrados en el comercio del arte.