12 de diciembre de 2013 - 01:32

Último adiós: una multitud junto al féretro de Mandela

Cientos de miles de sudafricanos peregrinan por la sede del gobierno en Pretoria para saludar a su amado líder. El domingo será sepultado.

Miles de personas despidieron ayer en la ciudad sudafricana de Pretoria los restos de su extinto líder, Nelson Mandela, en el primer día de visitas a la capilla ardiente instalada en los Union Buildings, la sede del gobierno bautizada ahora con el nombre del ex presidente.

Una interminable multitud peregrinó frente al féretro que había sido conducido desde el Hospital Militar de la capital sudafricana hasta los Union Buildings, donde centenares de dignatarios y miembros de la familia Mandela presentaron sus respetos al antiguo activista contra el apartheid.

El presidente del país, Jacob Zuma, fue el primero en presentar sus respetos ante el féretro, seguido de la viuda de Mandela, Graça Machel, y de su ex mujer, Winnie Madikizela-Mandela, que lucían sendos turbantes negros.

También lo hicieron otros miembros de la familia y líderes sudafricanos, incluido el último presidente del Apartheid, Frederik de Klerk, además de autoridades africanas, como el presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, y su mujer Grace.

Tras el paso de las autoridades y la familia, la capilla ardiente quedó abierta al público.

Mandela reposa en el féretro vestido con una de sus emblemáticas camisas de batik marrón y amarrilla de Indonesia, y su rostro puede ser visto a través de una cubierta de vidrio, mientras cuatro guardias con las cabezas inclinadas realizan una guardia de honor.

La zona fue cerrada al tráfico por el ejército y el féretro, cubierto con la bandera sudafricana, era custodiado también desde el cielo por varios helicópteros. La televisión mostraba escenas de honda emoción entre los miles de asistentes que debieron esperar largas horas en el punto de salida de los colectivos en el oeste de Pretoria.

"Llevamos horas aquí, pero vale la pena porque así podremos ver a Mandela", dijo Thuli Gumede en una de las colas para subir a los micros que portaban, en la luneta delantera, carteles con la cara de Mandela facilitados por los periódicos locales.

Los soldados y policías sudafricanos que se acercaron a la capilla ardiente hacían una reverencia al pasar junto al féretro, mientras sus compañeros de servicio ayudaban a desplazarse a las personas mayores o inválidas.

Brandon Labuschagne, un ex policía blanco que en 1994 integró la guardia de honor de la ceremonia de investidura de Mandela como presidente, dijo que acudió a la capilla porque Mandela "es parte de nuestra historia y porque es el hombre que puso a trabajar mano a mano a blancos y negros en este país".

Mañana y el viernes los restos mortales del líder volverán al edificio del gobierno sudafricano, donde se podrá concurrir durante durante todo el día hasta que, por la tarde, sean devueltos al hospital militar.

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