19 de octubre de 2026 - 14:50

Hallaron un Citroën abandonado durante 38 años: perteneció a un ingeniero que hizo historia con un récord de velocidad

Un Citroën BX 16RS de 1983 reapareció en un granero británico con 76.000 kilómetros tras ser guardado por un clave profesional del proyecto Thrust 2.

Un Citroën BX 16RS de 1983 reapareció en un granero de Lincolnshire, Inglaterra, tras permanecer oculto casi cuatro décadas. El automóvil perteneció a un técnico de la Royal Air Force que integró el equipo del Thrust 2, el legendario vehículo a reacción que superó la barrera de los 1.000 km/h.

El especialista compró la berlina cero kilómetro en 1983, año en que el proyecto británico marcó el récord mundial en el desierto de Nevada con 1.047,49 km/h. Usó el auto como transporte diario hasta 1988, acumulando 76.000 kilómetros antes de guardarlo para su hija.

La ingeniería oculta detrás de la elección del especialista

Resulta llamativo que quien trabajaba con un motor a reacción Rolls-Royce Avon eligiera para su rutina un motor de 1,6 litros y 92 CV. La respuesta a esta aparente contradicción estaba en la suspensión hidroneumática desarrollada por la marca francesa. Este sistema reemplazaba los espirales tradicionales por esferas de nitrógeno y un circuito hidráulico, lo que permitía mantener la altura constante del chasis y brindar un andar extraordinariamente suave.

Para un profesional obsesionado con el comportamiento aerodinámico y el control de vibraciones a altísima velocidad, el confort flotante diseñado por Marcello Gandini ofrecía un refugio técnico único en las calles de Inglaterra.

Décadas de abandono y el desafío de una restauración extrema

La unidad permaneció arrumbada durante 38 años debido a que el plan familiar jamás se concretó. El investigador Jonny Smith documentó el rescate para el programa The Late Brake Show, hallando el habitáculo afectado por la humedad y roedores, la chapa tomada por la corrosión severa y una rueda faltante reemplazada por un tronco de madera.

Pese a los intentos por inflar los neumáticos, el bloque de cuatro cilindros no logró arrancar. Sin embargo, en la luneta trasera conserva intacto un adhesivo que sintetiza su espíritu: «La BX ama guidare, odia i garage». La familia busca ahora un coleccionista capaz de devolver a las pistas la máquina cotidiana de un pionero de la velocidad.

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