En menos de una década, tres de los siete hermanos Villouta protagonizaron distintos incidentes de tránsito que marcaron su historia familiar.
El mayor del clan murió tras ser atropellado en el Acceso Sur en agosto de 2017. Casi nueve años después, su hermana Lucía se accidentó en moto en la misma ruta y sobrevivió. En tanto, Emmanuel viajaba este lunes como acompañante en un auto que chocó contra un árbol en Ciudad; su amigo falleció.
En menos de una década, tres de los siete hermanos Villouta protagonizaron distintos incidentes de tránsito que marcaron su historia familiar.
Alan, el mayor del clan, murió atropellado a los 21 años cuando cruzaba a pie el Acceso Sur en 2017.
Casi nueve años después, en mayo de 2026, su hermana Lucía sobrevivió a un choque en moto con un camionero que escapó del lugar.
Y este lunes 19 de octubre, Emmanuel, de 23 años, también quedó involucrado en un incidente: viajaba como acompañante en un Chevrolet Corsa que chocó contra un árbol en Ciudad. Su amigo conductor murió y Emanuel, con distintos golpes, fue trasladado al hospital Central.
Detrás de los episodios hay una familia que, además de afrontar el dolor por la pérdida de uno de sus hijos, lleva años reclamando justicia por la muerte de Alan.
La reciente decisión judicial que dejó sin efecto la condena contra el conductor Alejandro Verdenelli reabrió una herida que nunca terminó de cerrar (ver detalles abajo).
Alan Villouta Bazán tenía 21 años cuando murió atropellado el 26 de agosto de 2017, mientras cruzaba a pie el Acceso Sur, en Guaymallén.
El conductor que lo embistió, el empresario Alejandro Verdenelli, escapó del lugar. Casi nueve años después, la causa judicial terminó con la condena sin efecto por prescripción de la acción penal, una resolución que generó indignación en su familia y hasta la intervención del Gobierno de Mendoza y el Ministerio Público Fiscal. Como se dijo antes, el sobreseimiento aún puede revisarse.
Alan era el mayor de los siete hermanos. El 14 de octubre pasado habría cumplido 30 años. Detrás de él están Franco, de 28; Mili, de 27; Pitu, de 25; Lucía, de 24; Emanuel, de 23; y More, de 18.
En abril de 2020, Verdenelli fue condenado a tres años de prisión en suspenso y ocho años de inhabilitación para conducir por el homicidio culposo agravado de Alan. Sin embargo, la defensa apeló la sentencia y comenzó un extenso recorrido judicial.
La Sala Penal de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza rechazó el recurso de casación en febrero de 2026, cinco años y diez meses después de la condena. Luego, la defensa presentó un recurso extraordinario federal, que la Corte mendocina rechazó el 13 de abril de este año, apenas un día antes de que se cumpliera el plazo de seis años desde la sentencia.
Pero Verdenelli fue notificado personalmente cuatro días después, cuando ese plazo ya había vencido. A partir de esa situación, el Tribunal Penal Colegiado N° 2 consideró que la acción penal estaba "prescripta" y dejó sin efecto la condena.
Frente a esa resolución, el Gobierno de Mendoza y el Ministerio Público Fiscal apelaron el cierre de la causa y acompañaron el reclamo de la familia Villouta, que desde la muerte de Alan sostiene su pedido de justicia.
Se esperaba la presentación de dos recursos de casación: uno del abogado de la familia Villouta y otro de la Fiscalía de Homicidios. Ambos atacarán la sentencia de sobreseimiento del Tribunal Penal Colegiado N° 2.
Entonces, el máximo tribunal sorteará entre los ministros Dalmiro Garay, Teresa Day, Norma Llatser y Julio Gómez una nueva formación que analizará la situación, obviamente teniendo en cuenta el fallo plenario con la nueva interpretación del Código Penal sobre las notificaciones de sentencias firmes.
De esta forma, se analizará a la luz del nuevo criterio que, si el abogado de Verdenelli fue notificado del rechazo de un recurso extraordinario federal (REF) el 13 de abril de 2026, es decir, un día antes de que la causa prescribiera, la causa no ha prescrito como sostuvo el Tribunal Penal Colegiado N° 2.
Esto se debe a que, con el reciente criterio, no tendría ningún valor el 17 de abril, día en que Verdenelli fue notificado personalmente.
De ser así, la Corte daría vuelta el fallo del Tribunal Penal Colegiado N° 2, estableciendo que la causa no ha prescrito. Luego, el abogado de Verdenelli podría ir en queja a la misma Corte y, llegado el caso, a la Corte Nacional para analizar el fallo.
El 26 de mayo de 2026, casi nueve años después de la muerte de Alan, la familia volvió a recibir una noticia que la remitió directamente a aquella tragedia.
Lucía Villouta, de 24 años, sufrió un accidente mientras circulaba en moto por el Acceso Sur, a la altura de Boedo, en Luján de Cuyo.
El episodio ocurrió a unos ocho kilómetros del lugar donde murió su hermano mayor en 2017. Según relató su padre, Andrés Villouta, un camión enganchó la moto con sus ruedas y la arrastró unos 50 metros antes de que el conductor escapara.
Lucía no sufrió heridas de gravedad, aunque debió ser trasladada a un hospital para recibir atención médica. Su reacción fue determinante para evitar consecuencias peores: logró soltar el manubrio y saltar hacia un costado antes de que el vehículo la arrastrara.
"Mi hija se salvó porque tuvo la lucidez de soltar el manubrio de la moto y saltar para un costado. Si no, la historia era otra. Porque el camión arrastró la moto 50 metros y se fue", contó entonces Andrés, papá del clan.
El padre volvió sobre la mecánica del accidente y la reacción de su hija: "La moto se enganchó con las ruedas y la arrastró 50 metros. Decí que Lucía se dio cuenta y saltó, si no, no la cuenta", agregó, consternado.
Para Andrés, el episodio tuvo un efecto especialmente doloroso. El llamado telefónico que le informó que otra vez uno de sus hijos había sufrido un accidente vial lo devolvió a lo ocurrido con Alan. La incredulidad, la resignación y el enojo se mezclaron ante una situación que parecía repetirse.
En ambos casos, además, los conductores involucrados escaparon del lugar, una coincidencia que profundizó el impacto de los hechos en la familia.
Este lunes 19 de octubre, otro de los hermanos Villouta quedó involucrado en un accidente de tránsito.
Emmanuel, de 23 años, viajaba como acompañante en un Chevrolet Corsa rojo que chocó contra un árbol en una de las esquinas más transitadas de Ciudad.
El siniestro ocurrió minutos después de las 6, en calle San Juan, entre Don Bosco y Alem. De acuerdo con las primeras actuaciones policiales, el conductor del vehículo, identificado como L. V. F., de 21 años, circulaba hacia el norte cuando, por motivos que todavía se investigan, perdió el control del auto e impactó de frente contra un árbol.
El joven murió como consecuencia del choque. Emmanuel, en cambio, sobrevivió, aunque sufrió politraumatismos y un golpe que le provocó pérdida de conocimiento. Una ambulancia lo trasladó al hospital Central para que recibiera atención médica.
"Mi hijo está golpeado por todos lados. Lo tengo vivo, llora por su amigo. Tiene un corte profundo en la oreja, le hicieron una tomografía", dijo entre lágrimas Andrés Villouta, papá del joven sobreviviente.