La de la familia Villouta no es una historia de vida fácil, más bien viene siendo todo lo contrario. Desde aquel 27 de agosto de 2017 en que su hijo Alan (tenía 21 años) falleció tras ser atropellado por un conductor que circulaba a alta velocidad por el Acceso Sur (y quien luego se fugó), las pálidas han sido una constante en su vida, por desgracia. Y el más reciente de estos tristes episodios tuvo lugar durante la tarde de este lunes, también en el Acceso Sur. Una de las hermanas de Alan -Lucía (23)- fuera atropellada por un camión mientras circulaba en su moto. ¿El responsable del accidente? También se escapó.
"¡No lo puedo creer, no lo puedo creer! Cuando me llamaron y me contaron, fue una sensación que no terminaba de entender. Y llegué a pensar: '¿otra vez?' Pero mi hija está viva, eso es lo importante ", repite una y otra vez Andrés, papá de Alan y de Lucía. En el tono de su voz se mezcla esa sensación de incredulidad y de resignación. Pero también de enojo con las circunstancias de la vida. Porque si hay algo que los Villouta han hecho desde siempre -y, claramente, continuarán haciendo pase lo que pase- es ayudar a quienes más lo necesita.
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Dolorosa coincidencia: en 8 años atropellaron a dos hermanos en la misma ruta y los conductores se fugaron. Foto: Archivo
"Pasé el domingo de estar haciendo facturas, tortitas y bizcochuelos para los 600 pibes de la fundación y que pudiesen tener un chocolate para el 25 de mayo a contar monedas el lunes porque habíamos quedado en rojo. Y cuando estaba tratando de consolarme a mí mismo pensando en la satisfacción de haber ayudado a esos chicos y en que el 7 ya cobraba para salir del rojo, me llaman para contarme que mi hija había sido atropellada y estaba tirada", reflexiona, en voz alta y con la voz quebrada, Andrés.
El accidente que involucró a Lucía Villouta con el camionero fugitivo tuvo lugar el lunes, cerca de las 15:40, en el Acceso Sur, a la altura de Boedo (Luján de Cuyo). Fue a unos 8 kilómetros del sitio donde Alan murió atropellado por el conductor Alejandro Verdenelli -quien también se fugó- hace poco menos de 8 años.
Si bien Lucía no sufrió heridas de gravedad ni consideración (tiene una fisura en la cadera), debió ser trasladada de inmediato al Hospital Santa Isabel de Hungría (Guaymallén). Allí permanece internada, y es probable que siga hasta el miércoles, una vez que se tengan los resultados de la tomografía que le practicaron en la cabeza y dónde se golpeó.
"Mi hija se salvó porque tuvo la lucidez de soltar el manubrio de la moto y saltar para un costado. Si no, la historia era otra. Porque el camión arrastró la moto 50 metros y se fue", agrega Villouta.
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Dolorosa coincidencia: en 8 años atropellaron a dos hermanos en la misma ruta y los conductores se fugaron. Foto: Archivo
El maldito Acceso Sur
Durante la madrugada del 26 de agosto de 2017, instantes después de salir de trabajar en una pizzería de La Barraca Mall (Guaymallén), Alan Villouta era atropellado por un conductor mientras el joven de 21 años intentaba cruzar el Acceso Sur a esa altura. Alan murió en el acto, mientras que el conductor se fugó y recién se entregó a la Policía al día siguiente.
Poco menos de ocho años después de esta fatalidad -que marcaría para siempre la vida de los Villouta-, durante la siesta de ayer, lunes 26 de mayo, la hermana de Alan -Lucía- sufría otro accidente a ocho kilómetros de donde falleció su hermano, también en el Acceso Sur y también como consecuencia de una imprudencia temeraria de otro conductor.
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Dolorosa coincidencia: en 8 años atropellaron a dos hermanos en la misma ruta y los conductores se fugaron. Foto: Gentileza
"Ella había estado comiendo en casa con nosotros al mediodía y a las 15:30 se fue. A las 15:50 me llamaron para contarme que había tenido un accidente, fue la gente que la asistió quien me llamó por indicación de Lucy", rememora Andrés, quien estima que el accidente ocurrió unos 10 minutos después de que ella saliera a la ruta y 10 minutos antes de que recibiera el llamado.
El "déjà vu" para Andrés Villouta fue traumático: otra vez un llamado telefónico donde le contaban que uno de sus hijos había sido víctima de un accidente de tránsito en el Acceso Sur. "Fueron unos minutos en que me quedé en silencio y no sabía qué hacer, si contarle o no a gorda (Andrea, su esposa y madre de Lucía y de Alan)", reconstruye el hombre.
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Dolorosa coincidencia: en 8 años atropellaron a dos hermanos en la misma ruta y los conductores se fugaron. Foto: Archivo Los Andes
Según cuenta Villouta sobre la reconstrucción de su hija y los testigos, Lucía circulaba en su moto por el Acceso Sur. Al llegar a la altura de Boedo, intentó abrirse para sobrepasar a un camión que traía enganchado dos tráilers con botes de remo, y fue en ese instante en que el conductor le tiró el camión encima para no dejarla pasar y le pegó a la moto con la parte trasera.
"La moto se enganchó con las ruedas y la arrastró 50 metros. Decí que Lucía se dio cuenta y saltó, si no, no la cuenta", agrega, consternado, Villouta. "Tengo que dar gracias a Dios que tengo a mi hija viva y que hoy yo puedo estar tomando un café en mi casa", sigue.
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Al igual que Verdenelli tras atropellar y matar a Alan Villouta, el conductor del vehículo que impactó contra la moto de la hija de Andrés este lunes se fugó sin preocuparse por el estado de la motociclista. Aceleró y siguió su ruta por el Acceso Sur.
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Dolorosa coincidencia: en 8 años atropellaron a dos hermanos en la misma ruta y los conductores se fugaron. Foto: Captura video
Fueron algunas personas que pasaban por el lugar quienes primero asistieron a Lucía Villouta. "Fue increíble la inoperancia de los primeros policías que llegaron al lugar, sumado a que la ambulancia se demoró hora y diez minutos", lamentó Villouta.
"Estamos cansados de que no se haga nada. Hace ocho años venimos pidiendo una pasarela para que crucen los peatones, que pongan cámaras en el acceso, que pongan luces. Pero no se invierte un mango en nada, nadie quiere invertir en seguridad vial, a nadie le interesa nada y miran para otro lado", lamentó el padre de Lucía y Alan Villouta.