28 de diciembre de 2013 - 22:54

Turquía: el primer ministro denunció otra vez un complot

El jefe del Gobierno sostiene que la oposición y la Justicia buscan desestabilizarlo con denuncias de corrupción contra sus funcionarios.

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, respondió a las graves acusaciones de corrupción que pesan sobre su gobierno y denunció una vez más lo que él considera es un complot de sus rivales y de la justicia en su contra.

Al día siguiente de una serie de manifestaciones organizadas en una docena de ciudades, principalmente en Estambul y Ankara, para exigir su renuncia, Erdogan se mantuvo inflexible y movilizó ayer a sus partidarios contra los “grupos criminales” que, según él, quieren acabar con Turquía.

En la línea de mira del jefe del gobierno islamo-conservador están los magistrados, al origen de la investigación que llevó a la detención de más de veinte figuras cercanas al poder y a la renuncia de tres ministros.

“Lastimosamente, algunos magistrados actúan junto a grupos criminales y colaboran con ciertos medios para acusar a personas inocentes”, lamentó Erdogan.

Bajo los aplausos de sus partidarios y cuando faltan tres meses para las elecciones municipales, Erdogan criticó también a los “movimientos, medios y círculos de negocios o políticos (que) orquestaron, desde Turquía, este odioso complot”.

Fue una alusión directa al predicador musulmán Fethullah Gülen, líder de la cofradía Hizmet, de quien Erdogan sospecha está detrás de la investigación anticorrupción que ha originado la crisis política.

Aliada del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) de Erdogan desde que éste llegó al poder en 2002, esta organización declaró hace poco la guerra al gobierno, opuesta a un proyecto de supresión de algunas escuelas privadas que contribuyen a la prosperidad financiera de la cofradía. “Son organizaciones terroristas. Son piratas. Son una pesadilla para nuestro país”, afirmó Erdogan en un discurso en la región de Manisa.

El jefe del principal partido de oposición criticó duramente la estrategia de denuncia de Erdogan, la misma que adoptó hace seis meses para contrarrestar las protestan que hicieron tambalear su gobierno.

“El primer ministro protege a aquellos que están implicados en casos de corrupción. Esto significa que no es el primer ministro de este país, sino de los corruptos”, sostuvo el presidente del Partido Republicano del Pueblo (CHP), Kemal Kiliçdaroglu. Tres diputados del partido gubernamental, amenazados de expulsión por haberse pronunciado en favor de la independencia de la justicia, anunciaron su dimisión el viernes.

Por su parte, el nuevo ministro alemán de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, pidió a Ankara que arroje luz sobre las sospechas de corrupción que pesan sobre el gobierno y consideró que esta situación es una “prueba” para la democracia turca.

La capacidad para esclarecer los hechos “tendrá el valor de prueba para cualquier política que se reivindique como propia de un Estado de derecho”, dijo a un diario el ministro alemán.

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