Serbia se ha consolidado como uno de los diez destinos turísticos con mayor crecimiento a nivel global en 2026. A pesar de que este país carece de acceso al mar, el país balcánico registró un aumento cercano al siete por ciento en la llegada de visitantes durante los primeros cinco meses del año.
El sector espera que 2026 sea un año récord, impulsado tanto por viajeros internacionales como por el crecimiento del mercado interno. El ministro de Turismo e Infancia, Husein Memi, confirmó que la tendencia al alza se mantiene firme tras un inicio de año con cifras históricas de ocupación.
¿Por qué crece el turismo rural en Serbia?
Uno de los pilares de este fenómeno es la transformación del campo serbio. Hace apenas tres años, el país contaba con unos 700 alojamientos rurales registrados; hoy esa cifra se ha triplicado hasta alcanzar las 1.900 unidades. El objetivo institucional es prolongar la temporada turística mediante la puesta en valor de las aldeas tradicionales, que ofrecen una alternativa económica frente a las capitales saturadas de Europa Occidental.
El flujo de visitantes extranjeros proviene principalmente de Turquía y Rusia, aunque se registra un aumento notable de turistas de países vecinos como Macedonia del Norte, Bosnia y Herzegovina y Eslovenia. Por el contrario, el mercado chino ha mostrado una ligera moderación en su interés. La infraestructura en desarrollo y una oferta cultural diversa sostienen este cambio en la demanda internacional.
¿Qué ofrecen Belgrado y la región del Danubio a los turistas?
En la capital, Belgrado, la transformación es visible en la escena gastronómica. La ciudad ha captado la atención con su inclusión en la selección 2026 de la Guía Michelin, combinando su oferta histórica con una vida nocturna activa. Los costos operativos para el viajero se mantienen competitivos: una estancia de cinco días en la ciudad para dos personas puede cubrirse con un presupuesto de entre 300 y 350 euros en alojamiento.
Fuera de la capital, la región del Danubio emerge como un polo de atracción. La fortaleza de Golubac se ha convertido en una de las imágenes más difundidas del país, atrayendo a quienes buscan patrimonio histórico y valores naturales. Al mismo tiempo, zonas como Pešter y Novi Pazar están recibiendo inversiones en infraestructura para ampliar los servicios turísticos.