6 de julio de 2013 - 22:55

Tras el "chupinazo”, hoy corren toros en Pamplona

La ciudad de Pamplona, en el norte de España, se viste desde ayer de blanco y rojo para festejar como cada año los sanfermines durante nueve días de pasión, fiesta y toros.

A las 12 en punto, al grito de “¡Viva San Fermín!”, se lanzó el “chupinazo”, el cohete lanzado desde el balcón del ayuntamiento que da comienzo oficial a los sanfermines. Pero el “chupinazo” quedó retrasado unos 20 minutos por el despliegue de una enorme “ikurriña” (bandera vasca) frente a la misma fachada del ayuntamiento.

Desde muy temprano por la mañana, los habitantes de Pamplona, impecables con sus atuendos blancos, y sus fajas y pañuelos rojos, o los turistas venidos de todas partes del mundo, se acercaron a la plaza, muchos de ellos bien pertrechados con grandes vasos de sangría o cerveza.

María Gutiérrez Martínez, “pamplónica” de 60 años, fue de las primeras en llegar, para no perderse el espectáculo: “Suelo venir todos los años, me lo paso maravillosamente bien. Este es un sitio único, el momento de mayor alegría es el chupinazo”, afirma.

En cuanto se dispara el “chupinazo”, la euforia y la fiesta se apoderan de toda la ciudad. La gente baila, canta, bebe, muchas veces hasta la madrugada. Y a las 8 de la mañana de hoy se corre el primero de los encierros de Pamplona, 848 metros de recorrido por las sinuosas calles del centro de la ciudad, hasta la plaza de toros. Son estos encierros los que han hecho mundialmente famosos los sanfermines de Pamplona. En escasos minutos de enorme tensión, los corredores comparten recorrido con los seis enormes toros de más de 500 kilos.

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