El presidente de Ucrania, Viktor Yanukovich, y la oposición acordaron ayer una tregua, en la víspera de la llegada a Kiev de diplomáticos europeos y ante la amenaza de sanciones occidentales.
El presidente de Ucrania, Viktor Yanukovich, y la oposición acordaron ayer una tregua, en la víspera de la llegada a Kiev de diplomáticos europeos y ante la amenaza de sanciones occidentales.
Al menos 26 personas han muerto en Ucrania desde el martes, entre ellas 10 policías, en enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden.
La capital ucraniana será escenario hoy de intensas actividades diplomáticas, con la visita simultánea de los jefes de la diplomacia francesa, alemana y polaca, y de un alto responsable ruso.
En este contexto, el presidente Yanukovich anunció que acordó con la oposición una "tregua" y la "reanudación de las negociaciones para poner fin al derramamiento de sangre".
Una inestable calma reinaba anoche en el centro de la capital ucraniana, a pesar de los mortíferos choques del día anterior.
Los manifestantes seguían incendiando neumáticos en Maidán, la plaza de la Independencia de Kiev, último refugio de los opositores al presidente Yanukovich.
Antes del anuncio de la tregua, el servicio de seguridad nacional, el SBU, anunció una amplia operación antiterrorista en todo el país, argumentando que "los grupos extremistas y radicales amenazan con sus acciones la vida de millones de ucranianos".
Asimismo, el mandatario sustituyó ayer al jefe de las fuerzas armadas, Volodymyr Zamana, quien había expresado públicamente su desacuerdo a principios de este mes, cuando el mandatario había barajado la posibilidad de decretar el estado de emergencia ante las manifestaciones opositoras en Kiev y otras partes del país.
Restablecer el diálogo
En Maidán, centro de la contestación que comenzó hace tres meses, cientos de manifestantes se activaban ayer, con las manos cargadas de provisiones, ropa y medicamentos.
Una frágil barricada, transformada en una cortina de fuego al caer la noche, separaba a los manifestantes de la policía antimotines, con intercambios intermitentes de proyectiles por ambos lados.
"La próxima etapa es la guerra civil", estimó Igor, de 23 años.
Los ministros de Relaciones Exteriores de Francia, Alemania y Polonia viajarán hoy temprano a Ucrania, con el objetivo de "restablecer el diálogo entre la oposición y el gobierno", según las palabras del ministro francés Laurent Fabius.
El alemán Frank Walter Steinmeier, el polaco Radoslaw Sikorski y Fabius se reunirán en Kiev con el presidente ucraniano, antes de viajar a Bruselas para rendir cuentas de este encuentro a sus pares de los 28 países del bloque europeo, que mantendrán una reunión de emergencia.
El viceprimer ministro ruso, Dmitri Rogozine, también viajará a Kiev hoy. Rusia pidió ayer a la Unión Europea que convenza a la oposición ucraniana de cooperar con las autoridades y tomar distancia con las fuerzas radicales.
La OTAN amenazó ayer con reconsiderar su cooperación con Ucrania si el Ejército interviene contra la oposición. "Si el Ejército interviene contra la oposición, los vínculos de Ucrania con la OTAN se verán seriamente afectados", declaró en un comunicado el secretario general de la Alianza Atlántica, Anders Fogh Rasmussen.
El último balance oficial de la violencia en la capital es de 26 muertos y 241 heridos, entre ellos 79 policías y 5 periodistas. Al menos 10 policías figuran entre los fallecidos, según el Ministerio del Interior.
Frente a esta crisis política, una de las peores que atraviesa esta república ex soviética desde su independencia en 1991, la Unión Europea anunció que estudiará sanciones contra los responsables de la represión.
París y Berlín condenaron ayer "actos inaceptables e intolerables" en Ucrania, asegurando que los responsables serán "castigados".
La jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, indicó que analizará junto a los responsables de seguridad del bloque "todas las opciones, incluyendo sanciones contra los responsables de la represión y de violaciones de los derechos Humanos" en Ucrania.
Rusia, al contrario que EEUU, denunció un "intento de golpe de Estado", exigió que los líderes de la oposición hagan cesar el derramamiento de sangre en el país y rechazó todo tipo de mediación europea.