Una historia que volvió a compartirse en octubre de 2026 muestra a Frikkie Von Solms y Zion, un león criado por él desde cachorro, en escenas difíciles de imaginar: paseos a pie, recorridos en camioneta y momentos de descanso muy cerca uno del otro. Cuando el caso fue documentado originalmente, el cuidador tenía 69 años y el animal, 11.
Por qué Zion fue separado de sus padres cuando era cachorro
Según los relatos publicados, Zion nació en cautiverio y su madre se llamaba Simba. Los responsables temían que el macho adulto lo atacara, por lo que el cachorro fue apartado y pasó al cuidado humano.
Von Solms asumió su crianza cuando era muy pequeño. Lo alimentó y acompañó durante el crecimiento, lo que favoreció un vínculo estrecho que llamó la atención de periodistas y fotógrafos especializados en animales.
Pero esa relación no convirtió al león en un animal doméstico. Zion había crecido habituado a las personas, una condición que complicaba su posible retorno a la vida silvestre y que no elimina los comportamientos propios de un gran felino.
Los paseos descalzos y los viajes en camioneta
Las imágenes difundidas mostraban a los dos caminando juntos por caminos de tierra. El cuidador incluso se quitaba el calzado, porque decía haber observado que ciertos ruidos incomodaban al animal durante los recorridos.
También viajaban en una camioneta y, de acuerdo con el relato original, habían llegado a compartir momentos de descanso muy cercanos. El hombre describía la experiencia como una relación construida durante años, gracias al conocimiento de las preferencias y reacciones de Zion.
En el lugar también vivían otros leones y grandes felinos bajo cuidado humano. Por lo tanto, no se trataba de un león silvestre que eligió espontáneamente vivir en una casa particular.
Lo que esta historia no significa sobre los leones
Las escenas pueden resultar conmovedoras, pero no constituyen una recomendación para acercarse, acariciar o criar grandes felinos. Incluso los ejemplares habituados a las personas conservan fuerza y conductas potencialmente peligrosas.
También plantea preguntas sobre bienestar animal, contacto humano y posibilidades reales de reinserción que no pueden resolverse únicamente con imágenes afectuosas.