Un grupo de arqueólogos submarinos logró extraer del fondo del mar Mediterráneo piezas monumentales pertenecientes al legendario Faro de Alejandría. Este tesoro de la humanidad fue hallado en las costas de Egipto y corresponde a la puerta de entrada de la torre, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo que permaneció hundida durante siglos.
Las labores de rescate permitieron recuperar 22 bloques de granito que incluyen dinteles, umbrales y jambas con pesos que van de las 70 a las 80 toneladas cada uno. Estos elementos combinan arquitectura griega y egipcia, marcando un hito tras tres décadas de investigaciones en la zona del puerto.
El colapso tectónico y el rescate mediante fotogrametría 3D
La gigantesca torre de más de 100 metros de altura fue erigida en el siglo III a.C. por el arquitecto Sóstrato de Cnido bajo el mandato de Ptolomeo I Sóter. La estructura funcionó como guía marítima sobre la isla de Faro hasta que un devastador terremoto en 1303 colapsó su cima y arrojó sus cimientos principales al agua. Siglos más tarde, en 1477, el sultán Al-Ashraf Qa'it Bay utilizó las piedras superficiales restantes para levantar una fortaleza, dejando los bloques más pesados sepultados bajo las aguas profundas.
Para reconstruir el monumento sin alterar el entorno marino, el proyecto internacional PHAROS aplica fotogrametría digital de alta precisión. Especialistas del CNRS francés, el Ministerio de Turismo de Egipto y la Fundación Dassault Systèmes escanean cada pieza hundida para ensamblarlas virtualmente como un rompecabezas arquitectónico. De este modo, los expertos unen relatos históricos, monedas antiguas y modelos digitales para recuperar la forma exacta de la mítica edificación.