El Reino Unido se prepara para dar su último adiós mañana a la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, en un funeral con gran pompa y más de 2.000 invitados que, como el legado de los 11 años de gobierno de la Dama de Hierro, divide profundamente a la población.
La emblemática catedral de San Pablo, en el centro de Londres, albergará este funeral ceremonial que, salvo el nombre y el vuelo rasante de aviones de la Royal Air Force (RAF) que la difunta no quería, tendrá todas las características de uno de Estado como el que honró a Winston Churchill en 1965.
Al igual que en aquella ocasión, la reina Isabel II, quien no suele a acudir a las despedidas de sus jefes de gobierno, hará una excepción y asistirá a la misa acompañada de su esposo, Felipe, duque de Edimburgo.