Este cuarteto oriundo de Londres e integrado por los hermanos Romeo y Michelle Stodart (bajo y teclados) y Sean y Angela Gannon (batería y guitarra, respectivamente) recaerá en Buenos Aires para hacer un repaso de sus cuatro discos y anticipar canciones de su próximo álbum, a salir en marzo del año que viene.
"Vamos a hacer un show más rockero que el último, que fue acústico. Estamos muy contentos de regresar a la Argentina, es un país al que fuimos mucho porque nos sentimos cómodos. El disco lo terminamos de grabar cuando regresemos a casa", dijo Romeo Stodart.
Fanático de Tom Waits y Neill Young, Stodart comentó que hará un lugar dentro de su agenda para ver los shows que el ex The Verve Richard Ashcroft dará en el Personal Fest, luego de The Magic Numbers, y en el Gran Rex el lunes.
A lo largo de estos 11 años la carrera del cuarteto londinense no sufrió altibajos y aprovechó su creciente popularidad para darse varios gustos como, por ejemplo, tocar con orquesta, lo cual era uno de sus "sueños" cuando formó la banda.
-En algunas entrevistas dijiste que extrañás los inicios de la banda.
Romeo Stodart: -Puedo decir que disfrutamos mucho de hacer música y creo que lo que extraño un poco de esa época es ese sentimiento que se concentra dentro tuyo cuando descubrís nuevas sensaciones y te juntás con la banda para experimentar cosas nuevas. Pero, más allá de eso, hoy esto es algo que todavía nos mantiene excitados.
-¿Es por esa búsqueda de lo nuevo que improvisás en tus shows?
-Sí. Se trata de mantener fresca a la audiencia. Me gusta meter cosas nuevas cuando hago un solo con la guitarra o cambiar algunos arreglos, porque eso crea sentimientos. Es una experiencia muy refrescante y una forma de liberar sensaciones que hasta el momento tengo dentro.
-A pesar de las letras, sostenés que la banda no tiene un mensaje de tristeza. Algo similar a lo que dicen John Grant o Mark Lanegan.
- Creo que las letras pueden parecer un poco tristes, sí, pero la música tiene buenos arreglos y melodías que lo sacan de esa melancolía.
La mayoría de las veces las canciones surgen de situaciones no muy buenas, de los sentimientos más vulnerables, y es ahí cuando me siento a escribir y quiero expresar eso. No se trata de expresar alegría o tristeza, sino de sacar de mi interior cómo me siento y hablar de sentimientos. Y ahí te cuestionás realmente, "¿qué es lo que estoy haciendo?" (risas).
-Y en estos 12 años, ¿qué creés que cambiaron como banda, desde ese amateurismo al que siempre hacías referencia hacia este profesionalismo?
- Creo que los cambios pasaron por el conocimiento sobre uno mismo, qué es lo que uno es capaz de hacer y cómo poner esa impronta en las canciones, en cómo hacerlas más concretas y directas. Es un desafío eso también, no sólo en los arreglos, sino en las letras.
Pensamos las canciones desde su conjunto, con el bajo, la batería y todo, no desde la guitarra o el instrumento de cada uno. Y con eso intentamos hacer cosas nuevas e incorporar la tecnología. Me gusta investigar y experimentar las nuevas tecnologías.
- Te gusta pensar la música como un desafío.
-Sí, sobre todo en cómo sacar las melodías desde el interior y compartirla al mundo, porque hacer canciones nos muestra nuestras vulnerabilidades. Hacer música es algo natural para mí, es algo que sucede y listo. Hay que tener en claro cuáles son las ambiciones y qué es para cada uno ser exitoso y no hacer lo que otros quieren que vos hagas. A veces el desafío de hacer música también pasa por ese lado.
-Desde aquí da la impresión de que la escena londinense es cambiante. En estos 11 años, ¿ustedes notaron lo mismo?
-Acá hay muchas bandas y muchos lugares para tocar. Es un lugar muy inspirador. Cuando nosotros salimos no había nadie haciendo lo que nosotros hacíamos y creo que definitivamente encontramos nuestro camino.
Creo que hay mucha gente conectada con lo que nosotros hacemos y, en ese sentido, dejar una marca dentro de la música como lo han hecho otros sería algo muy lindo.