Sí: la historia de "Life Is a Dream" es realmente cinematográfica. Anthony Hopkins, uno de los grandes actores de la historia, eligió a los 88 años transitar un territorio que lo acompaña desde la infancia: la música.
"Life Is a Dream", que se publica este sábado en plataformas, nos muestra un Anthony Hopkins compositor, que busca inspiración en los sonidos de su infancia.
Sí: la historia de "Life Is a Dream" es realmente cinematográfica. Anthony Hopkins, uno de los grandes actores de la historia, eligió a los 88 años transitar un territorio que lo acompaña desde la infancia: la música.
Esa afición suya ya la conocíamos. Quienes lo siguen en redes sociales suelen ver cómo se suele filmar cantando y bailando sus canciones favoritas. En su campiña galesa soñada, desprecia la frivolidad e incluso los honores, como cuando en 2021 ganó el Oscar a mejor actor y faltó. Ni siquiera los vio, supimos después.
Ahora, este sábado 21 de agosto, Decca Classics publicará su primer álbum como compositor, "Life Is a Dream". Se trata de una colección de doce piezas escritas a lo largo de más de seis décadas. Gustavo Dudamel, el director rockstar, dirige a la Philharmonia, con la participación del pianista argentino Sergio Tiempo, el violonchelista Gregorio Nieto y agrupaciones corales.
El disco fue grabado en abril en el Alexandra Palace de Londres, pero su verdadera materia prima está mucho más lejos: en la infancia de Hopkins en Margam, Gales del Sur.
Hopkins comenzó a tocar el piano a los cuatro años y compuso su primera pieza, un vals, en 1960. Aunque finalmente eligió la actuación como profesión, nunca abandonó la composición. Incluso escribió música para algunas de las películas que protagonizó y dirigió. “La música fue mi primer deseo, mi primera vocación”, declaró.
El primer sencillo, “1947: Suite for Solo Piano and Orchestra: II. Bracken Road”, reconstruye musicalmente los paisajes de su infancia: calles, prados, tierras de cultivo y montañas. Hopkins define la pieza desde la nostalgia. Habla de “melancolía y tristeza” y de “el extraño y caprichoso dolor de la vida”.
Otros temas incluyen “My Fatherland”, inspirada en melodías tradicionales galesas, y “Stella Aria”, dedicada a su esposa, Stella Hopkins.
La colaboración con Gustavo Dudamel llegó gracias a Bradley Cooper, quien había escuchado una composición de Hopkins interpretada por la Orquesta Sinfónica de Birmingham.
El encuentro terminó siendo decisivo. Hopkins recuerda que durante la grabación llegó a preguntarse cómo había sido capaz de escribir aquello. “Síndrome del impostor”, bromeó.
Dudamel, en cambio, encontró en esas partituras una extensión natural del artista que conocía del cine. “Anthony aborda la música con el corazón de un narrador y los instintos de un poeta”, señaló el director venezolano.
El título, inspirado en "La vida es sueño" de Calderón de la Barca, resume también la dimensión existencial del proyecto.
Hopkins reconoció que el álbum está atravesado por la conciencia del paso del tiempo. “La vida es una larga despedida”, afirmó a AP. “Desde el momento en que nacemos, empezamos a morir”.