Una marea humana asistió ayer al entierro del diputado Mohamed Brahmi en la parcela de los “mártires” del cementerio El Jallez de Túnez, donde reposa Chokri Belaid, otro opositor de izquierda asesinado en febrero.
Una marea humana asistió ayer al entierro del diputado Mohamed Brahmi en la parcela de los “mártires” del cementerio El Jallez de Túnez, donde reposa Chokri Belaid, otro opositor de izquierda asesinado en febrero.
El jefe del Estado Mayor del ejército, general Mohamed Salah Hamdi, leyó el rezo fúnebre y un imán recitó la oración de los muertos.
Una muchedumbre, embargada por la tristeza y la ira, acompañó el cortejo fúnebre. Una fuente policial estimó que había unas 10.000 personas y los periodistas presentes calcularon que su número rondaba los 20.000.
Junto al ataúd, envuelto en la bandera nacional, Mbarka, la viuda del opositor, con un velo en la cabeza, hacía la V de la victoria y levantaba el índice, gesto que simboliza la unidad de Dios para los musulmanes. Varios miles de simpatizantes suyos gritaban eslóganes hostiles al partido islamista Ennahda en el poder, al que consideran responsable del asesinato de Brahmi.