6 de mayo de 2013 - 01:17

Más tensión por otro ataque de Israel en Siria

Es el segundo bombardeo en tres días. El conflicto amenaza con extenderse.

Un bombardeo contra un centro de investigaciones militares sirio, que dejó 300 muertos según la agencia oficial de noticias siria, constituye “una declaración de guerra” por parte de Israel, advirtió ayer el gobierno de Bashar al Assad, que acusó al país hebreo de aliarse “con terroristas islamistas”.

Así lo informó a la cadena CNN el viceministro de Asuntos Exteriores de Siria, Faisal al Mekdad, quien advirtió que Siria responderá a esta agresión “en el momento y modo adecuado”.

Poco antes, la agencia oficial de noticias SANA informó que el ataque, el segundo en tres días y el tercero en lo que va del año, había causado "al menos 300 muertos entre soldados y civiles".

La aviación israelí llevó a cabo dos bombardeos en Siria en las últimas 48 horas, afirmando que buscaba impedir el traslado de armas para el Hezbolá libanés, “agresiones” que para Damasco abren la puerta a todas las opciones y hacen que la situación en la región sea más “peligrosa”.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se mostró “muy preocupado” y llamó a la calma.

Según Damasco, el Estado hebreo bombardeó ayer de madrugada tres posiciones militares al noroeste de Damasco con misiles lanzados por aviones procedentes de Israel vía el Líbano.

“Esta agresión causó muertos y heridos y graves destrucciones”, aseguró el ministerio de Relaciones Exteriores sirio en una carta dirigida al Consejo de Seguridad de la ONU.

Este ataque se produjo contra un centro de investigaciones científicas en Jamraya (afueras de Damasco), que ya fue atacado en enero por Israel, y contra dos objetivos militares -un importante depósito de municiones y una unidad de defensa antiaérea-, según un diplomático en Beirut que pidió el anonimato.

Un anónimo jefe israelí confirmó este ataque y afirmó que estaba dirigido contra “misiles iraníes destinados al Hezbolá”, el poderoso movimiento chiita libanés, protegido de Irán y aliado del gobierno de Bashar al Assad.

“Cada vez que Israel tenga información sobre el traslado de misiles o armas de Siria al Líbano (para el Hezbolá), serán atacados”, dijo el desconocido informante.

Por su parte, Irán replicó a través de su comandante del Ejército, el general Ahmad Reza Pourdastan, quien dijo que el país está dispuesto a “entrenar” al ejército sirio.

La televisión siria anunció anoche que “los misiles estaban listos para atacar objetivos precisos en caso de violación” sin dar más detalles y citando fuentes anónimas. En Israel, dos baterías antimisiles fueron desplegadas en el norte del país. El ejército israelí también ordenó el cierre del espacio aéreo en el norte del país hasta el 9 de mayo.

El primer ministro israelí presidió una reunión de urgencia de su gabinete de seguridad sobre Siria antes de viajar hacia China para una visita oficial.

Habitantes del noroeste de Damasco, a varios kilómetros de Jamraya, describieron el ataque como “un temblor de tierra” y “un cielo donde se mezclaban de manera terrorífica el rojo y el amarillo”. Un video colgado en internet por los activistas, que no ha podido ser autenticado, muestra en la noche inmensas llamas y explosiones.

"Situación más peligrosa"

Para el gobierno sirio, este ataque vuelve la situación en la región más peligrosa y demuestra que los rebeldes son “los instrumentos de Israel en el interior” del país.

“La comunidad internacional debe saber que la situación compleja en la región es ahora más peligrosa luego de esta agresión”, declaró a los periodistas el ministro de Información, Omran al Zohbi.

“El gobierno de la República Árabe Siria confirma que esta agresión abre la puerta a todas las posibilidades”, añadió.

En la carta dirigida a la ONU, Damasco acusó al Estado hebreo de apoyar a los rebeldes, en especial al Frente Al Nosra, brazo armado de Al Qaeda.

Por su lado, el Ejército Sirio Libre (ESL) estimó que sus operaciones no están “vinculadas con los ataques israelíes", mientras que la rebelde Coalición Nacional Siria formalmente condenó el bombardeo israelí, pero acusó al régimen de ser el responsable del debilitamiento del ejército, que utiliza “contra la población”.

El anónimo responsable israelí antes citado también confirmó un ataque lanzado en la madrugada del viernes cerca del aeropuerto de Damasco, en el sureste de la capital, para destruir armas destinadas, según él, al Hezbolá.

El presidente estadounidense, Barack Obama, declaró el sábado, que se “justifica” que los israelíes traten de “protegerse contra el traslado de armas sofisticadas a organizaciones terroristas como el Hezbolá”.

El ministro de Relaciones Exteriores británico, William Hague, consideró que el bombardeo muestra el “creciente peligro para la paz” en la región y refuerza la necesidad de levantar el embargo europeo a la entrega de armas a los rebeldes sirios. Sin embargo, su homólogo austriaco, Michael Spindelegger, considera que “no hay relación entre la cuestión del embargo a la entrega de armas y los ataques israelíes en Siria”.

El conflicto alcanzó hace unos días la costa siria, el corazón alauita del país, la minoría de esta rama del Islam en la que profesa el presidente sirio, lo que exacerba las tensiones confesionales.

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