24 de enero de 2014 - 00:46

Temas candentes en la reunión con el presidente francés

Hoy, Francisco recibirá a François Hollande, quien aún está envuelto en el escándalo por su presunta infidelidad a la primera dama gala.

El Papa Francisco recibirá hoy en el Vaticano al presidente francés François Hollande, en medio de la tormenta mediática por los problemas personales del galo y por varios asuntos candentes en su país, como el aborto y la ley para una muerte digna.

Se trata de la primera visita de Hollande como jefe del Estado a la Santa Sede.

Hollande, soltero, padre de cuatro hijos, se encuentra en el ojo de la tormenta después de la revelación hace dos semanas de su relación clandestina con la actriz Julie Gayet.

El mandatario socialista será recibido por el Papa sin que concurra la primera dama y hasta hace poco su compañera sentimental, ahora afectada por la infidelidad de su pareja.

Autoridad moral

El presidente francés, que busca una reconciliación con el electorado católico, contrario a su política, examinará temas de interés común con el Pontífice como la búsqueda de una paz duradera en África, la defensa del medio ambiente en vista de la conferencia mundial sobre el cambio climático en Francia del 2015, la protección de los cristianos de Oriente, la justicia financiera, la pobreza y el aumento de la desigualdad social.

“El Papa es una gran autoridad moral” y el encuentro “puede ser útil y precioso, en particular sobre la cuestión siria, para trabajar en favor de una solución política, en vista de las negociaciones de Ginebra”, adelantó Hollande.

Pero el tema más complejo que deberán abordar es el del aborto, después de que la Asamblea Nacional francesa eliminara esta semana la obligación de que la mujer deba alegar “desamparo” para interrumpir el embarazo. El aborto es legal y libre en Francia hasta la semana 12 con esa justificación desde su aprobación en 1975.

Eutanasia y matrimonio gay

Otras manzanas de discordia entre el gobierno socialista y la jerarquía de la Iglesia son el proyecto de ley para introducir una forma de suicidio asistido que alivie los sufrimientos y la ley que legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo, asuntos tajantemente condenados por los obispos franceses.

Francisco, cuya designación ha generado muchas expectativas de apertura de la Iglesia hacia las cuestiones sociales, condena como sus predecesores el aborto, la eutanasia y defiende la familia tradicional, aunque usa un tono menos vehemente con respecto a Benedicto XVI.

El Papa Francisco goza de una opinión favorable entre el 85 por ciento de los franceses, según una encuesta publicada a finales de diciembre por el diario francés “Le Parisien”. En contraste, la Iglesia Católica en Francia tiene sólo un 48% de opinión positiva.

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