La inteligencia artificial ya ha transformado la manera de buscar información, crear contenido y trabajar… y ahora llega definitivamente al fútbol con su incursión en el Mundial 2026.
Este Mundial FIFA 2026 no solo tendrá 48 selecciones, sino que será el más tecnológico de la historia. Cómo la IA transformará las estrategias, los arbitrajes y la experiencia de los hinchas.
La inteligencia artificial ya ha transformado la manera de buscar información, crear contenido y trabajar… y ahora llega definitivamente al fútbol con su incursión en el Mundial 2026.
La Copa Mundial de la FIFA 2026, que se celebra en Estados Unidos, México y Canadá, no solo será recordada por ser la primera con 48 selecciones y 104 partidos, sino por marcar un hito como el evento deportivo más tecnológico de la historia.
La inteligencia artificial salta del laboratorio a la cancha para convertirse en el "cerebro" que coordina desde la estrategia de los equipos hasta el precio de las entradas y la experiencia del hincha en el estadio.
Una de las novedades más importantes es Football AI Pro, un asistente de inteligencia artificial generativa desarrollada por FIFA en alianza con Lenovo y diseñado para ofrecer análisis tácticos y estadísticos a todas las selecciones clasificadas.
Este asistente procesa cientos de millones de puntos de datos históricos para generar reportes en texto, video y modelos tridimensionales.
El objetivo central de la FIFA es la democratización de la información para que selecciones con menores recursos técnicos tengan acceso a las mismas herramientas de análisis que las potencias tradicionales.
Incluso selecciones campeonas como Argentina han dado un paso adelante al integrar Google Gemini para acelerar el procesamiento estadístico y asistir al cuerpo técnico en la evaluación de jugadas y rendimiento de los rivales.
La idea detrás de estos sistemas es reducir la brecha tecnológica. Sin embargo, el sistema no podrá utilizarse durante los partidos para evitar ventajas competitivas en tiempo real.
El arbitraje es otro de los grandes beneficiados. La FIFA implementó una versión avanzada de la tecnología semiautomatizada para detectar posiciones adelantadas y para lograrlo la cancha está monitoreada por una red de sensores y algoritmos diseñados para eliminar el error humano en jugadas críticas.
El sistema de Fuera de Juego Semiautomático (Semi-Automated Offside Technology - SAOT) evoluciona con 12 cámaras bajo la cubierta del estadio que rastrean 29 puntos corporales de cada jugador 50 veces por segundo.
Antes del torneo, todos los jugadores fueron escaneados digitalmente para crear avatares tridimensionales capaces de representar con precisión cada movimiento dentro del campo. Estos modelos permiten identificar posiciones corporales, incluso cuando la visión de las cámaras queda parcialmente obstruida.
Pero los jugadores no son los únicos monitoreados: la pelota también suma su propia tecnología porque incorpora sensores que registran información cientos de veces por segundo, lo que permite determinar con mayor precisión el instante exacto de cada toque.
Concretamente, "La Trionda" contiene un sensor de medición inercial (IMU) capaz de enviar 500 señales por segundo para detectar el momento exacto del impacto. La IA procesa estos datos para reducir el tiempo de decisión del VAR de 70 a solo 25 segundos.
La interacción de cada fanático al torneo tampoco escapa al ojo tecnológico.
Para mejorar la experiencia en estadios se habilitó la opción de Realidad Aumentada (RA) para que los espectadores puedan apuntar sus teléfonos al campo para ver superposiciones de datos en tiempo real, como velocidad de los jugadores y estadísticas.
La asistencia virtual es otra nueva herramienta para guiar a los hinchas. La Secretaría de Turismo de México introdujo a "Xoli", un chatbot bilingüe basado en WhatsApp que utiliza IA para orientar a turistas sobre movilidad, gastronomía y cultura local.
Pero no todo es servicio y entretenimiento. El control también se mejoró con tecnología. Así, se habilitó un sistema de ingreso biométrico en las 16 sedes para usar reconocimiento facial en vez de documentos físicos.
La FIFA también implementa un servicio de moderación que utiliza IA para ocultar comentarios abusivos o discriminatorios en redes sociales. El objetivo es evitar agresiones a jugadores o selecciones, y también contra ellos mismos ya que el propio organismo es blanco de insultos durante el Mundial.
Aunque la IA parece mejorar los espacios tradicionales, no está exenta de críticas. La FIFA ha adoptado un sistema de precios dinámicos asistido por algoritmos, similar al que utilizan aerolíneas o parques de diversiones como Disney. Esto significa que el valor de las entradas sube según la demanda, lo que ha generado advertencias de expertos y políticos sobre la profundización de la desigualdad porque favorece a quienes poseen mayor poder adquisitivo.
También un evento tan masivo es un riesgo potencial de fuga de datos. Matt Foster, director de la empresa de ciberseguridad Coalition en Reino Unido, afirma que este sistema altamente interconectado que posee el Mundial crea un potencial "punto único de fallo" en el que un ataque exitoso contra un proveedor crítico podría tener "efectos en cascada en múltiples aspectos del torneo". Advirtió: “La atención global, la actividad económica y la infraestructura digital crítica concentradas en un evento de esta magnitud brindan a los ciberdelincuentes la oportunidad de causar perturbaciones generalizadas, extorsionar a las víctimas o simplemente generar publicidad".
Cada estadio del Mundial está equipado con un sistema de seguimiento capaz de generar más de 150 millones de puntos de datos por encuentro. Desde cámaras inteligentes que registran movimientos, velocidades, posiciones y trayectorias tanto de jugadores como de la pelota hasta monitoreo en tiempo real de fanáticos en estadios y redes sociales, la información que se puede recopilar no tiene precedentes.
Toda esa información alimenta algoritmos que permiten reconstruir los partidos en tres dimensiones, generar estadísticas avanzadas y producir nuevas experiencias audiovisuales para los espectadores.
Las transmisiones incorporan además una versión mejorada de la llamada “Referee View”, una cámara corporal utilizada por los árbitros cuyas imágenes son estabilizadas mediante inteligencia artificial para ofrecer una perspectiva inmersiva de la acción.
La inteligencia artificial llegó al Mundial con la promesa de resolver viejos problemas del fútbol.
Puede detectar un fuera de juego por centímetros, reconstruir una jugada en tres dimensiones, analizar millones de datos en segundos y ofrecer a los entrenadores información que antes requería semanas de trabajo. Pero hay algo que todavía no puede calcular: no puede anticipar el error inesperado de un defensor, la inspiración repentina de un delantero ni la emoción colectiva que transforma un partido ordinario en un hecho histórico.
La tecnología avanza porque el deporte profesional exige cada vez más precisión. Y en muchos casos eso es positivo porque ayuda a que haya menos errores arbitrales y mejores herramientas de análisis benefician a todos. Sin embargo, existe el riesgo de creer que más datos equivale automáticamente a más verdad y en fútbol eso nunca fue un problema matemático.
Quizás el verdadero desafío del Mundial 2026 no sea comprobar cuánto puede hacer la inteligencia artificial, sino recordar cuáles son las cosas que todavía pertenecen exclusivamente a las personas y sus pasiones, porque cuando rueda la pelota ningún algoritmo puede experimentar lo que siente un hincha frente a un gol en el minuto 90 o un penal.
En la cancha se vive un espectáculo profundamente humano donde la incertidumbre constituye parte esencial de su atractivo.