Este mes asumió su tercer mandato como presidente de Wines of Argentina. Susana Balbo, propietaria de bodega Dominio del Plata, considera que es necesario enfocar los esfuerzos en mercados de cercanía como Brasil en particular y América Latina en general.
Entiende que ajustar sobre el precio de la uva y el productor para lograr rentabilidad en el corto plazo terminará por diezmar la calidad de los vinos argentinos. Además para este nuevo mandato planea llevar adelante un plan estratégico. Cree que es necesario que los jóvenes de la industria empiecen a trabajar en las entidades gremiales.
-¿Alcanzan 24 millones de pesos para promocionar al vino argentino en el exterior?
-No, por supuesto que no. Realmente es muy poquito. Esto es lo que tenemos como aportes directos entre Coviar y los aportes de los socios, quienes pagan una cuota anual. Con los 200 socios que tenemos recaudamos 1.300.000 dólares, El aporte total es de unos 3 millones de dólares, pero es una gota de agua en el desierto, para llevar a cabo accciones en 40 países y 50 ciudades. En forma indirecta hay aportes por parte de las bodegas, en viajes y presencias de las bodegas en las ferias que contribuyen a más del doble de esa cifra.
-¿Cuánto dinero invierten otros países para promocionar el vino en el mundo?
-Por ejemplo, el presupuesto que tiene la Asociación de Productores de California es de 20 millones de dólares. La Corporación del Vino de Australia, solo para marketing tiene un presupuesto de 14 millones de dólares, además tienen área de investigación y desarrollo en viticultura y enología. Para graficar hay un origen de España -La Rioja- que sabemos que tiene disponible, por medio de declaraciones periodísticas de uno de sus miembros, para China 100 millones de euros en promoción.
-Entonces, ¿cómo se compite?
-Vinos de Argentina ha demostrado una creatividad enorme en la administración de recursos escasos. Para lograrlo nos hemos basado mucho en la comunicación mediante las redes sociales, que hoy tienen un alcance bastante importante. Cada actividad que hacemos logramos con estos medios un impacto mayor que lo que hacíamos antes.
Esto nos ha dado una exposición importante que nos permite hacer una réplica de nuestras actividades. Hoy estamos estudiando la propuesta de hacer impacto en los consumidores de muy alto perfil, quienes compran los vinos más caros, que viajan y les interesa la alta gastronomía. Creo que hay que promover el concepto de life style en sinergia con el aporte del turismo.
-¿En qué países tienen como objetivo captar a los turistas de alto perfil?
-En principio, en Estados Unidos y Asia. Tenemos que buscar la forma de llegar a Asia y atraer a este consumidor de alto perfil que está en todo el mundo. Tenemos que pensar que podemos atraer al turismo chino. Hoy tienen un importante inconveniente, que es encontrar visa para ingresar a nuestro país. Pero tenemos que seguir trabajando en este sentido.
Sabemos que tenemos muchos problemas, desde la inseguridad hasta las ofertas gastronómicas, que deben ser mejoradas aún más, pero hay que trabajar en todo esto. Los problemas que tenemos de conexión de vuelos son muy preocupantes.
-¿Asia es una tabla de salvación para los vinos argentinos?
-Tengo muy claro Asia después de haber investigado profundamente el mercado durante cuatro años, porque teníamos intenciones como empresa de poner una pata allá. Decidimos no hacerlo por falta de seguridad jurídica y por algunas luces rojas de alarma que se encendieron. Asia, claramente tiene diferentes canales de comercialización.
Uno es el canal visible, que es un canal de crecimiento muy lento, que va por la restauración, los hoteles y las vinotecas. En este canal los vinos tiene exposición. El otro es el canal invisible, que es donde teníamos puestas nuestras expectativas, el de los regalos, en donde se han vendido miles de cajas de vinos argentinos. Pero el gobierno chino decidió prohibirlo porque incentivaba la corrupción.
Entonces, Asia no es una tabla de salvación, ni mucho menos. Asia es un mercado de un crecimiento lento. Ellos tienen su propia producción, su cultura del vino de arroz y no está en su cultura el vino de uva. Para su paladar es bastante agresivo el vino dado el tipo de comidas que ellos tienen. Están muy acostumbrados al vino de arroz y a la cerveza, creo que es una apuesta a muy largo plazo. Además es un mercado que se va cerrando, un ejemplo de esto fue la medida de ftalatos. Ellos, cada vez más están impulsando el consumo de su propio vino.
-¿Le preocupa que Argentina sea dependiente del mercado de Estados Unidos?
-Sí, por supuesto que es algo que preocupa. Si alguien estornuda en Estados Unidos, Argentina se resfría, entonces, hay que tener cuidado con ser dependientes de un sólo mercado. Desde luego es preocupante, pero no hay que perder el foco. Hay que seguir vendiéndole a Estados Unidos, pero mientras tantos tenemos que seguir trabajando con otros mercados que han estado descuidados, como Brasil.
Este, por ser un mercado de cercanía, tiene un alto potencial y hay que trabajar en él. Además hay que hacer foco en los mercados latinoamericanos. Hay que trabajar en Canadá, que sigue teniendo espacios para crecer, y hay que ver mercados de Europa. Y Asia hay que tenerlo también presente, aun cuando es un mercado de largo plazo y crecimiento lento; allí no vamos a tener un crecimiento explosivo.
-Ya hay varios especialistas que coinciden en que el consumidor en Estados Unidos está dejando la categoría malbec.
-Yo no diría que el consumidor está aburrido. Creo que hay muchos consumidores que tienen que explorar el malbec. Cuando uno mira los informes vemos que la categoría sigue creciendo. Pero debo reconocer que me preocupa el tema de la calidad. El precio de la uva, y el precio del vino suele ser la variable de cambio para ajustar la rentabilidad, que muchas veces pasa por el productor primario.
Esta, además de ser una situación injusta, es altamente peligrosa, porque el productor va a tender a producir más para tener la rentabilidad que necesita para poder vivir y mantener su viñedos. Entonces hay un tema sobre la calidad que está involucrado con este contexto. Es algo que hay que mirar muy de cerca.