Una vida dedicada al diario: Marcelo Dabian cumplió 50 años en Los Andes

Hace 30 años Marcelo deja su impronta en la diagramación de las páginas. - Mariana Villa / Los Andes
Hace 30 años Marcelo deja su impronta en la diagramación de las páginas. - Mariana Villa / Los Andes

Ingresó a los 13 años de la mano de su padre como cadete. Hace más de 30 años es parte del área de diagramación de la edición impresa. Brindamos con él y por él.

Faltaba poco para que terminara el año 1972 y en la mañana del primero de diciembre, Marcelo Dabian llegó a diario Los Andes con sólo 13 años y, empapado de curiosidad, ese mismo día comenzó a trabajar. El pequeño laborioso llegó acompañado de su padre, un trabajador de este mismo periódico de quien heredó el nombre y la vocación.

“Marce”, como lo llamamos con cariño, fue testigo de todos los cambios que atravesaron a Los Andes, tanto en historia, como en tecnología y con los trabajadores que pasaron por las diferentes áreas.

Recién había terminado séptimo grado cuando su papá, quien trabajaba como intendente de la portería del diario, le propuso “ganarse unos mangos”. “Mi papá me ofreció si quería y me consiguió el trabajo, me gustó y me quedé”, cuenta Marcelo. Dio sus primeros pasos como cadete de El Andino, un diario vespertino que funcionaba en el primer piso del edificio, aún ubicado en avenida San Martín 1049, de Ciudad.

Parte del equipo de redactores, fotógrafos y diagramadores de Los Andes celebró junto a Marcelo Dabian sus 50 años en en el diario de los mendocinos. - Mariana Villa / Los Andes
Parte del equipo de redactores, fotógrafos y diagramadores de Los Andes celebró junto a Marcelo Dabian sus 50 años en en el diario de los mendocinos. - Mariana Villa / Los Andes

“Eran tiempos difíciles y en los que te dejaban trabajar siendo más chico. Mi papá me ofreció si quería y me consiguió el trabajo, pero me gustó y me quedé. Trataba de hacer la secundaria como podía, porque se me complicaban los horarios, pero a mí me gustaba trabajar”, detalla Marce recordando sus inicios.

Allí, el niño que entraba a la adolescencia hacía todo tipo de mandados como ir cada mañana a la Jefatura de la Policía de Mendoza en calle Patricias Mendocinas a buscar los partes oficiales de los delitos cometidos el día anterior, o llamar a los servicios meteorológicos para pedir el estado del tiempo. Así, hasta que cumplió los 18 años y los gerentes de ese momento lo ascendieron para manejar el archivo histórico de la redacción, donde se ordenaban las fotos junto a las ediciones del día.

Años más tarde, Marce comenzó a diagramar las plantillas que luego son enviadas a la planta impresora y le dan vida al diario papel. Se trata de un puesto que cumple cada día desde hace más de 30 años y que seguirá cumpliendo al menos un año y medio más, cuando cumpla los 65.

“Son muchos recuerdos, ha sido mi primer y único trabajo. Toda una vida acá y no quiero ni pensar en el día que me tenga que ir”, asegura con el entusiasmo y la dedicación intactos. “Vi entrar trabajadores que ahora ya están jubilados”, agrega entre risas recordando a varios amigos que forjó gracias al trabajo.

De todos los trabajadores que cada día hacen Los Andes, Marcelo es el que más tiempo lleva. La vida lo convirtió en un testigo presencial de la evolución que atravesó el diario: vio la llegada de las computadoras, internet, la inauguración de la nueva planta impresora y por, sobre todo, los cientos de periodistas que pasaron por los pasillos de la redacción del diario de los mendocinos.

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