El Conicet fue distinguido a nivel internacional por el descubrimiento del parásito marino Acanthobothrium goleketen, que fue seleccionado entre las diez especies más emblemáticas de 2025.
El descubrimiento del parásito Acanthobothrium goleketen fue elegido entre las diez especies más emblemáticas de 2025.
El Conicet fue distinguido a nivel internacional por el descubrimiento del parásito marino Acanthobothrium goleketen, que fue seleccionado entre las diez especies más emblemáticas de 2025.
El hallazgo fue realizado por equipos del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC, CONICET-UNMDP) y del Instituto de Biodiversidad y Biología Experimental y Aplicada (IIBEA, CONICET-UBA), en la provincia de Buenos Aires. El reconocimiento fue otorgado por el World Register of Marine Species en el marco del Día Mundial de la Taxonomía.
Cabe destacar que el Acanthobothrium goleketen es un cestodo, es decir, un gusano plano emparentado con la lombriz solitaria. Su nombre significa “buena suerte” en lengua tehuelche.
La denominación se vincula con la forma de su escólex —la estructura con la que se fija al hospedador— que recuerda a un trébol de cuatro hojas. La elección del nombre contó con el asesoramiento de la lingüista Ana Fernández Garay.
El parásito habita exclusivamente en el pez guitarra (Pseudobatos horkelii), una especie actualmente amenazada. Este dato pone en evidencia la fragilidad de los ecosistemas y la importancia de la taxonomía para su preservación.
El descubrimiento implicó un trabajo científico complejo que incluyó muestreos de peces, estudios morfológicos, microscopía electrónica y análisis genéticos.
El investigador del Conicet Manuel Irigoitia destacó el reconocimiento y su impacto en el contexto actual. “Que el WoRMS reconozca la calidad de la ciencia que hacemos desde Argentina nos enorgullece, más aún en un contexto donde el sistema científico argentino se encuentra en una situación crítica y donde las ciencias básicas como la taxonomía son cuestionadas en favor de las áreas aplicadas”, señaló.
Además, remarcó: “Estamos convencidos de que sin ciencia básica no es posible el desarrollo tecnológico, y que la protección y la conservación del medio ambiente dependen del conocimiento y el descubrimiento de los organismos”.
Este reconocimiento tiene un antecedente en 2020, cuando el mismo grupo fue distinguido por el descubrimiento del copépodo Dendrapta nasicola, también destacado por WoRMS.