1 de octubre de 2026 - 12:47

Tras las nevadas récord, Mendoza tendrá más agua este verano: el Río Mendoza crecerá 30% sobre la media

Después de años de sequía, las cuencas mendocinas tendrán una temporada con más agua de deshielo. El Río Mendoza aportará 30% más que un año promedio.

El verano 2026 -2027 llegará con algo de alivio a Mendoza en lo que se refiere a disponibilidad de agua tanto para consumo como para riego. Tras varios años de sequía severa en los cauces, la cordillera acumuló durante este invierno una cantidad de nieve muy superior a los valores medios históricos y el pronóstico de escurrimiento anticipa una temporada húmeda, con más agua disponible en los principales ríos de la provincia.

No obstante, según destacaron las autoridades del Departamento General de Irrigación también plantea un desafío. Y es que la relación entre la nieve acumulada y el agua que finalmente llega a los ríos no es automática, teniendo en cuenta que buena parte del deshielo se producirá cuando ya haya comenzado la etapa de mayor demanda del sector agrícola.

Temporal en Alta Montaña de Mendoza.

Temporal en Alta Montaña de Mendoza.

En ese sentido, el pronóstico de escurrimiento hídrico por los cauces mendocinos marca una mejora sustancial respecto de la temporada que está terminando. En el caso del Río Mendoza, se espera un escurrimiento cercano a un 30% por encima de un año promedio. Para el Tunuyán, la estimación es cercana a un 15% más que la media, mientras que el Atuel tendría un 10% adicional.

El propio boletín hidronivometeorológico del DGI evidencia esa recuperación. Para el 28 de septiembre, el embalse Potrerillos (de la cuenca del Río Mendoza) acumulaba 395 hm3, frente a 203 hm3 en la misma fecha de 2025. También El Carrizal (embalse del Tunuyán) registraba 323 hm3 contra 209 hm3 un año antes.

La gran mejora del Río Mendoza

El superintendente general de Irrigación, Sergio Marinelli, se detuvo en la gran expectativa que se ha generado en la provincia por la cantidad de nieve precipitada en la cordillera durante el invierno (de hecho, en algunos puntos sigue nevando).

No obstante, el funcionario aclaró que no siempre la cantidad de nieve se refleja de manera directa en los caudales de los ríos. La explicación tiene que ver, entre otros factores, con la condición del suelo después de tantos años secos y con el momento en que se produce el deshielo.

El pronóstico para el Río Mendoza es especialmente alentador. Durante la próxima temporada, el río aportará unos 1.800 hm3, frente a menos de 800 hm3 durante el año que está terminando.

“Este año va a sobrar agua”, sintetizó Marinelli, quien resaltó que hay que ser eficientes y aprovechar esta oportunidad. "Porque no se va a repetir durante muchos años", reforzó.

El caudal previsto para la cuenca del Río Mendoza es tan alentador que, una vez producido el deshielo -y de cumplirse las previsiones-, el volumen hídrico disponible permitiría cubrir los distintos usos del oasis (consumo y riegos agrícola) y, al mismo tiempo, llegar al próximo año con el embalse prácticamente lleno.

Lejos de superar la crisis hídrica

Mendoza viene de una larga sucesión de años secos. En ese sentido, el director de Gestión Hídrica de Irrigación, Rubén Villodas recordó que, en materia de disponibilidad de agua, la temporada que está finalizando ha sido una de las peores de la historia reciente, sin contar la crítica sequía del período 1969 - 1970.

A ello se suma la tendencia preocupante que arroja el pronóstico climático para las próximas décadas. Para 2050 se estima una disminución cercana al 20% en la disponibilidad hídrica, por lo que Mendoza deberá continuar administrando sus recursos bajo un modelo pensado para años secos.

El desfasaje entre el requerimiento del agua y los deshielos

Uno de los datos a tener en cuenta es que el período en que crece la demanda de agua para riego no coincide plenamente con el de mayor calor en altura y, en consecuencia, los deshielos.

En ese sentido, el ciclo agrícola demanda grandes cantidades de agua a partir de noviembre y diciembre, mientras que el proceso más intenso de deshielo se produce hacia fines de diciembre.

Ello genera un desfasaje entre el momento en que el campo necesita el recurso y el período en que una parte importante de la nieve acumulada se transforma en agua.

A la vez, los años de sequía prolongada dejaron su propia marca, haciendo que se seque la tierra y ello deriva en que no sea tanta el agua visible comparada con la nieve (porque un importante porcentaje se absorbe y recarga los acuíferos subterráneos).

Efecto Súper Niño: más agua para el campo, y más atención a las crecientes

El contexto actual del fenómeno climático del Super Niño (que se grafica en más nieve -ya vista- y mayores lluvias -la temporada que está comenzando-) repercutirá en mayor disponibilidad de agua y durante más tiempo.

“Es muy probable que tengamos que erogar agua debajo de los diques de contención, como Cipolletti y otras zonas, algo que hace mucho no hacemos”, advirtió Villodas. Y destacó que se trata de sectores que durante los últimos tres años no recibieron agua, por lo que deberán revisarlos y prepararlos para las circunstancias.

Lo mismo que se viene desarrollando, desde hace ya algunas semanas, en los distintos municipios de Mendoza con la limpieza de canales, zanjones y colectores aluvionales (aún aquellos en los que hace años no circula agua, pero esa es su función ante contingencias). Todo ello en pos de estar preparados ante el Súper Niño.

Al respecto, el intendente de la Ciudad de Mendoza, Ulpiano Suarez destacó que se reforzará el mantenimiento del arbolado urbano ante la posibilidad de lluvias más intensas y episodios de viento.

San Juan también se prepara para un año excepcional

La situación no se limita a Mendoza. San Juan comparte con la provincia la cordillera y también espera un volumen de agua muy superior al habitual.

David Devia, secretario de Recursos Hídricos de San Juan, señaló que existen antecedentes de años con características similares al actual, entre ellos 1987 y 1997.

En el caso del Río San Juan, el funcionario explicó que existen tres sistemas de presas y que los sistemas de descargadores de fondo cumplieron con las medidas de seguridad previstas.

La estimación es que el volumen de agua también superará la capacidad habitual de almacenamiento y quedará muy por encima del promedio de 1.993 hm3.

Por esto mismo es que destacó que será necesario reforzar las defensas en sectores de cordillera y precordillera. El análisis realizado por la provincia vecina indica que una tarea de ese tamaño demandaría alrededor de diez años, por lo que no será posible completar todas las obras antes de esta temporada.

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