20 de septiembre de 2026 - 08:00

Se ve desde el espacio: inédito hallazgo arqueológico ancestral en la cordillera de Mendoza

Un andinista apasionado y una app fueron el punto de partida para el descubrimiento arqueológico. Pircas en la montaña muestran una figura desde el espacio.

A lo largo de toda su extensión, la Cordillera de los Andes oculta misterios y tesoros ancestrales que no dejan de cautivar. El más reciente ha sido confirmado por un grupo de investigadores de Argentina y España que, a priori, pareciera ser un geoglifo, construcción de grandes dimensiones cuya forma puede ser apreciada desde una perspectiva aérea.

A más de 3.000 msnm, en las inmediaciones de la cordillera del Tigre, fue el andinista Carlos Gobbi quien, por medio de la app Google Earth, advirtió hace poco más de un año las siluetas captadas en las imágenes satelitales. Y, cuando a comienzos de 2026 pudo acceder a este difícil punto luego de casi tres días de ascenso, se encontró con una estructura que, hasta el momento, ha dejado más preguntas que respuestas.

La imagen de Google Earth que confirma la presencia de una estructura visible desde el espacio en la Cordillera de los Andes mendocina.

La imagen de Google Earth que confirma la presencia de una estructura visible desde el espacio en la Cordillera de los Andes mendocina.

Lo que Gobbi observó en medio de ese imponente paisaje cordillerano, al ras del suelo, fueron pircas de piedras que conformaban pasillos. Algunas estaban enterradas y revestidas en zanjas similares a acequias.

Pero la perspectiva de esa estructura cambia drásticamente cuando se la ve desde las alturas. Porque en las imágenes satelitales aparece una disposición de grandes estructuras circulares, pasillos y sectores rectangulares que forman una figura particular.

Los investigadores, que recién comienzan a estudiar esta estructura, creen que podría tratarse de un geoglifo. Y aseguran que, por sus características, es un hallazgo inédito para la arqueología mendocina. "No hay antecedentes en notas ni en publicaciones. Es un hallazgo inédito para la arqueología. No es un sitio arqueológico común, no hay otro igual en Mendoza", explican la arqueóloga, investigadora del Ianigla (Conicet) y directora del proyecto, Cristina Prieto-Olavarría y su colega y codirector, Horacio Chiavazza.

Llegar al sitio arqueológico demanda casi 4 días de expedición en la cordillera mendocina.

Llegar al sitio arqueológico demanda casi 4 días de expedición en la cordillera mendocina.

La investigación forma parte de Arqueoandes, un proyecto de colaboración entre investigadores argentinos y españoles que busca estudiar la transformación del paisaje de la Alta Montaña mendocina y la incidencia de distintos procesos históricos sobre esos ambientes.

Una búsqueda que duró casi 30 años

Carlos Gobbi, andinista y apasionado por el patrimonio arqueológico de la montaña, llevaba casi tres décadas buscando posibles sitios de interés en la región. Había recibido referencias de personas que hablaban de antiguas pircas en una zona de la Cordillera del Tigre y comenzó a rastrear el área con Google Earth. "El hallazgo concretamente se genera en mayo de 2025, cuando logro localizarlo", cuenta Gobbi.

Claro que ese fue recién el inicio. Ya estaba identificado el sitio, pero faltaba llegar. Gobbi realizó una primera expedición en septiembre de 2025 y no pudo alcanzar el sitio. Lo intentó nuevamente en noviembre, pero tampoco lo consiguió. Finalmente, el 14 de febrero de 2026 llegó hasta el lugar junto con Adrián Radich y Gabriel Orofino.

La imagen satelital de 2012, con nieve a su alrededor, hace más evidente la estructura vista desde el espacio.

La imagen satelital de 2012, con nieve a su alrededor, hace más evidente la estructura vista desde el espacio.

El viaje le demandó casi cuatro días; sin agua en las inmediaciones, sin señal telefónica o comodidades. "Cuando vi eso, fue realmente impactante", recuerda Gobbi.

Círculos, pasillos y piedras

En el sitio que Gobbi ya tenía georreferenciado en Google Earth, los expedicionarios hallaron piedras utilizadas para construir distintas estructuras. En algunos sectores notaron que el terreno había sido excavado para cubrir canales o espacios con piedras, mientras que en otros aparecen pircas (torres de piedras apiladas) elevadas sobre el suelo.

La arqueóloga Cristina Prieto-Olavarría, directora del proyecto.

La arqueóloga Cristina Prieto-Olavarría, directora del proyecto.

Las distintas estructuras circulares que recorrieron, y que estaban conectadas mediante pasillos, tenían entre 27 y 35 metros.

Ni bien regresó a la urbanización, Gobbi detalló todo lo observado y mostró las fotografías a Prieto-Olavarría y Chiavazza. Y la investigación ante la presencia de un inédito geoglifo en los Andes de la región tomó un fuerte impulso.

La comparación inevitable a este hallazgo es con los famosos geoglifos de Nazca, en Perú. Pero los investigadores son cautos todavía, por lo que no pueden asegurar qué función cumplió la estructura ni cuándo fue construida.

¿Un lugar sagrado?

Chiavazza y Prieto-Olavarría, junto con investigadores españoles que llegarán de la Universidad de Jaén ascenderán al sitio en diciembre y Gobbi será su guía. Esta investigación de campo permitirá avanzar en la datación y en la interpretación de la estructura arqueológica.

Una de las hipótesis que manejan los investigadores es la posibilidad de que esta construcción esté vinculada con el período incaico, aunque tampoco descartan que tenga un origen anterior.

Horacio Chiavazza, arqueólogo y codirector del proyecto.

Horacio Chiavazza, arqueólogo y codirector del proyecto.

Hay elementos que alimentan esa posibilidad. El lugar está en una zona de acceso muy complejo y sin agua. Tampoco parece haber sido un sitio de ocupación permanente.

"Interpretamos que no era un lugar para habitar de forma permanente", sostienen los especialistas Chiavazza. De hecho, durante el primer relevamiento no se encontró material arqueológico en superficie, por fuera de la imponente arquitectura. No aparecieron cerámicas ni restos de alimentos que permitan pensar en una ocupación habitacional.

El andinista Carlos Gobbi

El andinista Carlos Gobbi

Por esto es que una de las hipótesis que analizan es que pudiera haber tenido alguna función ritual o simbólica. Si efectivamente fuese incaico, el sitio podría llegar a tener relación con la concepción sagrada del paisaje que tenía esa sociedad, en la que montañas, caminos y otros hitos (apus) se vinculaban dentro de un territorio cargado de significado.

Una investigación que recién comienza

El próximo paso, in situ, es ambicioso. El equipo prevé realizar un relevamiento planimétrico, prospecciones pedestres y geoquímicas, trabajos con drones, teledetección y estudios de geoarqueología. El objetivo es reconstruir no solamente qué hicieron las personas que ocuparon o utilizaron ese espacio, sino también cómo era el ambiente en aquel momento.

"Vamos a poder trabajar aspectos ambientales relacionados con disponibilidad de agua, eventos climáticos y también eventos humanos", explicaron.

La investigación se realizará en conjunto con especialistas del Instituto Universitario de Arqueología Ibérica de la Universidad de Jaén, en España. El director de ese instituto, Juan Pedro Bellón, definió el hallazgo como "de primer orden" y destacó la importancia de la colaboración entre ambas instituciones.

A su vez, el investigador Mario Gutiérrez también de España explicó que los especialistas españoles aportarán métodos avanzados para analizar sedimentos y restos botánicos a escala microscópica, con el objetivo de reconstruir la evolución del paisaje y las actividades desarrolladas por las sociedades del pasado.

Un hallazgo que debe ser protegido

El proyecto ya cuenta con la autorización de la Dirección Provincial de Patrimonio para avanzar con los trabajos. En ese sentido, la directora y el codirector del proyecto remarcan que cualquier intervención arqueológica debe realizarse bajo buenas prácticas para evitar daños sobre el patrimonio.

La investigación es binacional y participan especialistas de Mendoza (Argentina) y Jaén (España)

La investigación es binacional y participan especialistas de Mendoza (Argentina) y Jaén (España)

También existe un interés especial en incorporar la mirada de las comunidades originarias de Uspallata, entendiendo que estos restos no pertenecen simplemente a un pasado desaparecido, sino que están vinculados con pueblos originarios y su cosmovisión, que continúan formando parte del presente.

De hecho, la investigación permitirá entender cómo las sociedades del pasado construyeron, recorrieron y significaron el paisaje de la cordillera mendocina.

Ficha técnica

Proyecto ArqueoAndes

Instituciones involucradas:

Argentina

  • Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA). Grupo Historia Ambiental. CONICET.
  • Laboratorio de Arqueología Histórica y Etnohistoria, Instituto de Arqueología y Etnología, Facultad de Filosofía y Letras, UNCuyo.

España

  • Instituto Universitario de Investigación de Arqueología Ibérica de la Universidad de Jaén.

Proyectos que financian

  • Proyecto PIP CONICET “Arqueología histórica y patrimonio en la montaña del norte de Mendoza”.
  • Proyecto SIIP UNCuyo “La transformación del paisaje en la alta montaña del noroeste de Mendoza en el Holoceno Tardío”.

Equipo

  • Mendoza: Cristina Prieto-Olavarría (dirección), Horacio Chiavazza (codirección), Carlos Gobbi, Vanesa Guajardo.
  • España: Juan Pedro Bellón, Mario Gutiérrez, Carmen Rueda, María Isabel Moreno, Eva Montes.
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