Los telescopios espaciales Hubble y James Webb lograron identificar 27 nuevos cuerpos transneptunianos ubicados en los límites del Sistema Solar, en una de las regiones más remotas y menos exploradas del espacio. Los científicos obtuvieron nueva información sobre la evolución del Cinturón de Kuiper, el enorme reservorio de objetos congelados que rodea la periferia del sistema planetario.
Se trata de pequeños cuerpos helados que orbitan más allá de Neptuno y conservan prácticamente intactas las características de su formación hace miles de millones de años.
Cómo trabajaron juntos Hubble y James Webb
El hallazgo fue posible gracias a la combinación de las fortalezas de ambos observatorios espaciales.
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Hubble detectó los objetos mediante observaciones en luz visible.
James Webb aportó imágenes y datos en el espectro infrarrojo.
La combinación permitió identificar cuerpos extremadamente débiles y distantes.
Los científicos lograron observar planetesimales de apenas cinco kilómetros de diámetro, un tamaño comparable al de una ciudad, pese a que estos objetos son aproximadamente 100 millones de veces más tenues que el límite de visibilidad del ojo humano.
Qué son los objetos transneptunianos
Los objetos transneptunianos son bloques de roca y hielo que permanecen en las regiones exteriores del Sistema Solar desde su nacimiento. A diferencia de los planetas, nunca llegaron a formar un cuerpo mayor y funcionan como auténticas reliquias de la nube primordial de polvo y gas que dio origen al sistema planetario.
El hallazgo que desafía las teorías sobre las colisiones
Uno de los resultados más importantes del estudio fue comprobar que las superficies de estos pequeños cuerpos permanecen prácticamente inalteradas.
Hasta ahora, los modelos astronómicos sugerían que miles de millones de años de impactos habrían modificado su capa exterior. Sin embargo, las observaciones revelaron que los objetos pequeños presentan los mismos colores y firmas químicas que otros cuerpos mucho más grandes del Cinturón de Kuiper.
Esto indica
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La frecuencia de colisiones fue menor de lo estimado.
El material original logró conservarse durante miles de millones de años.
Los objetos mantienen una auténtica “memoria” de la composición del Sistema Solar primitivo.
Qué revela el tamaño de estos cuerpos sobre el origen de los planetas
El análisis también mostró que las poblaciones frías y cálidas poseen una distribución de tamaños casi idéntica, lo que sugiere que los planetesimales se formaron mediante procesos similares, independientemente de las condiciones de cada región del disco protoplanetario.
Además, los astrónomos encontraron menos objetos diminutos de los previstos por los modelos teóricos, un resultado que obligará a revisar las simulaciones sobre cómo crecieron los primeros cuerpos sólidos del Sistema Solar.
Los próximos enigmas del borde del Sistema Solar
La colaboración entre Hubble y James Webb abre una nueva etapa para la exploración de las regiones más lejanas del entorno solar. Cada uno de estos objetos congelados actúa como una cápsula del tiempo que conserva información sobre el nacimiento de los planetas y la arquitectura original del Sistema Solar.