En una región remota más allá de Neptuno, 27 pequeños objetos transneptunianos están aportando información sobre las primeras etapas del Sistema Solar. Observaciones realizadas con los telescopios espaciales Hubble y James Webb permitieron estudiar cuerpos extremadamente débiles, algunos de apenas cinco kilómetros, pertenecientes a diferentes poblaciones del Cinturón de Kuiper.
El interés no está solamente en haber localizado objetos tan pequeños a enormes distancias, sino en lo que sus superficies y tamaños pueden contar sobre su formación hace miles de millones de años. Los resultados indican similitudes inesperadas entre distintas poblaciones y aportan pistas sobre cuánto modificaron las colisiones a estos antiguos restos de la formación planetaria.
Los 27 objetos no proporcionan por sí solos una reconstrucción definitiva del nacimiento del Sistema Solar.
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Cómo encontraron 27 objetos tan pequeños más allá de Neptuno
Detectarlos supone un desafío debido a su combinación de tamaño, distancia y escaso brillo.
- Las observaciones aprovecharon las capacidades de Hubble en longitudes de onda visibles y de James Webb en el infrarrojo para estudiar estos cuerpos extremadamente tenues.
- Algunos de los planetesimales analizados alcanzan aproximadamente cinco kilómetros de diámetro, una escala diminuta comparada con los grandes cuerpos conocidos del Sistema Solar exterior.
- Según la información del estudio, pueden ser hasta 100 millones de veces más débiles que el límite de objetos perceptibles a simple vista.
La sensibilidad de los observatorios espaciales permite así explorar una población que durante mucho tiempo permaneció fuera del alcance de observaciones detalladas.
Qué son los objetos transneptunianos y por qué interesan a los científicos
Su nombre ofrece la primera pista: son objetos cuyas órbitas se encuentran más allá de Neptuno.
Muchos están relacionados con el Cinturón de Kuiper, una extensa región exterior poblada por cuerpos helados que constituye una especie de registro de las primeras etapas del Sistema Solar.
Estos objetos son importantes porque representan restos del material a partir del cual se formaron cuerpos mayores.
Hace miles de millones de años, partículas de polvo y otros materiales del disco que rodeaba al joven Sol fueron agrupándose progresivamente hasta formar planetesimales y, posteriormente, estructuras mayores.
Una parte de aquellos pequeños cuerpos sobrevivió
Estudiarlos permite investigar las condiciones existentes cuando el Sistema Solar todavía estaba adquiriendo la arquitectura que conocemos actualmente.
¿Qué diferencia existe entre las poblaciones frías y calientes del Cinturón de Kuiper?
- La población denominada dinámicamente fría presenta órbitas relativamente poco inclinadas y menos excitadas dinámicamente.
- La población caliente, en cambio, posee órbitas con características diferentes y su historia habría estado marcada en mayor medida por la reorganización y migración de los grandes planetas durante las primeras etapas del Sistema Solar.
Comparar ambos grupos permite buscar huellas de esos procesos
Una de las cuestiones investigadas fue precisamente si sus diferentes historias orbitales también habían dejado diferencias reconocibles en sus poblaciones de objetos pequeños.
Con Hubble y James Webb, los astrónomos pueden estudiar ahora restos de apenas unos kilómetros situados más allá de Neptuno.
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¿Qué encontraron en las superficies de estos antiguos cuerpos?
Uno de los resultados más interesantes apareció al estudiar sus características superficiales.
- Los colores observados en los objetos pequeños muestran similitudes con los de cuerpos mayores pertenecientes a sus respectivas poblaciones.
- Esto aporta información sobre cuánto pudieron modificar sus superficies las colisiones ocurridas durante miles de millones de años.
- Si los impactos hubieran renovado o alterado intensamente las capas exteriores de estos pequeños objetos, podrían esperarse diferencias importantes respecto de cuerpos mayores.
Los resultados sugieren, en cambio, que algunas propiedades vinculadas con su composición original pueden haberse conservado mejor de lo esperado.
Qué pueden revelar estos 27 objetos sobre el nacimiento del Sistema Solar
Cada uno funciona como una pequeña pieza de un rompecabezas que comenzó a formarse hace miles de millones de años.
A diferencia de un planeta como la Tierra, cuya superficie ha sido profundamente transformada por procesos geológicos y atmosféricos, estos cuerpos remotos pueden conservar información mucho más antigua sobre los materiales que circulaban alrededor del joven Sol.
Su tamaño, color, composición superficial y distribución permiten poner a prueba diferentes escenarios de formación planetaria.