martes 27 de octubre de 2020

Al igual que un geólogo humano, el robot Perseverance, de exploración del planeta Marte. Puede desplazarse por el terreno y tomar y analizar muestras de la superficie marciana.
Sociedad

Robótica. En la búsqueda de una definición

La capacidad que todos tenemos de discriminar entre un robot y otras máquinas puede estar relacionada con nuestra interacción con el ambiente natural.

Al igual que un geólogo humano, el robot Perseverance, de exploración del planeta Marte. Puede desplazarse por el terreno y tomar y analizar muestras de la superficie marciana.

La mayoría de las personas pueden diferenciar un robot de una máquina convencional de manera prácticamente intuitiva. Cuando Joseph Engelberg (1925-2015), uno de los padres de la robótica industrial, afirma: “Es posible que no sea capaz de definir qué es un robot, pero sé cuándo veo uno”, pone de manifiesto esta capacidad casi innata que tenemos de identificar un robot, pero al mismo tiempo, deja en evidencia lo difícil que implica definirlo.

En la primera clase de la cátedra de Robótica en la carrera de Ingeniería Electrónica de la UTN-FRM, los profesores junto con los alumnos nos encontramos frente a este desafío. A partir de un ejercicio desarrollado durante la clase, basado en un conjunto de fotografías de diversas máquinas, notamos con qué facilidad todos identificamos aquellas imágenes que pertenecen a robots. Luego, a lo largo del debate de inmediato nos surge la pregunta: ¿por qué paradójicamente algo que es identificado de forma intuitiva por todos resulta difícil de definir objetivamente?. Desde un enfoque académico, y en este caso ingenieril, entendemos que sin duda las disciplinas tecnológicas representan los pilares de la robótica. No obstante, los aspectos filosóficos parecen ser insorteables a la hora de acercarnos a la respuesta apropiada.

En un intento de clasificar las diferencias entre lo artificial (hecho por el ser humano) de lo natural, nos encontramos frente a un desafío similar, a pesar de lo sencillo que es también diferenciar, por ejemplo, una vaca de un automóvil. Desde un enfoque filosófico, y en correlación con el ensayo propuesto por Marta Fehér (1998), podríamos establecer una serie de preguntas a partir del siguiente plano hipotético: un ser libre de cualquier visión del mundo, supongamos un extraterrestre, ¿podría distinguir lo natural de lo artificial encontrando una diferencia sustancial entre la vaca y el automóvil?; o en un caso aún más curioso, si en su visita a la tierra se encontrase con un panal de abejas o un nido de pájaros, ¿diría que es artificial o natural?. Este análisis nos ayuda a pensar que, al igual que la diferenciación entre lo artificial y lo natural, la identificación de un robot está sujeta a un proceso de naturalización.

Como explica Maritza Montero (2012), la naturalización es una vía para aceptar, conocer, y relacionarse con lo extraño, con lo diverso, para hacerlo aceptable, admisible y también para internalizarlo y considerarlo como parte del modo de ser del mundo. Este enfoque nos permite reestructurar la pregunta inicial: ¿de dónde surge entonces la visión popular de la robótica y su potencial identificación?. Para muchos expertos, los robots están bajo un continuo proceso de naturalización, ya que han arribado a nuestra visión del mundo a partir de diversos flancos que van desde la literatura, el cine, la cultura popular y por supuesto la tecnología.

Para otros, si bien también reconocen que estas características han influenciado de manera significativa a lo largo de la cultura moderna, el eje del debate está puesto en otro aspecto fundamental “la biomimética”, la ciencia que toma a la naturaleza como fuente de inspiración para el diseño y desarrollo de tecnologías innovadoras.

Canguro y pingüino robots con sistemas de locomoción bioinspirados.

La robótica es una rama tecnológica multi e interdisciplinaria. Desde un punto de vista tradicional, la pregunta por “el robot” puede ser abordada desde disciplinas fundamentales como Mecánica, Electrónica, Informática e Ingeniería de Control, a partir de las cuales podrían surgir definiciones tales como:

-Un robot es una máquina capaz de llevar a cabo acciones de forma automática (Oxford English Dictionary).

-Un robot es una máquina o ingenio electrónico programable, capaz de manipular objetos y realizar operaciones antes reservadas solo a las personas (Real Academia Española).

Desde esta mirada, un electrodoméstico como un lavarropa automático moderno (máquina programable capaz de realizar operaciones antes reservadas solo a las personas en forma automática) es un robot. No obstante, cualquiera de nosotros, sin ser expertos en robótica, sabemos que un lavarropa no es un robot. Esta limitación, nos invita a proponer una multidisciplinariedad aún más amplia, que incluya disciplinas como la Filosofía y la Biomimética.

La mera acción de ejecutar una labor realizada generalmente por los seres humanos por medio de una máquina no la hace un robot, sino la forma o la manera de ejecución. Un lavarropa automático programable lava ropa mediante un procedimiento fuera de lo natural. Incluso en la naturaleza es difícil encontrar movimientos circulares como los que ejecuta este electrodoméstico. Distinto sería, si en nuestra lavandería tuviésemos dos brazos mecánicos automáticos programables que tomaran las prendas y comenzaran a refregar con jabón la ropa hasta quitarle la suciedad, como lo haría un ser humano de manera manual, ‘natural’. En este caso, esta máquina ejecuta su labor siguiendo un formato natural, por ello es un robot, mientras que un lavarropa automático convencional no lo es. Por lo tanto, un robot es una máquina capaz de realizar determinadas operaciones de manera autónoma, manteniendo siempre en su accionar un vínculo con algún formato natural (Lannutti, 2020).

La Biomimética tiene una incidencia esencial tanto en el desarrollo como en el modo de ver la robótica. El reconocimiento intuitivo del formato natural, basado en millones de años compartidos con la naturaleza, es lo que nos permite en mayor medida reconocer un robot de otra máquina. Bajo este enfoque, cualquier objeto artificial autónomo que se mueva, vuele, suelde, arme, lave, hable, escuche, vea, procese, interactúe, etc. siguiendo algún formato natural total o parcial es un robot.

En este intento de alcanzar una definición que cubra la mayor cantidad de aristas e inquietudes que exhibe la robótica, no es casual que las palabras artificial, natural, naturalización, biomimética y robots encuentren puntos de contacto.

¿Cómo será entonces un robot para aquel extraterrestre de Fehér (1998) que arriba a la Tierra con otra visión del ambiente natural?

Edición y producción: Miguel Titiro.