En una entrevista que la conductora Pampita dio al canal de streaming OLGA relató los desafíos que tanto ella como sus hijos afrontan por la dislexia, una condición hereditaria. “Soy disléxica, tengo déficit atencional y, aparte, soy daltónica”, enumeróCarolina Ardohain.
Lo hizo en tono distendido, no es la primera vez que hablaba del asunto y contó entre risas que esa situación la marcó en la vida cotidiana, desde la escuela hasta la adultez.
Hace unos meses se había sumado a una campaña de concientización sobre esta condición, difundida por Disfam, una organización internacional, con sede también en Argentina, que se aboca a acompañar y concientizar sobre el tema.
Por falta de cobertura de tratamientos y adaptación de la escuela, padres de chicos con dislexia deben pagar más de 70.000 pesos por mes para cubrir las carencias
Dislexia: falta de cobertura de tratamientos y adaptación de la escuela
En la nota con OLGA enumeró algunas anécdotas en relación a su daltonismo y contó que para no confundirse ha optado por tener un guardarropa en tonos neutros.
Lo cierto es que se trata de una condición que afecta a 1 de cada 10 personas y que suele implicar enormes desafíos, sobre todo en la escuela. Esto sobre todo para los afectados, pero también para sus familias. Es que entre otras cosas, primero hay que llegar al diagnóstico, que usualmente demora, pero además, requiere una adaptación de la forma de enseñar que, según relatan las familias, cuesta mucho lograr.
El desconocimiento es otro gran desafío y por lo cual, muchos chicos son tildados de torpes o vagos.
“Tengo dislexia y mis hijos también porque es una condición hereditaria”, anunció la modelo y conductora en un video hecho en el marco de una campaña de la organización Disfam Argentina.
No es que fuera un secreto, ya lo había comentado hace unos años cuando al anunciar una nota con el psicólogo Gabriel Rolón lo presentó accidentalmente como “Daniel” Rolón. Entonces contó: Tengo dislexia, leo todo al revés y escribo todo al revés. Si vos me dictás algo, lo escribo de otra manera y, si me aprendo algo en un orden, digo la última parte en el primer lugar”.
En el marco de la campaña de Disfam recomendó: “Lo más importante para las familias es poder llegar a detectarlo temprano para evitar dolores innecesarios por querer aprender, sentir que no podés o que te traten de vago, tonto o lento cuando pones tanto esfuerzo es muy doloroso”
Qué es la dislexia
La dislexia es un trastorno del aprendizaje de la lectoescritura, de carácter persistente y específico, que se da en niños que no presentan ningún hándicap físico, psíquico ni sociocultural y cuyo origen parece derivar de una alteración del neurodesarrollo. describe Disfam.
Se enmarca dentro de las Dificultades Específicas del Aprendizaje (DEA), alteraciones de base neurobiológica hereditarias. Estas afectan los procesos cognitivos relacionados con el lenguaje, la lectura, la escritura y/o el cálculo matemático. Entre estas dificultades la más común es la dislexia que dificulta la lectura. También hay quienes tienen disgrafía (escritura) y discalculia (cálculos matemáticos).
Los disléxicos manifiestan de forma característica dificultades para recitar el alfabeto, denominar letras, realizar rimas simples y para analizar o clasificar los sonidos. Además, la lectura se caracteriza por las omisiones, sustituciones, distorsiones, inversiones o adicciones, lentitud, vacilaciones, problemas de seguimiento visual y déficit en la comprensión, tal cual describe la Organización Panamericana de la Salud.
Pampita
Disfam señala que la dislexia es una dificultad para la descodificación o lectura de palabras, por lo que estarían alterados alguno de los procesos cognitivos intermedios entre la recepción de la información y la elaboración del significado.
Los desafíos de la dislexia en la escuela
El principal problema es la inserción escolar de los chicos y sus procesos de aprendizaje. Los padres relatan que se los suele tratar de tontos, burros, vagos y ponerlos en ridículo frente al resto del grupo. Como consecuencia, suelen terminar con su autoestima dañada, avergonzados, víctimas de bullying e incluso, con el tiempo, llegar a autolesionarse.
Lo que sucede es que quizás requieren más tiempo y, sobre todo, otras formas pero no es que no puedan hacerlo, por eso solicitan que se apele a estrategias sencillas en el aula para permitirles transitar la escolaridad como a cualquier otro niño.
“Es necesario que se entienda que el esfuerzo que realizan nuestros chicos es enorme: gastan 5 veces más energía cerebral y 3 veces más tiempo que sus compañeros en realizar una actividad”, advierten los padres.
Lo que alerta Disfam es que la dislexia no es compatible con nuestro sistema educativo. Es que todos los aprendizajes se realizan a través del código escrito, por lo cuál el niño disléxico no puede asimilar ciertos contenidos porque no es capaz de llegar a su significado a través de la lectura.
“El niño/a disléxico debe poner tanto esfuerzo en las tareas de lectoescritura que tiende a fatigarse, a perder la concentración, a distraerse y a rechazar este tipo de tareas. Los padres y profesores procesamos esta conducta como desinterés y presionamos para conseguir mayor esfuerzo, sin comprender que estos niños, realizando estas tareas, se sienten como si de repente, cualquiera de nosotros, nos viéramos inmersos en una clase de escritura china”, describe Disfam.
Un informe nacional puso esta semana un tema controvertido sobre la mesa: cómo impactan las vacaciones en los aprendizajes de los chicos. Hay estudiantes que tienen “pérdidas” durante el receso de verano y en ese sentido se habla de que tienen un “costo”.
Advierten que la dislexia no es compatible con el sistema educativo actual
Y subraya: “La dislexia, es mucho más que tener dificultades en la lectura y en la escritura, ya que existen problemas de compresión, de memoria a corto plazo, de acceso al léxico, confusión entre la derecha y la izquierda, dificultades en las nociones espacio-temporales…debemos tener en cuenta que no existen dos disléxicos idénticos y por tanto cada caso es único y no tiene por qué presentar la totalidad de los síntomas”.
Las luchas de los afectados y sus familias
Por eso, para los chicos que tienen dislexia, ir al colegio o lograr cobertura de salud puede ser un desafío enorme. En diálogo con Los Andes, algunos padres desmenuzaron las complicaciones que enfrentan. Es que la escuela no logra adaptar su currícula para hacerla más accesible a lo que se suma que los docentes carecen de la preparación adecuada. A eso se agrega el desconocimiento sobre esta condición, pero la falta de recursos complica más el asunto y, según cuentan, muchos alumnos son menospreciados y hasta puestos en ridículo.
Una mamá contó que por todo esto también suele suceder que deban soportar burlas de los compañeros, afectando también su vinculación y salud mental.
No es lo único. Los relatos apuntan a otra problemática: lograr una adecuada cobertura de la atención de su salud y acompañamiento. Las obras sociales suelen evadir estas prestaciones o cubrirlas mínimamente, esto implica que los padres deben desembolsar, además del pago mensual de estas, sumas extras para pagar de manera particular el acompañamiento para sus hijos. Esto suele requerir altas sumas de dinero que claro, no todos tienen. En el contexto actual la situación es peor aún: más familias tienen problemas para llegar a fin de mes mientras que las prestaciones para este tipo de condiciones -como la discapacidad- se han visto severamente afectadas. La falta de actualización de los valores que perciben los profesionales que los acompañan ha hecho que muchos dejen de atender obras sociales o se dediquen a otra cosa.