Mendoza se encamina a transitar una primavera en principio atípica, caracterizada por más lluvias y ser más fría de lo habitual. Según las proyecciones del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) para el próximo trimestre, la provincia se posiciona entre las jurisdicciones del país con mayores probabilidades de incrementar sus precipitaciones por encima de la media y temperaturas por debajo del promedio histórico para la época.
El escenario se da en el marco del fenómeno de El Niño, un evento climático del que se viene hablando hace meses y cuyo impacto, aunque inicialmente se preveé mayor en el noreste argentino, mostrará su efecto en el territorio local.
Mendoza frente al aumento más alto de lluvias
La provincia es una de las tres en Argentina que estarán alcanzadas por las mayores probabilidades de tener precipitaciones superiores a las normales, con estimaciones oficiales que superan el 50% de ocurrencia. Misiones y Corrientes comparten este panorama con porcentajes ligeramente superiores y con una particularidad en común: el fenómeno afectará a casi la totalidad de sus territorios.
En el resto del país, la situación muestra comportamientos diversos. San Juan presenta tres escenarios distintos. La mayor parte registrará lluvias por encima de lo habitual, una franja valores normales y el extremo norte precipitaciones inferiores a la media.
En las zonas central, sur y Mesopotamia, predominarán las lluvias por encima de lo normal con diferente grado de probabilidad, con un fuerte impacto centrado en la región mesopotámica.
Primavera en Mendoza: es una de las tres provincias con mayor probabilidad de lluvias superiores a lo normal.
Ramiro Gomez - Los Andes
Asimismo, en el noroeste y extremo sudoeste, registrarán una primavera más seca, con hasta un 45% de probabilidades de lluvias inferiores a lo normal.
En tanto, en el centro-norte y franjas del extremo sur mantendrán precipitaciones dentro de los parámetros habituales.
Primavera más fresca en Mendoza
En cuanto a las marcas térmicas, la mayor proporción del territorio nacional experimentará valores inferiores a los habituales. Mendoza, La Pampa y Buenos Aires encabezan la nómina de las provincias con mayores chances de registrar un trimestre más frío de lo normal, con hasta un 50% de probabilidad.
Por su parte, el extremo norte del país tendrá un 45% de chances de marcas térmicas superiores a las típicas de la estación, mientras que Santa Cruz y Tierra del Fuego registrarán valores normales.
Especialistas remarcan que a las consecuencias propias de El Niño se suma la mayor intensidad de los eventos meteorológicos asociada al cambio climático. Sobre la relación entre ambos factores, el meteorólogo Fernando Jara explicó que tanto el incremento de las precipitaciones como el descenso térmico están directamente vinculados: al registrarse mayor frecuencia de lluvias, la temperatura tiende a bajar de manera consecuente.
En combo desafiante para la época estival en Mendoza
Durante el verano pasado, episodios de marcada intensidad provocaron crecidas e inundaciones (los técnicos prefieren no llamarlas así) en zonas del Gran Mendoza donde habitualmente no se registraban estos fenómenos. El anegamiento de calles que se transformaron en ríos, vehículos arrastrados y el desborde de cauces clave como el canal Cacique Guaymallén y el Zanjón de los Ciruelos dejaron huella en la temporada.
El punto crítico ocurrió a fines de enero, cuando cayeron 60 milímetros de agua en pocas horas: una cifra que representó el 30% del promedio histórico anual de la provincia (200 mm).
En la Dirección de Hidráulica reconocen que el sistema funcionó al límite, pero resaltan que, sobre todo: funcionó.
Las intensas lluvias anegaron las calles del centro de la Ciudad de Mendoza el verano pasado
Marcelo Rolland / Los Andes
Hay una serie de factores que se suman y confluyen en el escenario: el crecimiento urbano, el aumento de las superficies con asfalto y fallas de diseño, conforman un paquete complejo frente al aumento de las lluvias.
Según las estimaciones que manejan por ahora los organismos oficiales, el aumento de las precipitaciones podría ser de alrededor de 30%.
Y no es todo: este invierno ha tenido importantes nevadas, la nieve acumulada en la cordillera representa una reserva de agua que posteriormente se incorpora a las cuencas durante el deshielo. La intensidad y velocidad de ese proceso, junto con las temperaturas y las precipitaciones que puedan producirse, inciden en la evolución de los caudales.
Por eso, desde el Gobierno de Mendoza afinan estrategias: las intervenciones desarrolladas durante 2026 no se limitan a responder a emergencias. Una parte sustancial corresponde a mantenimiento preventivo, recuperación de cauces, protección de márgenes, reconstrucción de defensas y eliminación de obstáculos que reducen la capacidad hidráulica.