28 de junio de 2025 - 09:21

Parejas abiertas y swingers: Entre la fantasía, la presión y la salud emocional, en Aconcagua Radio

El sexólogo Miguel Palmieri analizó el fenómeno de las relaciones no monogámicas, los riesgos emocionales y físicos, y la importancia del acompañamiento profesional.

¿Qué está pasando con nuestras parejas? ¿Por qué se multiplican los relatos de parejas abiertas y experiencias swingers? ¿Se trata de una moda, una evolución natural o una respuesta a un problema que no se quiere mirar de frente? Estas fueron algunas de las preguntas que impulsaron la columna del reconocido sexólogo mendocino Miguel Palmieri en Aconcagua Radio.

“Yo elegí hoy el tema de pareja abierta y swinger porque me encontré con una entrevista en Infobae a una pareja swinger. Él tiene un bar swinger, o sea, hay un tema comercial. Y lo que a mí me preocupa no es la nota, sino lo que le pasa a la gente cuando la escucha sin contexto”, explicó Palmieri.

El especialista fue claro al señalar que no está en contra de las nuevas formas de vínculo, pero sí alerta sobre una romantización o idealización de prácticas que requieren más reflexión de la que parece. “Cuando uno quiere llenar su vida de dopamina es porque está vacío de otras cosas”, sostuvo.

Entre la fantasía y la acción

Según Palmieri, muchas parejas llegan al consultorio con crisis relacionadas al deseo o la falta de erotismo, y es allí donde aparecen las fantasías. “Es verdad que en el proceso terapéutico a veces se plantean fantasías transgresoras, pero no es lo mismo una fantasía que llevarla a la acción. Una cosa es imaginar un trío, otra es hacerlo. Y si uno de los dos no quiere, no hay acuerdo posible”, afirmó.

El sexólogo también alertó sobre los mensajes confusos de ciertos profesionales. “Me preocupa que aparezcan sexólogos hablando en medios de comunicación y digan cosas como ‘la mayoría de las consultas que recibo son por tríos’. En casi 28 años de trabajo, jamás vi que vinieran por eso. Vienen con dolor, con problemas reales: eyaculación precoz, falta de deseo, discusiones”, señaló.

¿Una decisión en libertad?

Palmieri puso énfasis en que para que una pareja abierta o experiencia swinger funcione, ambas partes deben decidirlo libremente y con plena conciencia. “Cuando una mujer o un hombre no puede decidir libremente porque hay dependencia económica, física o emocional, no hay elección real”, advirtió. También mencionó que muchas veces hay manipulación, especialmente desde el varón, motorizada por el consumo de pornografía.

Y sumó un dato preocupante: “En muchos casos hemos encontrado personas que han sido arrastradas a estas prácticas por parejas más experimentadas, y que presentan baja autoestima o antecedentes de abuso. No es un dato de Instagram, es real, lo vemos en el consultorio”.

Sexo, salud y riesgos emocionales

Además del riesgo físico que implican prácticas sexuales sin protección —como el aumento de infecciones de transmisión sexual, entre ellas la sífilis, según datos oficiales— Palmieri remarcó el impacto psicológico que puede tener la experiencia swinger o la apertura sexual mal manejada.

“Hay hombres que vienen desesperados porque no pueden sostener una erección mientras ven a su pareja con otro. Vienen buscando que uno les ‘inyecte’ deseo, como si eso se pudiera. El dolor psíquico también importa”, dijo. Y mencionó ejemplos de personas con trastornos de salud mental o neurodivergencias que buscan en el sexo un refuerzo químico, sin dimensionar el daño que puede causarles.

¿Es para todos?

“No es para todos”, subrayó el especialista. “Cuando se vende como algo natural o como la ‘última moda’, estamos dando un mensaje engañoso. Las parejas que verdaderamente funcionan en ese modelo son pocas, tienen acuerdos claros, límites definidos y un nivel alto de comunicación”.

También hizo referencia al perfil socioeconómico y cultural de quienes acceden con más frecuencia a estos ambientes. “Son profesionales, empresarios, gente que está más acostumbrada a la adrenalina. Pero no hay edad para esto, aunque sí hay contexto. Y si entrás sin dinero o sin convicción, puede ser muy riesgoso”.

Consultar antes de actuar

El consejo principal de Palmieri fue no pasar de la fantasía a la acción sin consultar. “Puede ir ella sola, o él. No hace falta ir juntos. Pero hay que hablarlo. Porque no todo lo que excita es sano. Y la sexualidad también se ve afectada por la salud emocional, la historia personal y los vínculos previos”, aseguró.

“Cuando no nos planteamos por qué estamos aburridos, por qué se apagó el deseo, y simplemente buscamos una salida en la transgresión, nos estamos perdiendo la oportunidad de trabajar en lo que realmente importa”, reflexionó.

La dopamina, el deseo y los límites

Finalmente, el sexólogo explicó cómo funciona la dopamina en el deseo y por qué puede generar una suerte de “efecto tolerancia”: cada vez se necesita más estímulo para sentir lo mismo. “Es lo mismo que con el azúcar. Hoy te alcanza con una cucharada, mañana necesitás tres. Lo mismo pasa con el sexo. Y cuando todo se vuelve parte de un circuito dopaminérgico, es probable que a los 50 o 60 años esa pareja se quede sin nada sólido”.

Palmieri cerró con una invitación al pensamiento crítico: “Esto no es una condena, es una reflexión. La idea es generar neuroplasticidad, abrir interrogantes y ayudar a las personas a tomar decisiones desde un lugar de salud, no de moda ni presión. Hay que respetar todas las diversidades, pero también hay que respetarse a uno mismo”.

Escucha la nota completa acá y podés escuchar la radio en vivo en www.aconcaguaradio.com

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