Los dos elefantes que quedan en Mendoza siguen entrenándose y la hembra se irá antes de fin de año

Kenya -hembra- y Tamy -macho- son los únicos dos elefantes que quedan en Mendoza luego de que Pocha y Guillermina llegaran al Santuario de Brasil.

Los dos elefantes que quedan en Mendoza siguen entrenándose y la hembra se irá antes de fin de año
Los dos elefantes que quedan en Mendoza siguen entrenándose y la hembra se irá antes de fin de año. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes.

Mientras Pocha y Guillermina abandonaban el Ecoparque de Mendoza el sábado 7 de mayo en el camión que las transportó durante más de 3.600 kilómetros por vía terrestre hasta al Santuario de Elefantes de Brasil (Mato Grosso), en el mismo predio del Ecoparque –aunque en dos recintos distintos- quedaban todavía Kenya y Tamy. Y allí permanecen por estos días, de hecho.

Se trata de los otros dos elefantes que quedan todavía en Mendoza y con quienes ya se comenzó a trabajar en su entrenamiento para un futuro traslado, también al Santuario de Elefantes de Brasil al que llegaron hace 12 días Pocha y Guille. Tamy es un elefante macho de la especie asiática –al igual que Pocha y Guillermina, de hecho él es el padre y Pocha la madre de Guille-, mientras que Kenya es una elefanta hembra africana.

Pocha y Guillermina “conocieron” un árbol, interactúan con sus compañeras y no dejan de explorar. Foto: Gobierno de Mendoza.
Pocha y Guillermina “conocieron” un árbol, interactúan con sus compañeras y no dejan de explorar. Foto: Gobierno de Mendoza.

Cada uno de ellos permanece en su propio recinto, adaptándose a la nueva vida ya sin sus históricas vecinas. Tamy es a quien más le cambió la rutina desde hace 17 días, ya que con la ida de las elefantas asiáticas, ahora se quitó la separación que había entre los recintos de ellas y él, y el único elefante macho que vivió en Mendoza durante las últimas décadas ahora cuenta con un hábitat más grande (aunque no deja de ser cautiverio y muy alejado de lo que debería ser su día a día).

Kenya, en tanto, sigue en su propio recinto (distinto al que ocupaban Pocha y Guillermina y también al de Tamy), ya que se trata de un ejemplar de hembra africana. El entrenamiento de esta elefanta está muy avanzado, tanto que será la próxima en salir de Mendoza hacia el santuario de Mato Grosso. “No sabemos si el traslado de Kenya se va a hacer ahora o más cerca de fin de año, dependerá mucho de la logística de traslado de las dos elefantas que todavía quedan en el Ecoparque de Buenos Aires. Pero la idea es que Kenya se vaya antes de que termine el 2022, mientras que el traslado de Tamy quedará ya para el 2023″, contó el consejero del Ecoparque Mendoza por parte de la Fundación Franz Weber, Leandro Fruitos.

Cada uno –y una- por su lado

Mientras vivieron los 4 elefantes (o las 3 elefantas y Tamy) en el Ecoparque de Mendoza, estuvieron en 3 recintos separados entre sí. Pocha y Guillermina –madre e hija, asiáticas- eran las únicas que convivían en el mismo espacio, algo que tiene que ver con la naturaleza matriarcal de las elefantes que las lleva a mantener la relación de madre e hija para toda la vida.

Separados por una reja –gruesa y resistente- y manteniendo únicamente un contacto visual con las hembras, se encontraba al lado el recinto de Tamy. También de la especie asiática, pero macho, Tamy es el padre de Guillermina. Y es quien ahora ha visto cómo se ha ampliado su espacio de vida.

Los dos elefantes que quedan en Mendoza siguen entrenándose y la hembra se irá antes de fin de año. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes.
Los dos elefantes que quedan en Mendoza siguen entrenándose y la hembra se irá antes de fin de año. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes.

“Tamy está dentro de la unidad de elefantes asiáticos, donde estaban Pocha y Guille. Pero estaban separados y no tenían un contacto físico. Ahora que las elefantas se fueron, el espacio de Tamy se amplió, ya que se sumó el que tenían las hembras”, destacó Fruitos, quien agregó que el entrenamiento de Tamy está muy poco avanzado ya que se necesitaba adaptar el recinto para los mismos ejercicios que ya pasaron madre e hija.

Kenya, por su parte, tiene un recinto más alejado y que ni siquiera permite que los elefantes mantengan un contacto visual entre sí. Y más allá de esta independencia, entre los espacios de la elefanta africana y el elefante asiático no hay más de 20 metros.

“El recinto de Kenya es más amplio y un poquito mejor, aunque con suelo duro y condiciones que no se pueden ni comparar con su hábitat natural. Pero con Kenya hay un agravante y es que ella ha vivido sola durante muchas décadas, eso también demandará adaptación”, destacó el referente de la Fundación Franz Weber.

Así seguirá el entrenamiento

En 2018, cuando viajaron los primeros entrenadores internacionales para comenzar a trabajar con Pocha y Guillermina, se iniciaron también algunos trabajos y actividades con Kenya y Tamy. Sin embargo, nunca se avanzó tanto como con las dos hembras que ya están en Brasil (y, de a poco, se adaptan al santuario y hasta socializan con las otras elefantas que ya viven en el lugar). Y es que en ellas se hizo el foco, ya que serían las primeras en viajar.

Kenya, la única elefanta africana que queda en Mendoza y que motivó las primeras visitas de entrenadores en 2018. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes.
Kenya, la única elefanta africana que queda en Mendoza y que motivó las primeras visitas de entrenadores en 2018. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes.

“A Kenya la entrenaron con mucho énfasis en 2019 también y está bastante avanzada. Ahora estamos a la espera de los estudios médicos y hemos comenzado a coordinar si va a ser trasladada dentro de poco o ya a fin de año. Pero, si todo sale bien, Kenya se irá al Santuario de Elefantes de Brasil este año”, destacó Fruitos.

De hecho, los 3 cuidadores de elefantes del Ecoparque de Mendoza ya regresaron de Brasil (viajaron junto a las elefantas) y han retomado sus funciones en el predio ubicado al costado del Cerro de la Gloria, por lo que los entrenamientos siguen su marcha.

El sector de elefantas africanas hembras en Mato Grosso ya está terminado, mientras que en el lugar están a la espera de la autorización de las autoridades gubernamentales correspondientes. Todo el santuario, en sus 1.500 hectáreas de extensión y que incluye selva, vegetación y hasta espejos de agua, está dividido en cuatro sectores bien delimitados: hembras asiáticas (donde están Pocha y Guille), machos asiáticos (donde irá Tamy), hembras africanas (donde la esperan a Kenya) y machos africanos.

La preparación de Tamy, en tanto, tomará más tiempo. De hecho, el traslado del elefante asiático quedará ya para 2023. “En el recinto de Tamy, que ahora fue ampliado, se necesita hacer algunas modificaciones para que él sea entrenado. Hay unas obras y planificaciones en carpeta, como por ejemplo poner puertas y mejorar algunas cosas del suelo para empezar a trabajar en el entrenamiento y la adaptación. Ya en 2018 y 2019 se hicieron algunos ejercicios de enriquecimiento con Tamy, pero no se pudo avanzar en las prácticas ni hacer a nivel del suelo”, destacó Fruitos.

Kenya, la única elefanta africana que queda en Mendoza y que motivó las primeras visitas de entrenadores en 2018. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes.
Kenya, la única elefanta africana que queda en Mendoza y que motivó las primeras visitas de entrenadores en 2018. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes.

La elefanta y el elefante que siguen en Mendoza están siendo monitoreados permanentemente. Tamy nació en 1970, tiene 51 años y llegó al entonces Zoológico de Mendoza en 1984, con 14 años y como parte de una donación del Circo de los Hermanos Gasca. El elefante asiático fue dejado en el Zoo luego de que la compañía de circo se encontrara con una imposibilidad para cruzarlo a Chile durante una gira. Y cuando apenas llevaba algunas horas en Mendoza, el elefante se escapó del zoológico y estuvo deambulando por el piedemonte mendocino.

Kenya, en tanto, tiene 41 años, nació en 1981 y llegó con solo 4 años (en 1985) al zoo mendocino. Fue parte de un canje con el zoológico alemán “Tierpark Hagenbeck” y lleva décadas viviendo en soledad, ya que es la única elefanta africana en Mendoza.

Kenya, la única elefanta africana que queda en Mendoza y que motivó las primeras visitas de entrenadores en 2018. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes.
Kenya, la única elefanta africana que queda en Mendoza y que motivó las primeras visitas de entrenadores en 2018. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes.

Pocha, quien ya disfruta de la vegetación en el santuario brasileño, tiene 56 años. Nació en 1965 y en 1968 llegó a Mendoza con apenas 3 añitos. Llegó de India, también como canje con el mismo zoológico alemán del que llegó Kenya. Y Guillermina, la otra nueva vecina del santuario de Mato Grosso, es hija de Pocha y de Tamy. Nació en 1998, en el Zoológico de Mendoza, y tiene 23 años.

Prorrogaron el convenio entre Ambiente, el Ecoparque y el Santuario de Elefantes de Brasil

Este lunes fue publicado en el Boletín Oficial de Mendoza la adenda que permite la extensión del convenio entre el Gobierno de Mendoza y el Santuario Global de Elefantes. No se trata de más que una formalidad –legal y necesaria- para que ambas partes puedan continuar trabajando, tanto en el seguimiento y en las acciones relacionadas con Pocha y Guillermina como también –a futuro- en los traslados de Kenya y Tamy.

Los dos elefantes que quedan en Mendoza siguen entrenándose y la hembra se irá antes de fin de año. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes.
Los dos elefantes que quedan en Mendoza siguen entrenándose y la hembra se irá antes de fin de año. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes.

Esta extensión tiene que ver con que el traslado de las dos elefantas asiáticas –que finalmente se concretó a comienzos de mes- estaba previsto que se realizara en 2020 o 2021. Sin embargo, hubo algunas demoras en trámites administrativos y legales que derivaron en el retraso. Y por esto mismo es que fue necesaria la extensión del convenio.

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