6 de mayo de 2026 - 13:22

Los Dodge de la cosecha: cómo un camión de los 70 se volvió parte del paisaje de Mendoza

La fuerte presencia de los Dodge DP-600 en la cosecha mendocina no es casual: responde a un modelo industrial, al acceso al crédito y a una red comercial que los convirtió en herramienta clave del trabajo rural. Mientras tanto, en otras regiones del país dominaron marcas y modelos distintos, según las necesidades productivas.

En Mendoza, la escena se repite cada año. Durante la cosecha, entre viñedos y caminos rurales, una flota de camiones antiguos vuelve a ocupar el centro de la actividad. Son, en su mayoría, Dodge: sobre todo los DP-600, con caja volcadora, pintura gastada y una vigencia que atraviesa generaciones.

No es una coincidencia ni una simple preferencia cultural. Detrás de esa presencia dominante hay una combinación de política industrial, condiciones económicas y decisiones comerciales que se tomaron hace más de medio siglo y que todavía tienen efectos visibles.

Un producto de la industria nacional

El punto de partida no está en Mendoza, sino en el modelo industrial argentino de mediados del siglo XX. A partir de fines de los años 50, el país impulsó un esquema de sustitución de importaciones que obligaba a fabricar localmente y restringía el ingreso de vehículos del exterior.

En ese contexto, Chrysler Fevre Argentina comenzó a producir camiones en serie desde comienzos de los 60. Entre ellos, una línea que se volvería central: los DP, especialmente el DP-600 y el DP-800.

No hubo un plan específico para Mendoza. Lo que hubo fue algo más amplio: una oferta nacional fuerte, con producción sostenida y acceso relativamente facilitado frente a los modelos importados.

El camión justo para el trabajo rural

El DP-600 ocupaba un segmento intermedio que resultó clave. No era un camión liviano, pero tampoco un pesado de gran porte. Esa posición lo volvió funcional para economías regionales como la vitivinicultura.

Tenía una capacidad de carga adecuada para distancias cortas, un chasis adaptable —especialmente a volcadores— y una mecánica simple. El motor Perkins, que equipaba a muchas unidades, se convirtió en uno de sus principales atributos: resistente, fácil de reparar y con repuestos disponibles durante décadas.

En términos prácticos, reunía condiciones concretas:

  • soportaba sobrecarga
  • podía circular por caminos rurales
  • no requería mantenimiento complejo
  • tenía costos operativos relativamente bajos

Ese conjunto lo volvió funcional para productores medianos, contratistas y bodegas.

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Publicidad de los años 70 de los camiones Dodge.

Publicidad de los años 70 de los camiones Dodge.

El factor clave: cómo se vendían

Si la industria explica la oferta, el sistema comercial explica la expansión.

En Mendoza, el concesionario Primo Meschini SA fue determinante. Tenía presencia en la capital y una sucursal en San Martín, desde donde operaba con fuerte llegada al Este provincial.

Un testimonio lo resume:

“Lo que los hacía presente dentro de los transportistas era el concesionario que los representaba en Mendoza, Primo Meschini SA, y su sucursal en San Martín con un ‘zorro’ y avezado gerente regional, el Gordo Francese.”

La estrategia no era solo vender camiones, sino ofrecer soluciones completas. En la zona Este, por ejemplo, se consolidó un esquema que combinaba unidades Dodge con volcadores fabricados localmente.

“Francese ofrecía un combo irresistible para los viñateros: los camiones Dodge con los volquetes de Don Plácido Ilaqua, de calle Godoy Cruz.”

Ese tipo de articulación —camión más carrocería adaptada— facilitó la adopción masiva.

Acceso al crédito y toma de usados

Otro elemento decisivo fue la forma de financiamiento.

No existió un crédito exclusivo para Dodge, pero sí políticas que favorecían la compra de vehículos de producción nacional. A eso se sumaba una práctica comercial concreta:

“La clave: Primo Meschini recibía camiones usados, como el de mi abuelo, un Ford ‘47, y el resto en cuotas.”

Ese mecanismo ampliaba el acceso y generaba un circuito de recambio constante.

Otro testimonio apunta en la misma línea:

“En el gobierno de Cámpora y luego Perón daban créditos. Yo trabajaba en una empresa que construyó varios barrios y todas las semanas compraban uno nuevo y con volquete.”

Competencia, pero con límites

El Dodge no estaba solo. En el mismo segmento competía con Fiat y, un escalón más arriba, con Mercedes-Benz.

“En esos años era vendedor de camiones Fiat en San Martín… tenía de competencia a los Dodge DP-600 y DP-800. Aunque de menor potencia, eran mecánicamente muy confiables.”

En Mendoza, el Mercedes-Benz 1114 aparece como el principal rival en términos de prestaciones. Sin embargo, el Dodge logró consolidarse en el nicho específico del transporte de cosecha.

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Publicidad de los años 70 de los camiones Dodge.

Publicidad de los años 70 de los camiones Dodge.

Qué pasó en el resto del país

El predominio de los Dodge en Mendoza no se replicó de la misma manera en todas las regiones. El mapa del transporte argentino terminó siendo diverso y bastante coherente con cada economía regional.

Pampa Húmeda (Buenos Aires, sur de Santa Fe, Córdoba)

En la zona agrícola más intensiva del país, el dominio fue más equilibrado, pero con fuerte presencia de Mercedes-Benz y Ford.

  • El Mercedes-Benz 1114 se convirtió en un estándar por su potencia y durabilidad
  • Ford (con modelos como el F-600 y F-700) tuvo gran penetración en transporte rural y cerealero
  • Dodge también estuvo presente, pero sin el nivel de concentración que logró en Mendoza

La diferencia central: mayores distancias, más volumen de carga y mejor infraestructura vial, lo que favorecía camiones de mayor porte o potencia.

Norte argentino (Tucumán, Salta, Jujuy)

En economías como la azucarera y citrícola, predominaron:

  • Mercedes-Benz
  • Ford

Aquí el transporte exigía mayor capacidad para cargas pesadas y recorridos más extensos. Los Dodge participaron, pero quedaron en segundo plano frente a modelos más robustos.

Patagonia

En el sur, el escenario fue distinto:

  • fuerte presencia de Mercedes-Benz
  • crecimiento posterior de marcas como Scania o Volvo en transporte de larga distancia

Las condiciones climáticas, las distancias y el tipo de carga (petróleo, lana, pesca) demandaron otro tipo de camión, más orientado al transporte pesado.

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Los Dodge de la cosecha: cómo un camión de los 70 se volvió parte del paisaje de Mendoza.

Los Dodge de la cosecha: cómo un camión de los 70 se volvió parte del paisaje de Mendoza.

Un fenómeno que se acumuló en el tiempo

Lo que se ve hoy es el resultado de un proceso prolongado:

  • Alta producción en los años 60 y 70
  • Distribución masiva según cada economía regional
  • Uso intensivo durante décadas
  • Reventa y mantenimiento continuo

Un caso lo resume:

“Compraron un 600 0 km en 1972. Motor Perkins 6. Vivos hasta hoy.”

Por qué siguen circulando

La persistencia de estos camiones tiene bases concretas:

  • mecánica simple
  • repuestos disponibles
  • conocimiento técnico extendido
  • alto costo de reemplazo

En muchos casos, no se reemplazan porque siguen siendo funcionales.

Una geografía de marcas

El resultado final no fue uniforme:

  • Mendoza: fuerte predominio de Dodge
  • Pampa Húmeda: equilibrio con liderazgo de Mercedes-Benz y Ford
  • Norte: dominio de Mercedes-Benz y Ford
  • Patagonia: transporte pesado con Mercedes-Benz y marcas europeas

Una imagen que resume una época

Los Dodge de la cosecha no son una rareza ni una nostalgia mecánica. Son la expresión visible de cómo la industria nacional, el crédito, la red comercial y las economías regionales moldearon el parque automotor argentino.

En Mendoza, esa historia sigue en movimiento. Y, a diferencia de otras regiones donde las flotas se renovaron más rápido, aquí todavía se puede ver completa.

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