Los viajes desde Argentina hacia Europa están a punto de sumar un nuevo requisito. A partir del 12 de octubre de 2025, quienes ingresen a Croacia —incluidos los argentinos— deberán registrar sus huellas dactilares y una fotografía en un quiosco digital, como parte del Sistema de Entrada y Salida (EES) implementado por la Unión Europea en este país.
Este sistema reemplaza al clásico sello en el pasaporte. La información biométrica se almacenará durante tres años y permitirá validar la identidad en viajes posteriores solo con un escaneo facial.
El objetivo, según la Comisión Europea, es agilizar los cruces fronterizos y reforzar la seguridad en el espacio Schengen.
Los datos biométricos se guardan por tres años, sin necesidad de repetir el registro en cada viaje.
Diferencia entre EES y ETIAS
Muchos viajeros confunden ambos sistemas. El EES es el control físico en la frontera, con huellas y foto obligatorias.
El ETIAS, en cambio, será una autorización electrónica previa al viaje (similar al ESTA de EE.UU.), que entrará en vigencia recién a fines de 2026. Ambos sistemas son complementarios, pero el EES es el primero en implementarse.
Qué pasa con el resto de Europa
Croacia será el primer país europeo en exigir este nuevo sistema desde octubre. Sin embargo, aeropuertos como París, Roma o Madrid ya comenzaron a instalar los quioscos, aunque su uso obligatorio se coordinará en toda la zona Schengen durante la primera mitad de 2026.
Esto significa que, por ahora, quienes vuelen a Francia o Italia seguirán recibiendo el clásico sello, pero deberán cumplir con los nuevos controles biométricos si viajan a Croacia.
Recomendaciones para los argentinos
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Llegar con tiempo extra al aeropuerto, ya que el registro inicial puede demorar más que un control tradicional.
Verificar la vigencia del pasaporte argentino (mínimo 6 meses desde la fecha de viaje).
Conservar la constancia digital de ingreso emitida por el sistema EES.
Los argentinos que viajen a Croacia desde octubre se encontrarán con un cambio histórico: dar huellas y foto será obligatorio. Es el primer paso hacia un nuevo esquema de ingreso biométrico en toda Europa, que se extenderá progresivamente a otros países del espacio Schengen.