Legionella: por qué el brote en Tucumán encendió alertas en Mendoza

Un médico atiende a un paciente con Covid-19 internado en la unidad de terapia intensiva de un hospital público.
Un médico atiende a un paciente con Covid-19 internado en la unidad de terapia intensiva de un hospital público.

Hay comités en los hospitales públicos y privados para prevenir estas infecciones. La directora de Epidemiología, Andrea Falaschi, se refirió al trabajo del Programa de Prevención y Control de Infecciones Asociadas al Cuidado de la Salud que fue creado este año para el monitoreo de gérmenes resistentes.

La confirmación de seis muertes y de ocho nuevos contagios en el sanatorio Luz Médica en Tucumán a causa de una bacteria que se trasmite por el aire, llamada Lengionella, y que se propagó en una institución médica generó una luz amarilla en el sistema de salud de Mendoza, que luego de la pandemia notó un crecimiento en este tipo de patologías intrahospitalarias.

La directora de Epidemiología, Andrea Falaschi, manifestó que cuando aparecen casos de estas características en Argentina “hay una alerta y uno se pone hacer una revisión de lo actuado en estos distintos comités que están en los hospitales públicos y privados y conforme a guías que hay que seguir”.

Falaschi comentó que estos comités se crearon este año mediante la Resolución Ministerial 000296/2022, poniendo especial énfasis en más de 100 camas y/o con áreas críticas.

El programa también busca evaluar las tasas e indicadores de infecciones asociadas al cuidado de la salud (IACS) de las distintas instituciones de la provincia, con el fin de establecer necesidades de mejora si fuese necesario, brindando el soporte técnico a los equipos de salud.

Cómo puede darse en el sistema de salud

“La Legionella es una bacteria que vive en el agua en condiciones determinadas de desarrollo, en ambientes naturales como ríos, lagos, embalses pero en los sistemas de salud surge y se multiplica a temperaturas de 20° y 45° en los sistemas de ventilación. No crece en cualquier lado, sino en agua acumulada y por eso hay que hacer un control y un mantenimiento en los equipos”, explicó la especialista.

En ese sentido, volvió a subrayar la importancia de los comités para el control de este tipo de infecciones, a pesar de que su aparición no es frecuente.

“En cada uno de los efectores hay ciertas pautas que se deben controlar, desde la infraestructura en las construcciones, el manejo de la ventilación hospitalaria, los efluentes de agua y esto se hace en forma preventiva y hay una revisión periódica de lo que estamos haciendo”, profundizó la funcionaria.

Los comités tienen la misión de un trabajo permanente y coordinado con los equipos de mantenimiento hospitalario que a su vez están en comunicación diaria con habilitación y certificación.

No es transmisible de persona a persona

Falaschi aclaró que esta bacteria no produce una enfermedad que se propague por el contacto con una persona afectada, o por beber agua contaminada o ingerir alimentos. La única manera en la que puede afectar a la salud humana es por la propagación a través de aerosoles. Esto significa que gotitas de agua contaminada viajan en el aire, por eso su relación con los equipos de ventilación.

Esta patología se trata con antibióticos, porque esta bacteria es sensible a los antibióticos. Los pacientes que hacen cuadros graves son los inmunodeprimidos, con enfermedades de base, como diabetes, hipertensión, entre otras. Si el ambiente está altamente contaminado, también reviste una situación que aumenta el riesgo.

La epidemióloga también recalcó que es importancia la virulencia de la cepa: “hay algunas más leves y hay otras más resistentes y la tasa de mortalidad ronda entre un 10% a un 25% y relacionada a pacientes con factores de riesgo”.

Una veintena de infectados en Tucumán

Otras ocho personas resultaron afectadas por el brote de neumonía bilateral causado por Legionella, una de ellas en estado grave, tras un cambio en el criterio de selección de los pacientes, con lo que suman 22 infectados en total, de los cuales seis fallecieron, informó este lunes la agencia Télam.

.En tanto, la ministra de Salud, Carla Vizzotti realizó varias consultas con integrantes de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos.

De acuerdo con el último parte difundido por la cartera sanitaria provincial, seis pacientes se encuentran internados, tres de ellos con asistencia respiratoria mecánica y diez ambulatorios.”Hoy estamos incluyendo al menos ocho pacientes nuevos, de los cuales uno es paciente, dos son personal de salud y cinco son cuidadores de pacientes que estaban internados”, informó esta mañana Medina Ruiz en conferencia de prensa.

De estos ocho nuevos pacientes hay uno que “está con comorbilidad severa, con accidente cerebrovascular y neumonía, que es el único paciente que está grave”.

Sobre la ampliación del criterio de búsqueda de casos, Medina Ruiz precisó que están “incluyendo cualquier personal de salud, paciente o familiar cuidador que haya estado en el mes de agosto o haya recibido una intervención quirúrgica en agosto en la clínica privada y que tenga algún síntoma compatible”.”Estamos hablando de fiebre, de algún catarro respiratorio o demás, de distinta gravedad, no necesariamente neumonía bilateral”, informó Télam.

Las estadísticas en Argentina

De acuerdo con los datos, entre 3% y 17% de los pacientes que requieren internación se ven afectados por esta problemática, contribuyendo al incremento de la mortalidad en aproximadamente 4% y causando directamente cerca de 1% de las muertes. Adicionalmente, a nivel mundial, se ha evidenciado un incremento de las infecciones por gérmenes multirresistentes (resistentes a múltiples antibióticos).

La Organización Panamericana de la Salud estima que uno de cada 20 pacientes ingresados en un hospital contraerá una infección simplemente por el hecho de estar hospitalizado. De manera alarmante, para algunos de los patógenos causantes de IACS no existe tratamiento antibiótico eficaz, por lo cual se deben invertir grandes sumas en infraestructura y equipamiento para limitar la diseminación de la infección.

Se estima que, a nivel mundial, más de 10 millones de personas podrían morir a causa de las infecciones por bacterias resistentes para 2050, acortándose este período debido al impacto devastador por el sobreuso durante la época de pandemia.

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