Y "Gabo" cumplió. Porque tres años después, tras recorrer Europa, Argentina y Estados Unidos, logró reunir las 27 firmas: las de los 26 futbolistas campeones y la de Lionel Scaloni.
"Hace tres semanas, en Miami, conseguimos la última firma que nos faltaba: la de Leo Messi. Ahora que cumplí la promesa, tengo una mezcla entre alegría, satisfacción, emoción y vacío. Lo de vacío porque la aventura para cumplir esta promesa fue todo lo que hicimos en nuestro tiempo libre en los últimos tres años. Ahora sentimos que algo nos falta, más allá de la alegría y satisfacción enorme de haber cumplido", cuenta el mendocino, que lleva 6 años viviendo en Colonia (Alemania) y trabaja como mecánico en una fábrica de bicicletas eléctricas.
Unidos por una pasión
Gabriel nació en Mendoza, aunque a los 11 años se mudó a España junto a sus padres. Más tarde se instaló en Alemania, donde vive actualmente con su novia.
Sin embargo, una de sus imágenes más felices sigue estando en Castellón (Valencia, España). Durante años recorría en bicicleta los 12 kilómetros que separaban su casa de la de su abuelo para pasar tardes enteras viendo fútbol. No importaba si jugaban los grandes equipos de Europa o un desconocido encuentro de segunda división búlgara. Ellos siempre encontraban algo para ver, comentar y disfrutar.
Y, sin importar cuál fuera el disparador, casi siempre terminaban hablando de Messi.
Cuando llegó la consagración en Qatar, Goldsack sintió que debía hacer algo especial para agradecerle a "Quito" todo lo compartido y vivido.
La búsqueda de la copa
Conseguir una réplica idéntica de la Copa del Mundo fue el primer desafío. Le llevó prácticamente todo 2023. Finalmente, un amigo la compró en Mendoza, un dío de su mamá la trasladó hasta España y su madre se la entregó durante una visita a Alemania.
"Ahí comenzó la verdadera aventura", resume Goldsack a Los Andes.
Junto a su novia prepararon su camioneta para viajar, colocaron un colchón para dormir y compraron varios marcadores indelebles. Uno de ellos se convirtió en cábala y fue el único que utilizaron durante toda la travesía. Además, con un spray fijador y protector se dedicaron a mantener intactas todas las firmas estampadas.
"Mi novia se prendió desde el primer momento. No sabíamos cómo íbamos a hacerlo, pero estábamos convencidos de que íbamos a conseguir todas las firmas", recuerda.
Hoteles, estadios y miles de kilómetros por una promesa
La primera expedición tuvo como destino Francia durante los Juegos Olímpicos de 2023. Allí consiguieron las firmas de Gerónimo Rulli, Julián Álvarez, Thiago Almada y Nicolás Otamendi, campeones del mundo que integraban el equipo olímpico. Fueron las primeras de una colección que terminaría ocupando toda la superficie de la copa.
Después llegaron destinos como Italia, Bélgica, Inglaterra, España y Portugal. Dormían en estaciones de servicio, frente a hoteles o los estadios. Muchas veces pasaban horas esperando la salida de un entrenamiento sin ninguna garantía de éxito.
Hubo viajes de cientos de kilómetros que terminaron sin una sola firma y otros en los que la suerte apareció de golpe.
El siguiente viaje fue a Italia. En Bérgamo consiguieron la firma de Alejandro "Papu" Gómez, mientras que en Milán sumaron la de Lautaro Martínez. Más tarde llegarían las firmas de Leandro Paredes y Paulo Dybala, entre las que más se hicieron esperar y que incluyeron tres intentos (uno de ellos con viaje a Bélgica incluido).
"Cuando se frenó Paredes, le pedí que le contara a Dybala. Nunca pensé que realmente lo haría, pero ese mismo día Paulo nos vio, frenó el auto y firmó la copa. Y nos contó que sabía", cuenta Gabo.
También en Lyon (Francia) consiguieron la firma de Nicolás Tagliafico y, de regreso a su casa, en Leverkusen (suelo alemán) sumaron la de Exequiel Palacios. La ciudad era una verdadera fiesta por la consagración del Bayer como campeón.
La ayuda inesperada
La aventura siguió por Inglaterra, aprovechando vacaciones, fines de semana o escapadas relámpago. Allí llegaron a por Emiliano "Dibu" Martínez, Cristian "Cuti" Romero, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister, Lisandro "Licha" Martínez y Guido Rodríguez (por entonces, en el West Ham).
Pero nadie dijo que sería fácil. En algunos casos pasaron más de diez horas esperando bajo el frío (como fue en el caso de Enzo). En otros, tuvieron que intentarlo varias veces.
Goldsack les escribía mensajes privados en Instagram a los jugadores y a sus parejas explicándoles la promesa. Ninguno respondía y él ni siquiera sabía si lo leían. Esta estrategia terminarìa siendo clave.
"La pareja de Alexis Mac Allister leyó uno de esos mensajes y le comentó la historia al él. Y cuando nos vio con la copa, se acercó y la firmó. Nos dijo que ya conocía la historia", recuerda el mendocino.
De aquella primera incursión británica, solamente les faltó la firma del "Dibu". Aunque, meses después -y en un nuevo viaje con ese objetivo- consiguieron que el arquero campeón del mundo y héroe en Qatar inmortalizara su autógrafo.
El viaje a España, Portugal y la firma del cerebro del grupo
Para pasar las fiestas de fines de 2024, Gabo y su novia viajaron a Castellón para visitar a la madre de él. Sin moverse de la comunidad valenciana, consiguieron en ese viaje la firma de Juan Foyth. El propio Foyth fue quien le contó de esta conmedora promesa a Gonzalo Montiel, por lo que cuando "Cachete" se encontró con ellos en Madrid (otra de las escalas de la aventura), se detuvo a firmar sin pensarlo dos veces.
También estando en Madrid consiguieron las firmas de Rodrigo De Paul, Nahuel Molina y Ángel Correa (todos en el Atlético de Madrid, por entonces), mientras que en una escapada relámpago a Portugal sumaron la firma de "Fideo" Di María. Y aunque llegaron a cruzarse con Julián Álvarez en la capital española y con Otamendi en Portugal, ambas firmas ya brillaban en la rèplica desde 2023.
Sin embargo, uno de los momentos más inesperados ocurrió en Mallorca. Con la camioneta averiada y sin dinero para grandes viajes, Goldsack viajó solo hasta la isla. Sabía que Lionel Scaloni vivía allí, pero no tenía ninguna dirección precisa.
Durante tres días hizo algunas averiguaciones y consiguió una dirección random, por lo que allí montó guardia.
"Una mañana se abrió un portón y salió Scaloni. No lo podía creer", relata.
Le contó toda la historia, le habló de "Quito" y de la promesa. El entrenador escuchó atentamente, firmó la copa y recibió unos alfajores argentinos que Gabo llevaba como regalo.
El regreso para la firma de los argentinos en Artgentina
En julio de 2025, Goldsack y su nobia regresaron a Mendoza para la reinauguración del estadio de Godoy Cruz Antonio Tomba.
Aprovechó el viaje para pasar unos días en Buenos Aires y buscar allí las firmas que faltaban de los campeones que jugaban en Argentina (Franco Armani, Marcos Acuña y Germán Pezzella). La copa ya tenía 26 firmas y sólo faltaba una. Pero no cualquiera.
Cinco minutos con Messi
Llegar a Estados Unidos fue el desafío más costoso. La pareja necesitó ahorrar durante muchos meses para llegar a Miami.
Antes de partir, Goldsack publicó un video en redes sociales contando la historia y aclarando que sólo le faltaba la firma de Lionel Messi.
Hace tres semanas llegaron al predio del Inter Miami con la idea de entregar una carta contando toda la historia a algún empleado del club.
"Le dimos la carta a una persona y nos pidió que esperáramos unos minutos. Al rato volvió y nos hizo pasar", recuerda Goldsack.
Lo que sucedió después todavía le parece irreal.
"Estábamos en una sala y apareció Leo. Se acercó y dijo: 'Hola, soy Messi'. Nos miramos y nos largamos a reír", sigue.
Durante unos minutos conversaron sobre la promesa, sobre "Quito" y sobre el largo recorrido que los había llevado hasta allí.
Luego Messi tomó el marcador y estampó la firma que faltaba, la que completó la obra.