16 de octubre de 2026 - 16:06

La salud mental exige cambios: por qué el acompañante terapéutico es clave en un sistema desbordado

Más allá del consultorio, su voz y escucha llegan para insertarse en la cotidianidad de las personas y darles más calidad de vida. Un experto llega a Mendoza

Los problemas de salud mental han crecido exponencialmente los últimos años en Argentina y en Mendoza, lo que ha empujado la necesidad de atención y, en ese mismo marco, de reconfiguración de los servicios. Esto ha llevado a la necesidad de fortalecer estrategias y ampliar espacios de atención adaptados al nuevo contexto.

Los cambios en cuanto a los padecimientos y necesidades de las personas demandan nuevos recursos, y es entonces que el acompañamiento terapéutico comienza a adquirir un rol cada vez más protagónico.

Ya no se trata simplemente de resolver una problemática de salud, sino de lograr que la persona pueda, dentro de sus posibilidades, continuar con su cotidianidad y tener calidad de vida. Se trata de garantizar derechos, inclusión y al mismo tiempo brindar sostén y acompañamiento a los cuidadores, familiares y allegados que terminan también afectados por esta situación.

 Gustavo Rossi, doctor en Medicina por la Universidad de Buenos Aires (UBA), psicoanalista, docente universitario

Gustavo Rossi, doctor en Medicina por la Universidad de Buenos Aires (UBA), psicoanalista, docente universitario

En ese contexto, llegará a Mendoza un experto y referente nacional en acompañamiento terapéutico (AT) y lo hará para participar de una jornada de formación para profesionales tendientes a este rearmado de los servicios.

Se trata de Gustavo Rossi, doctor en Medicina por la Universidad de Buenos Aires (UBA), psicoanalista, docente universitario y pionero en la formalización del AT en el país. Antes de su visita, el experto mantuvo una conversación con Los Andes para analizar la situación actual y cómo el acompañante terapéutico puede jugar un rol crucial para mejorar el apoyo, los resultados y aliviar a las familias.

Mendocinos y argentinos con menos salud mental

A la situación de salud de las personas se suman otros aspectos. En cuanto a lo primero, sobran ejemplos. Los consultorios saben cuánto ha aumentado la demanda. Un relevamiento realizado en 2024 por la Facultad de Psicología de la UBA dio cuenta de que 8,7% de la población general está en riesgo de desarrollar un trastorno mental y que este riesgo es más alto en los menores de edad: 1 de cada 10.

Además, 60% de los participantes presentó alguna alteración del sueño y 51% consideró que estaba atravesando alguna crisis, sobre todo familiar o económica.

El incremento de las autolesiones, de los intentos de suicidio y de quienes efectivamente lo concretan es una muestra dolorosa para una sociedad que sufre: en 2026 hubo un aumento de 70% de los internos de suicidio en el país y en Mendoza.

Las noticias sobre suicidios recientes en la Policía de Mendoza han encendido las alertas: han sido 4 en lo que va de 2026, uno cada dos meses. Esto llevó a activar un plan en la fuerza.

Los consumos problemáticos también preocupan. Otro ejemplo igualmente impactante es que 1 de cada 5 bebés internados en neonatologías del sistema público tienen resultados positivos de tóxicos por el consumo de sustancias durante el embarazo. Asimismo, el envejecimiento de la población, con mayor incidencia de demencias en adultos mayores, así como mayor dependencia, también demanda atención.

Más carga para el sistema de salud

En ese marco, la atención de la salud viene atravesando un proceso de transformación en esta especialidad en un contexto en el que ha crecido notoriamente la demanda sobre el sistema público.

Ha habido un incremento paulatino de espacios para salud mental y en la provincia se ha llegado a sumar 290 camas disponibles en la actualidad. Sin embargo, se encuentran en un 82% de ocupación en todo el territorio provincial, según datos de la Dirección de Salud Mental.

Depresión: advierten sobre el impacto en adolescentes y adultos mayores

Depresión: advierten sobre el impacto en adolescentes y adultos mayores

“El sistema de salud mental de la provincia atraviesa un momento de alta exigencia, los efectores públicos y privados coinciden en que los hospitales no dan abasto si los tratamientos no logran sostenerse antes, en la comunidad. En este escenario de tensión asistencial, cobra protagonismo una práctica indispensable y en constante crecimiento: el Acompañamiento Terapéutico (AT)”, destacan desde la Fundación El Diván.

A partir de todo esto, analiza la urgencia que plantea la tensión hospitalaria y la demanda en territorio. Señala que los relevamientos del sistema sanitario evidencian un embudo crítico:

-Saturación en el tercer nivel: cuadros de depresión severa, consumos problemáticos e intentos de autoagresión destacan entre los trastornos de salud mental que concentran la mayor demanda de ocupación hospitalaria. La alternativa viable para descomprimir las guardias y evitar reinternaciones es consolidar el sostenimiento ambulatorio en el primer y segundo nivel de atención.

-El crecimiento de la demanda de apoyo: a nivel nacional, el Registro Nacional de Personas con Discapacidad (ANDIS) registra más de 1,5 millones de personas con Certificado Único de Discapacidad (CUD), donde las afecciones de salud mental, cognitivas y del neurodesarrollo representan entre el 30% y el 35%.

En Mendoza, esto involucra a una base de más de 65.000 personas con CUD, a las que se suman miles de pacientes sin certificado que igualmente precisan acompañamiento para sostener su desarrollo.

-Cobertura en expansión: de acuerdo con registros de la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS) y la obra social provincial (OSEP), las solicitudes de cobertura para módulos de Acompañamiento Terapéutico y Apoyo a la Integración Escolar (AIE) crecen a un ritmo superior al 25% anual. Asimismo, el Estado garantiza módulos a través de programas como Incluir Salud para sectores vulnerables sin obra social, evitando que la falta de recursos derive en una internación prolongada.

Un sostén profesional para mejor calidad de vida

Por eso, la respuesta no siempre empieza ni termina dentro de las cuatro paredes de un consultorio o un hospital. En ese escenario, la figura del Acompañante Terapéutico (AT) se presenta como un recurso profesional y estratégico para tender puentes en el día a día del paciente.

Sin embargo, a pesar de su crecimiento exponencial en ámbitos como la educación y la clínica ambulatoria, el campo del acompañamiento terapéutico convive aún con confusiones conceptuales y asimetrías regulatorias según el territorio.

Diferenciar la labor del acompañante terapéutico de la de un asistente o cuidador informal resulta un punto de partida central: el AT es un especialista que ha ido ganando en profesionalización y ofrece estrategias para mejorar situaciones.

Salud mental en Mendoza: la ocupación de camas alcanza el 82%, a pesar de un aumento en la disponibilidad y personal.

Salud mental en Mendoza: la ocupación de camas alcanza el 82%, a pesar de un aumento en la disponibilidad y personal.

El doctor Rossi explicó que el abordaje del AT no reemplaza la psicoterapia ni la consulta psiquiátrica, sino que se inserta de forma articulada en el entramado interdisciplinario de salud.

“El acompañamiento terapéutico es un recurso importante no solo por estar sobresaturado el sistema, sino que ya es una forma de atención que se da siempre en un marco interdisciplinario", explica el doctor Rossi.

Según detalla el especialista, la indicación surge a partir de profesionales de la salud mental, de la salud general o del ámbito educativo para intervenir en la cotidianeidad del paciente cuando se detectan fallas o discontinuidades en los tratamientos tradicionales.

“En salud mental muchas veces no se toma en cuenta tanto o aparece como desintegrado, o sin continuidad, lo que hace a la atención en la institución, en el consultorio, en un centro de día, de lo que es la vida diaria de esa persona. Entonces, el acompañante terapéutico en ese sentido participa de lo que es la cotidianidad; cuando la persona necesita apoyo, va a la casa, va a una escuela”, sostiene Rossi.

Cómo puede intervenir un acompañante terapéutico en salud mental

Para conocer cómo actúa el AT en la práctica, Rossi dio varios ejemplos. Los últimos años ha ganado terreno su presencia como soporte para personas con alguna neurodivergencia o condición particular y en ámbitos escolares. Quizás eso es lo más conocido.

“Desde situaciones de episodios depresivos graves, donde la persona necesita un apoyo y además la familia necesita de alguna manera un grado de contención emocional, de asistencia, de orientación; también en episodios de crisis con diagnóstico de psicosis, o situaciones de trastornos de la conducta alimentaria severos, donde el acompañante puede ir ayudando a procesar esas situaciones de salud mental desde el apoyo que es el diálogo en principio”, detalló el especialista.

 Gustavo Rossi, doctor en Medicina por la Universidad de Buenos Aires (UBA), psicoanalista, docente universitario

Gustavo Rossi, doctor en Medicina por la Universidad de Buenos Aires (UBA), psicoanalista, docente universitario

“Tener un espacio para poder hablar con alguien no es poco, y a veces no alcanza con la hora o dos horas de psicoterapia ni con la medicación. Pero también es tener a alguien con quien hacer cosas, que puede ser, por ejemplo, ponerse a cocinar, salir a caminar o buscar actividades que le puedan interesar a una persona que salió de una internación en salud mental y que todo el tiempo del día se le hace como inagotable”, agregó en cuanto al perfil de su apoyo.

Pero uno de los aspectos más sensibles en la coyuntura actual de la salud mental es el abordaje de la ideación e intentos de suicidio, especialmente en adolescentes y jóvenes. Esta presencia no solo busca sostener la continuidad de los tratamientos de los pacientes, sino también desarmar las dinámicas de tensión dentro del hogar.

"Se trabaja mucho con el tema del riesgo suicida con personas que han tenido algún intento de suicidio o en las que hay alguna ideación al respecto", indica Rossi, remarcando cómo la presencia del AT interviene en los momentos de mayor vulnerabilidad fuera de la hora de consulta.

"A veces la gente dice ‘a la tarde o la tardecita es el momento en que se pone mal, en que empieza a angustiarse o a pensar cosas', y el acompañante puede estar ahí en ese momento. En el aquí y ahora de cuando esa persona lo necesita", grafica el especialista.

"Que el familiar cercano esté más tranquilo, no vaya al conflicto con esa persona, pueda de alguna manera tomar distancia y hacer sus cosas, eso también favorece la evolución de esa persona", agrega el médico y psicoanalista, destacando que el acompañamiento logra aliviar tanto al cuidador formal como al familiar que asume el desgaste del cuidado diario.

También pueden brindar acompañamiento a adultos mayores en situaciones de aislamiento o deterioro cognitivo.

Un vínculo cercano

Para Rossi, la consolidación del acompañamiento terapéutico permite redefinir el paradigma de la salud mental, transitando de un modelo estrictamente institucional a una lógica comunitaria y territorial.

Plantea que su área de intervención es en lo cotidiano, en el territorio comunitario en donde vive la persona. Y para ello, es crucial fortalecer el trabajo interdisciplinario y en red entre profesionales, instituciones y acompañantes para dar respuesta a la demanda social creciente.

Rossi explicó que desde el plano en el que trabajan se entiende la salud mental como un campo amplio que aborda el padecimiento psíquico. “Entonces, el acompañante terapéutico, que no es una cuidadora ni un asistente geriátrico, sino que tiene una capacitación propia en cuestiones de salud mental, de psicología, de subjetividad, de cuestiones emocionales, etcétera, trabaja sobre esa base en un vínculo muy personal, muy cercano. Esa es otra característica del acompañamiento: que el vínculo es más amigable, más cercano, más de pares en algún sentido, siempre con encuadre terapéutico”, refirió.

En ese sentido, dijo que abre “otra posibilidad de diálogo, de apertura por parte del paciente con el acompañante terapéutico a partir de ese vínculo”. Porque dijo que el acompañante terapéutico, desde esa perspectiva de salud mental, “tiene otra escucha y otra lectura respecto a lo que sería el apoyo más básico de lo que llamamos el cuidador o cuidadora”.

A nivel nacional, la profesionalización del acompañante terapéutico ha mostrado avances desiguales. Actualmente, 15 provincias argentinas cuentan con una ley propia de ejercicio profesional que fija la tecnicatura de nivel superior como requisito obligatorio para la matriculación.

El lugar en Mendoza

En el contexto mendocino, la regulación formal aún es un desafío pendiente, aunque existen ofertas de formación de nivel superior privado (como la Universidad Juan Agustín Maza y la Universidad de Congreso) y aperturas territoriales en el ámbito público técnico a través de la Dirección General de Escuelas (DGE).

"En Mendoza no hay una normativa, no hay una ley", confirma el doctor Rossi. En este contexto, la Fundación El Diván organiza en Mendoza la jornada formativa “Acompañamiento Terapéutico: herramientas y aportes en una Red Interdisciplinaria”, a cargo del doctor Rossi. La propuesta cuenta además con el aval de la Dirección de Salud Mental y Consumos Problemáticos de la provincia.

Desde la fundación destacaron la importancia de “entender el rol técnico del acompañante terapéutico frente a las confusiones habituales con el cuidado informal, visibilizar cómo se sostiene la salud mental más allá del consultorio o la internación hospitalaria, y analizar las estrategias cotidianas que permiten evitar recaídas y promover la autonomía de las personas en sus propias comunidades”.

Las jornadas serán el 14 de noviembre en el Teatro Municipal Julio Quintanilla (Ciudad de Mendoza).

LAS MAS LEIDAS