18 de diciembre de 2025 - 13:22

La reina de la Vendimia que no fue: Guaymallén vuelve a tener corona y Julieta Lonigro lo celebra desde España

El departamento volverá a participar plenamente de la Vendimia en la edición 2026. La palabra de Julieta Lonigro, la "reina blue" de 2022.

En las últimas vendimias, Guaymallén fue un departamento sin reina. O, mejor dicho, con una reina que no pudo serlo. Julieta Lonigro había sido elegida soberana en 2022, pero no hubo corona, ni cetro, ni banda, ni escenario. Tampoco carro, ni desfile, ni lugar en la foto final. De hecho, ni siquiera la fiesta que la coronó se hizo en Guaymallén.

La decisión política de ese momento -reemplazar la figura de la reina por la de “representante” para evitar la cosificación de la mujer y reducir gastos- abrió una grieta inesperada en una de las tradiciones más arraigadas de Mendoza. Y colocó a Julieta, entonces con 23 años, en el centro de una disputa que no había ido a buscar.

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La reina de la Vendimia que no fue: Guaymallén vuelve a tener corona y Julieta Lonigro lo celebra desde España

La reina de la Vendimia que no fue: Guaymallén vuelve a tener corona y Julieta Lonigro lo celebra desde España

Celebrar desde lejos

Tres años después, la historia dio un giro. Guaymallén volverá a elegir reina de la Vendimia este viernes 19 de diciembre, desde las 21, en el Predio de la Virgen. Y se volverán a cantar votos. Guaymallén volverá a formar parte, con todas las letras, de la elección nacional. La Justicia declaró inválida la ordenanza que había eliminado la figura y el departamento se reencuentra con una tradición que cumple 90 años.

Para Julieta, que hoy vive en Mallorca, España, la noticia llegó por un mensaje de WhatsApp en un grupo que nunca se disolvió: el de la Comisión de Reinas de Guaymallén (Coreguay). “Tantos años y llegó el día”, se dijeron entre todas. Ella estaba lejos, pero la emoción fue inmediata. “Valió la pena”, resume ahora.

Julieta se fue de Mendoza herida. No por la Vendimia en sí, sino por lo que vino después. La exposición, las operaciones políticas, las puertas que se cerraron, la sensación de haber sido usada como bandera y como blanco al mismo tiempo.

“Yo di la cara, pero las que sostuvieron la lucha fueron las chicas”, insiste. Coreguay, Corenave, vecinas, vecinos, personas que perdieron trabajos por apoyar una causa que parecía menor y terminó en tribunales. Hubo jueces, cautelares, dictámenes, votaciones divididas. Y hubo algo más íntimo: el cansancio, el encierro, la angustia.

Mientras veía a otras soberanas disfrutar de un camino sin sobresaltos, ella participaba de una vendimia paralela, hecha a pulmón, sin respaldo municipal, como una "reina blue", pero con el apoyo de su pueblo, asegura.

Cuando Vendimia se volvió un debate político y cultural

El conflicto no fue solo institucional. También fue simbólico. Julieta habla de feminismos -en plural-, de debates mal dados, de decisiones tomadas sin mesas de diálogo. “No se puede erradicar una tradición sin sentarse a ver qué molesta y qué se puede cambiar”, dice. Para ella, la Vendimia nunca fue un concurso de belleza. Fue -y es- cultura, trabajo, territorio, encuentro. Plata invertida en artistas, bailarines, técnicos, músicos. Y reinas que, lejos de ser figuras decorativas, recorren escuelas, barrios, hospitales, zonas rurales donde muchas veces la política no llega.

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La reina de la Vendimia que no fue: Guaymallén vuelve a tener corona y Julieta Lonigro lo celebra desde España

La reina de la Vendimia que no fue: Guaymallén vuelve a tener corona y Julieta Lonigro lo celebra desde España

En 2022 dijo sentirse discriminada. Como reina y como mujer. No porque no aceptara los cambios, sino porque la habían dejado afuera de todo. Esa herida no cerró rápido. Cuando terminó su mandato, Guaymallén seguía sin reina y ella sintió que ya no había lugar para quedarse. Abrió una vinoteca, la cerró. Hizo las valijas y se fue a Mallorca. “Estaba muy dolida con Mendoza”, admite.

En España encontró otra vida. Trabaja en la recepción de un hotel, atiende turistas -en su mayoría alemanes- y habla alemán con la naturalidad de quien lo estudia desde hace más de una década. Vivió dos años en Suiza cuando era chica, volvió a Mendoza a los 14, y ahora ese pasado europeo vuelve a entrelazarse con su presente. Hace poco recibió una invitación inesperada: participar como embajadora cultural en un centro argentino en Alemania, el Centro Argentino de Franken, que desde los años 90 difunde tradiciones del país. Hacen peñas, bailan folklore, hablan de identidad. Y quieren que Julieta hable de Vendimia.

La paradoja es evidente. Mientras Guaymallén vuelve a elegir reina, la joven que simbolizó la pelea por esa figura contará la Vendimia en otro continente. “Voy a seguir con la tradición de Mendoza, aunque sea lejos”, dice. Tiene ganas de volver, aclara. Le sobran ganas. Pero también aprendió a bajar el ritmo, a correrse del celular y de las redes, a vivir más en presente. Cumple 27 en enero. Se siente distinta.

La restitución de la reina en Guaymallén no borra lo ocurrido. Pero lo resignifica. El municipio se alinea otra vez con la fiesta madre, con una Vendimia que cambió, sí, pero que no dejó de ser lo que es. Hoy hay exámenes, capacitaciones, formación. Hoy se discuten roles, sentidos, alcances. Nadie habla -al menos oficialmente- de concursos de belleza. Se habla de embajadoras culturales, de patrimonio inmaterial, de turismo, de trabajo.

Vendimia: Guaymallén eligió a Julieta Lonigro como su reina, sin el aval del municipio. Al centro, la reina. A su lado, la virreina y la Flor de Guaymallén. foto: Mariana Villa / Los Andes
Vendimia: Guaymallén eligió a Julieta Lonigro como su reina, sin el aval del municipio. Al centro, la reina. A su lado, la virreina y la Flor de Guaymallén. foto: Mariana Villa / Los Andes
Vendimia: Guaymallén eligió a Julieta Lonigro como su reina, sin el aval del municipio. Al centro, la reina. A su lado, la virreina y la Flor de Guaymallén. foto: Mariana Villa / Los Andes

Para Julieta, la noticia es justicia. No personal, sino colectiva. “Las chicas de este año también están felices”, cuenta. Donatella, la actual reina, quería ser parte del reinado con todo lo que eso implica. Nicolás Lara, el orfebre que hizo coronas y bandas cuando nadie quería hacerlo, celebra. Hay una sensación compartida de cierre. O de comienzo.

“Si yo pude con esto, ¿por qué no me voy a animar a lo que venga ahora?”, se pregunta. La corona esperó tres años. Ella también.

El cuento de Julieta para una hija sobre la reina sin corona

Los Andes le propuso un juego a Julieta Lonigro: contar su historia como si fuera un cuento infantil, pensado para una niña que podría ser su hija en un futuro. Julieta aceptó y lo escribió en primera persona. El texto que sigue está transcripto de manera literal, respetando su voz y su mirada, con mínimas ediciones de forma.

"Había una vez, en un lugar llamado Mendoza, una fiesta que nacía después de la cosecha. La gente trabajaba la tierra, juntaba uvas, y cuando todo terminaba se reunía a comer, a bailar y a celebrar. Para representar ese esfuerzo, elegían a una chica del pueblo. No era la más linda, sino la que llevaba la voz de todos.

Con el tiempo, la fiesta creció. Y también crecieron las discusiones. Un día, algunas personas dijeron que esa tradición ya no servía, que exponía a las mujeres, que costaba demasiado dinero. En lugar de sentarse a hablar, decidieron borrar a las chicas del festejo. Pensaron que así estaban haciendo lo correcto.

Pero no sabían algo: la Vendimia no era solo una corona. Era música, teatro, baile. Era trabajo para muchos. Era cultura. Y había chicas que no querían ser elegidas por su pelo o sus ojos, sino por lo que pensaban, por lo que hacían, por cómo podían ayudar.

Vendimia 2022. La reina de la Vendimia del Departamento de Guaymallén Julieta Belen Lonigro (22) , representó al Distrito Los Corralitos Foto Orlando Pelichotti
Vendimia 2022. La reina de la Vendimia del Departamento de Guaymallén Julieta Belen Lonigro (22) , representó al Distrito Los Corralitos Foto Orlando Pelichotti
Vendimia 2022. La reina de la Vendimia del Departamento de Guaymallén Julieta Belen Lonigro (22) , representó al Distrito Los Corralitos Foto Orlando Pelichotti

Entonces apareció un grupo de mujeres que no se quedó callado. Dijeron que las tradiciones no se eliminan, se transforman. Que Halloween y Navidad no eran de allí y, sin embargo, las habían adoptado. ¿Por qué perder lo propio? Propusieron debatir, mejorar, cambiar lo que hiciera falta. Pero no huir.

La reina de este cuento no pudo usar su corona y estaba muy triste. A veces se encerró en su casa. Otras veces habló fuerte. Aprendió que el poder también se enfrenta, con respeto, pero sin bajar la cabeza. Aprendió que no hay cargos intocables, solo personas.

Con el tiempo, la gente escuchó. Y entendió. La fiesta volvió a ser completa. La reina volvió a su lugar. Y aunque esa chica ya estaba lejos, supo que todo había valido la pena.

Porque las historias importantes no siempre terminan donde empiezan. Y porque, algún día, cuando tengas dudas, hija mía, quiero que sepas esto: intentá cambiar lo que te parezca injusto. Colorín colorado, este cuento -y esta lucha- no se han terminado".

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