La jueza Carolina Cáceres Moreno emitió una sentencia donde condena al arzobispo Mario Cargnello y otros líderes religiosos por casos de violencia de género contra las monjas Carmelitas Descalzas del Convento San Bernardo en Salta, Argentina.
La jueza Carolina Cáceres Moreno emitió una sentencia donde condena al arzobispo Mario Cargnello y otros líderes religiosos por casos de violencia de género contra las monjas Carmelitas Descalzas del Convento San Bernardo en Salta, Argentina.
Esta decisión judicial obliga a los condenados a someterse a tratamiento psicológico y capacitarse en género.
La sentencia establece la prohibición de acercamiento y detalla los diversos actos de violencia física, psicológica y económica ejercidos por los responsables contra las monjas durante más de dos décadas.
Entre los condenados se encuentran el sacerdote Lucio Ajaya, el obispo emérito Martín de Elizalde y el vicario judicial Loyola Pinto, además del arzobispo Cargnello.
La magistrada Cáceres Moreno registró en su sentencia los hechos de la siguiente manera: “la obstrucción/demora/negativa en la elección de la Priora y el préstamo de dinero al Obispo sin devolución a la fecha, lo que configuró violencia de género del tipo psicológica y económica”.
Las medidas impuestas incluyen un programa de tratamiento psicológico de seis meses y capacitación en género y violencia, supervisado por el Observatorio de Violencia Contra las Mujeres.

Además, se ordenó notificar al Papa Francisco y se impusieron costas judiciales a los acusados, con revisión de conducta de los abogados involucrados.
La causa judicial por violencia se remonta al año 2022, cuando Carmelitas Descalzas denunciaron al arzobispo. A los tres denunciados se les prohibió el acercamiento a 300 metros del Convento San Bernardo, se ordenó una custodia policial y se fijó audiencia judicial para el mes de mayo de ese año.
“Las situaciones de hostilidad, que se dieron desde 1999 hasta el lunes pasado, llevaron a que la madre superiora decidiera hacer esta denuncia, porque las carmelitas descalzas necesitan vivir sin violencia, cuidar su integridad física, que respeten sus creencias y la autonomía del monasterio”, expresó en ese entonces la abogada Claudia Zerda Lamas.
La jueza también alentó a las denunciantes a participar en retiros y ejercicios espirituales para abordar las secuelas psicológicas del maltrato sufrido.