Ivana Morelatto- Ernesto Perez Cuesta
Ivana Morelatto: "La educación debe dar un giro, la escuela convencional no se puede ver del mismo modo”
Walter Caballero / Los Andes
En primer lugar, detalla cómo llegó a estar entre los semifinalistas de este importante premio y lo que sintió en ese momento. “Me postulan dos compañeros. Luego, paso a la segunda instancia tras haber quedado seleccionada. Una vez que se hace esa selección, nos piden que esperemos hasta el 8 de mayo que se cerraba la postulación y empezaba la evaluación de los postulantes”.
Días después, le informaron a Ivana que quedó seleccionada entre 2.500 docentes de todo el país para pasar a segunda instancia. “Para mi es realmente un orgullo”, expresó.
Del mapa pizarra al mundo del Minecraft
La iniciativa de Ivana viene de la mano con la incorporación de tecnologías en el aula, con una perspectiva integral. Según comenta, comenzó hace cuatro años un proyecto educativo que consiste en utilizar el juego Minecraft como herramienta de aprendizaje.
“El proyecto surge después de ir a unas jornadas de geografía en la Facultad de Filosofía y Letras donde yo estudié. Asisto a esas jornadas y por accidente llego a una ponencia de educación en donde estaba Jefferson, un profesor brasilero de Sao Paulo que presentó la experiencia de un trabajo con Minecraft en el aula con chicos de sexto grado. Y eso me llamó mucho la atención”, cuenta.
En ese momento, Ivana estaba enseñando hidrografía a estudiantes de primer año y se daba cuenta que los chicos no prestaban atención en las clases. Por lo tanto, sabía que la metodología de trabajo debía cambiar.
Ivana Morelatto- escuela
La docente implementó el uso del juego Minecraft como herramienta de aprendizaje.
Walter Caballero | Los Andes
“Yo tenía alumnos que a los que no podía sacar del celular. Y yo tenía que llegar al aula y colgar el mapa pizarra, antiguo, que se sigue usando en las escuelas y darles hidrografía. Claro, los chicos no me prestaban atención, no era nada atractivo. Asique ese día me fui de la ponencia con la idea dando vueltas en la cabeza”, narra.
La docente ya conocía Minecraft gracias a sus hijos adolescentes, pero esta vez, en lugar de sólo mirar, les pidió que le enseñaran a jugar. De esa manera, entendió todo el potencial que tenía el juego y que era factible utilizarlo en las clases de geografía.
"Vengo a la escuela con la idea y se la presenté a la directora. En ese momento, me preguntó si estaba loca”, recordó Ivana entre risas. Sin embargo, desde la Institución no le cerraron las puertas y le permitieron hacer una prueba con el juego.
“Me acerqué a cuatro alumnos, que no había forma de que trabajaran con nada porque estaban todo el tiempo con el celular, y les pregunté si conocían Minecraft. Me sorprendió cuando me dijeron: ‘está hablando con los reyes del juego’”, cuenta la docente.
En ese momento, Ivana apostó aún más a la iniciativa y, cuando observó los primeros trabajos de sus alumnos elaborados a partir del juego, supo que ese era el rumbo que debía tomar en sus clases. “Pensé, ¿cómo voy a seguir con esta geografía tradicional? Tengo que enseñarla desde otro lugar”, reflexiona.
El proyecto fue escalando con el paso del tiempo, donde los estudiantes no sólo construyen ciudades en el juego con las características que la docente pide, sino que también elaboran maquetas y hacen exposiciones evaluativas finales, donde explican el trabajo frente a docentes, directivos y padres.
Minecraft con maquetas
Los alumnos diseñan ciudades en Minecraft, elaboran maquetas y realizan exposiciones evaluativas finales.
Gentileza
La apuesta por el aprendizaje integrado
Pero Ivana pensó que este proyecto no podía limitarse sólo a su materia, sino que podía ser integrado con otras asignaturas para conseguir un aprendizaje interdisciplinario. Fue entonces cuando habló con otros docentes para ponerlo en marcha.
“Yo veía que podía unir historia y geografía (espacio y tiempo, siempre de la mano). También podía ser la parte de artes visuales, sumar ciencias naturales y biología. Yo le veía potencial al juego. Lo que yo venía a proponer era un trabajo con una integración de todos los espacios curriculares”, confiesa.
De esta manera, las aulas de la escuela se convirtieron de a poco en espacios flexibles, donde los docentes trabajan en conjunto. “Nosotros estamos acá en la sala de medios, al lado está la sala de informática, la puerta se abre y los dos profes, no importa de qué materia sean, trabajan al mismo tiempo con 60 alumnos”, destaca.
Por otro lado, Ivana cuenta que consiguió contactarse con una empresa de Brasil para obtener las licencias de Minecraft y además recibió colaboración de Flowserve Mendoza, quien donó monitores y teclados a la escuela.
Minecraft y las nuevas normas de convivencia
A pesar de que el juego tuvo buen recibimiento por parte de los alumnos y lanzó, hasta el momento, buenos resultados en el aprendizaje, la docente comenta que también tuvieron que atravesar varias dificultades en el trayecto.
Para poder enseñar sobre el juego, tanto ella como los demás docentes aprendieron los comandos y las funciones más básicas de Minecraft. Sin embargo, hubo estudiantes que conocían más al respecto y los adultos debieron orientarlos a utilizar esos conocimientos de manera consciente.
Minecraft- EPC
Los estudiantes construyen ciudades en Minecraft.
Gentileza
“Nos preguntaban si podían usar TNT, y en nuestro desconocimiento les decíamos que sí. Pero claro, se explotaban los mundos, se rompían las construcciones y luego había que hacer todo de nuevo. Por lo tanto, tuvimos que armar un acuerdo de convivencia nuevo porque ya no es ’me rayó la carpeta’, ahora es ’me puso TNT y me rompió el mundo’, señala.
Por otro lado, cuenta que los docentes también debieron aprender sobre el uso de la inteligencia artificial para enseñarle a los estudiantes los límites que podían tener y las maneras de implementarla. “Algunos chicos buscaban aplicaciones que les replicaban edificios complejos dentro de la ciudad con inteligencia artificial. Entonces uno veía que eran cosas que estaban muy bien hechas, pero el resto de la ciudad eran tres bloques. Entonces, tuvimos que empezar a poner límites en esas en esas situaciones”, expresa.
También, Morelatto explica por qué se decidió comenzar con el proyecto de Minecraft con alumnos de primero. “El juego no es tan atractivo para los chicos más grandes. Los niños llegan de séptimo a primero de secundaria y, cuando uno les dice que vamos a trabajar con Minecraft, se desesperan por empezar el proyecto. En segundo año, en cambio, trabajan con otro proyecto que se llama Ecoescuela”, detalla.
Aprender viajando
El proyecto de Minecraft no es el único que coordina Ivana, sino que también tiene a su cargo dos iniciativas con alumnos de tercero y cuarto año. Se trata de los proyectos “Viajeros del aprendizaje” y “Pasaporte al conocimiento”, donde la escuela organiza viajes a diferentes partes de la provincia y del país. Según detalla Ivana, el objetivo principal es llevar el conocimiento a la práctica y que los alumnos puedan estar presentes en los lugares para conocer sobre ellos.
“Con los chicos de tercero fuimos a Altos Limpios, Villavicencio, Parque Aconcagua, el Manzano Histórico, Huayquerías en San Carlos, Malargüe. Y con los chicos de cuarto fuimos a Buenos Aires. En 2022 hicimos 91 salidas en todo el ciclo lectivo, entre todos los cursos", destaca.
Ernesto Pérez Cuesta, viajes
Viaje a Malargüe con alumnos de la escuela Ernesto Pérez Cuesta.
Gentileza
Si bien los viajes se implementaron en la escuela desde el 2018, la docente asegura que se mantienen hasta la actualidad por el impacto favorable que tuvieron en la conducta de los alumnos.
“Lo que observábamos era que los grupos que viajaban, luego bajaban el nivel de agresión. Entonces eso mejoraba la conducta dentro de la escuela. Por lo tanto, no solo es por el hecho de viajar y de compartir, sino que también funciona como un incentivo porque el que no se porta bien, no puede ir”, señala Ivana.
Por otro lado, destaca que los viajes en quinto año son pensados con propósitos distintos, dependiendo de cada orientación. “En el viaje de estudio a Buenos Aires, el bachiller de Economía va con una mirada netamente económica; el bachiller de Humanidades lleva con una mirada social y el bachiller de Lenguas Extranjeras lo orienta hacia los idiomas y tiene un enfoque más turístico”, cuenta la docente.
Cuando innovar también es escuchar
Finalmente, Ivana realiza una reflexión sobre el uso de tecnologías en la escuela y expresa su deseo de que la institución continúe con esta iniciativa en los próximos años. “El día que me jubile y no esté, no sé si seguirá el proyecto, pero yo pienso que marqué un precedente. La educación debe dar un giro, la escuela convencional no se puede ver del mismo modo”, afirma.
En la misma línea, invita a sus colegas a salir de su zona de “confort” y a animarse a incorporar tecnologías al aula, argumentando que la escuela debe adaptarse a los cambios sociales.
Ivana Morelatto- EPC
Ivana Morelatto: “Yo siempre he tenido al estudiante en el centro de mi vocación como docente".
Walter Caballero | Los Andes
“Yo veo que hay mucha gente que quiere sacar el celular de las aulas y para mí es una herramienta de trabajo. Peleo con los chicos, sí, me enojo porque a veces sacan el celular en el momento que no corresponde, pero como herramienta para mí es muy útil”, señala.
La docente hace hincapié en la importancia de escuchar a los estudiantes y sus propuestas. “Yo siempre he tenido al estudiante en el centro de mi vocación como docente. Entonces, escucharlos, verlos, acompañarlos, es muy importante. A lo mejor el alumno me propone una tarea y yo, como docente, siento que mi rol es escuchar y tratar de adaptarme a las necesidades que se presentan”.
Ivana confiesa con orgullo que tiene un aula desordenada, porque dentro de ese “desorden” encuentra conocimiento y entiende que educar también es animarse a construir nuevas formas de aprender.