Investigadores detectaron que las vinchucas resistentes a insecticidas tienen menor supervivencia y reproducción

El estudio llevado a cabo por científicos del Conicet en la facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA fue publicado en la revista científica Medical and Veterinary Entomology.

Investigadores detectaron que las vinchucas resistentes a insecticidas tienen menor supervivencia y reproducción

Un equipo de investigadores del Conicet en la facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) llevó a cabo un estudio que demuestra que las vinchucas, insectos transmisores de la enfermedad de Chagas y resistentes a los insecticidas “tienen menor reproducción, demoran más en desarrollarse y tienen menor supervivencia, lo cual resulta en una tasa de crecimiento poblacional más baja”, según informó la UBA.

Uno de los mayores desafíos en el control de la transmisión de la enfermedad de Chagas es la resistencia de las vinchucas a los insecticidas. El equipo de investigadores demostró que la supervivencia de estos insectos después de la fumigación con insecticidas tiene un costo importante: viven menos y tienen una menor reproducción.

En tres localidades lindantes con El Impenetrable chaqueño -Avia Terai, Castelli y Pampa del Indio- las investigaciones habían detectado el mismo problema con las vinchucas: las fumigaban con insecticida, pero no se morían. Se habían hecho resistentes en algunos sitios.

“En Castelli la resistencia era muy, muy alta; en Pampa, era muy localizada y muy alta, y en Avia Terai, era más extendida e intermedia”, describió Victoria Cardinal, investigadora del Conicet, perteneciente al Laboratorio de Eco-Epidemiología de la facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.

Investigadores detectaron que las vinchucas resistentes a insecticidas tienen menor supervivencia y reproducción. Foto: Conicet.
Investigadores detectaron que las vinchucas resistentes a insecticidas tienen menor supervivencia y reproducción. Foto: Conicet.

Junto a ella, sus colegas Victor Mazza, Julieta Nattero y María Sol Gaspe llevaron a cabo el trabajo experimental con las vinchucas, los cuales fueron publicados en la revista científica Medical and Veterinary Entomology.

Los experimentos y mediciones efectuados sobre las tres poblaciones de vinchucas confirmaron su hipótesis de que “la energía que gasta la vinchuca para mantenerse resistente a los insecticidas iría en desmedro de otras funciones vitales”.

“Encontramos que los perfiles resistentes tienen menor reproducción, demoran más en desarrollarse y tienen menor supervivencia, lo cual resulta en una tasa de crecimiento poblacional más baja”, afirmó Cardinal.

En el laboratorio trabajan desde hace más de quince años en esos parajes, van y vienen regularmente, llevando a cabo un programa de investigación y control que tiene por objetivo eliminar a las vinchucas de los hogares con el objetivo de interrumpir la transmisión doméstica del Chagas.

El grupo de investigación apunta a controlar las poblaciones de vinchucas mediante estrategias combinadas, es decir, utilizando insecticida para las vinchucas susceptibles y el método alternativo para las resistentes.

“El objetivo es que después de las acciones de control queden poblaciones pequeñas de estos insectos, que tienen mayor riesgo de extinción, sobre todo si tienen una tasa de recuperación lenta”, concluyó la investigadora.

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