Una entidad bancaria de la Ciudad de Buenos Aires debió restituir el dinero que le habían robado a una clienta, quien había sido estafada mediante una llamada telefónica realizada desde un número oficial.
La Fiscalía especializada en Ciberfraudes (FISEC) logró comprobar el engaño y activó un protocolo que congeló las cuentas, obligando a la entidad financiera a reintegrar los fondos sustraídos.
Una entidad bancaria de la Ciudad de Buenos Aires debió restituir el dinero que le habían robado a una clienta, quien había sido estafada mediante una llamada telefónica realizada desde un número oficial.
La Fiscalía en lo Penal, Contravencional y de Faltas Número, especializada en Ciberfraudes (FISEC), a cargo de Miguel Ángel Kessler, logró en pocos días reconstruir el hecho.
La damnificada, por su parte, hizo la denuncia correspondiente, por lo cual se aplicó el protocolo de actuación que se dispone en todos los casos en los que se verifiquen las circunstancias compatibles con tales defraudaciones.
La FISEC oficia inmediatamente a las entidades financieras vulneradas (bancos o billeteras virtuales) y a las destinatarias de las transferencias desconocidas o productos de engaño para que bloqueen preventivamente las cuentas y congelen los saldos en cuestión de manera urgente por el término de 60 días.
Al mismo tiempo, en ese período, deben informar a la Fiscalía el saldo, si el dinero continúa depositado en la cuenta/billetera virtual en cuestión y, para el caso en que la plata fuera transferida nuevamente, los datos del o de los sucesivos destinatarios.
El caso se inició a partir de la denuncia de una mujer, quien refirió que su caja de ahorros fue vaciada luego de una llamada con su entidad bancaria, motivada por el rechazo en la compra de unas entradas a través de una página web.
En la llamada, registrada en el número telefónico oficial de la entidad, el operador le pidió su usuario y contraseña, para luego volver a comunicarse con la damnificada. Tras ello, le sustrajo el dinero depositado en su caja de ahorros.
Al hacer la denuncia ante el MPF de la Ciudad, el fiscal Kessler instruyó la investigación para reconstruir el rastro del llamado y las operaciones. De esta manera, se recolectó rápidamente el registro de las llamadas al número oficial de la entidad bancaria y se pidieron las grabaciones correspondientes a la fecha y hora de las comunicaciones en cuestión.
El banco, que inicialmente había rechazado devolverle el dinero, tras tomar conocimiento por la Fiscalía que el llamado existió y que fue desde allí donde le solicitaron datos que no correspondían, reintegró el dinero en su totalidad.
Por otra parte, al requerimiento de la fiscalía replicaron que solo tenían la grabación de uno de los dos llamados, siendo el registrado solo el segundo, en el que ella dio aviso de lo sucedido, de manera que no se efectuó registro de la comunicación en la que operadores le pidieron a la damnificada sus datos de ingreso al home banking.
Paralelamente, desde la FISEC se envió un oficio de inmediato al banco involucrado, que permitió neutralizar el delito y lograr, a través de la preservación de la información y el congelamiento de los saldos, que se efectúe la devolución del dinero sustraído en poco tiempo.