1 de julio de 2025 - 20:29

Frío extremo en Mendoza: así resistieron los vendedores con puestos callejeros los días más helados del año

Mientras en Mendoza se suspendían clases y las rutas estaban congeladas, algunos comerciantes salieron a trabajar con el frío en las veredas del centro. En primera persona, cómo se prepararon y qué expectativas tienen.

Después de un domingo pintado de blanco por la nieve, Mendoza vivió este lunes 30 de junio la mañana más fría del año. Con una mínima de -4°C en el Gran Mendoza y -15°C en Malargüe, el comienzo de semana trajo consecuencias como: clases suspendidas, calles semivacías, rutas intransitables y un pronóstico con apenas 5°C de máxima. Sin embargo, mientras cierta parte de la ciudad permanecía bajo techo, algunos comerciantes callejeros del centro, con puestos fijos que trabajan sobre veredas sin demasiado resguardo del frío, salieron igual a enfrentar el frío. Aunque no son todos vendedores ambulantes, su actividad depende fuertemente del clima, ya que están expuestos a cielo abierto y la decisión de abrir o cerrar suele depender de lo marque el termómetro.

“No trabajar no es opción”

En un contexto de temperaturas extremas, donde quedarse en casa parecía la elección más lógica, muchos trabajadores independientes se vieron en el dilema de quedarse en sus hogares o generar el ingreso del día.

José Maldonado, de 70 años, tiene su puesto de golosinas en avenida San Martín, entre calle Catamarca y Lavalle, en pleno microcentro mendocino, el cual no dudó en abrir. “Estuve todo el día, de 10 a 20. Hubo algo de gente a la tarde, pero en la mañana no se veía a nadie en la calle”, relató. Bien abrigado, aseguró que el frío no es excusa cuando se depende del ingreso diario: “No trabajar no es opción. Prefiero el invierno al verano, en invierno abro todos los días, en verano muchas veces no”.

También Ricardo Flores, vendedor de garrapiñadas desde hace 25 años en calle Las Heras y España, también apostó al frío: “Abrí porque el invierno es mi fuerte. Se vendió muy bien y había bastante turismo”.

En ambos casos, la clave fue el abrigo. José lo dejó claro: “Con mi edad no puedo arriesgarme. Vengo bien abrigado sí o sí”. Y es que más de un vendedor coincidió en que la mejor herramienta contra el frío es vestirse por capas, mantenerse en movimiento, tomar algo caliente y, en algunos casos, protegerse con nylons improvisados que frenan el viento.

Invierno, una semana con temperaturas muy bajas en Mendoza. Foto: José Gutierrez / Los Andes
Pocos de los que trabajan en la calle estuvieron en sus puestos en el inicio dee una semana con temperaturas muy bajas en Mendoza. Foto: Los Andes

Pocos de los que trabajan en la calle estuvieron en sus puestos en el inicio dee una semana con temperaturas muy bajas en Mendoza. Foto: Los Andes

Cuando el frío obliga a cerrar

Del otro lado están quienes decidieron no abrir sus negocios el lunes. Una vendedora de golosinas y juguetes, ubicada en calle Las Heras, explicó su decisión: “Por el frío polar preferimos no abrir. Nuestro puesto está muy expuesto, no hay resguardo, y no veíamos que fuera a haber movimiento. Hoy martes, con el clima un poco mejor, abrimos y ya se ve más gente caminando”.

Leonardo, otro vendedor de golosinas que trabaja en Avenida San Martín y Buenos Aires, intentó trabajar pero no pudo resistir mucho tiempo: “Vine un rato a la mañana y me fui. Hacía demasiado frío y no pasaba nadie”.

En estos casos, la decisión de cerrar se basa en una lógica en la cual si no hay circulación de personas, no hay ventas, y exponerse al frío sin ingresos no solo es poco rentable, sino riesgoso. Así lo resumió Gladis, vendedora de flores desde hace más de dos décadas en la esquina de calle España y Espejo: “Abrí solo medio día. Las ventas fueron mínimas. Me abrigo mucho, tomo café caliente, pero igual no vale la pena arriesgarse. Hoy un medicamento por enfermarse cuesta más que lo que se gana en un día como ese”.

“Son los primeros días los que siempre cuestan”

Isabel, dueña de un puesto de diarios y revistas en San Martín y Peatonal, con 46 años de experiencia, también decidió reducir su horario. Aunque cuenta con un caloventor para calmar el frío, afirmó que eso no alcanza si no hay compradores. “No se justifica estar tantas horas. Son los primeros días los que siempre cuestan, después uno se adapta un poco más”, explicó.

El frío vacía veredas

En la Plaza Independencia, los puestos de artesanos no abrieron. “No se justifica estar con este frío si no es fin de semana, porque no hay nadie”, comentaron. Lo mismo ocurrió con Facundo González, del puesto móvil de café Ethiopia BaristaBike ubicado en Plaza España: “No abrimos, pasé y estaba desolado, no tenía sentido. Nosotros tenemos calefacción tanto para nosotros como para los clientes, pero si no hay nadie, no vale la pena”, comentó. Recién el martes retomó la actividad: “Hoy salió el sol y la gente ya está afuera otra vez”.

La decisión de abrir o no parece depender por un lado, de la exposición directa al frío y por otro, la posibilidad de generar una venta mínima que justificara el esfuerzo. Para muchos, se trata de “ir viendo” día a día según lo que marque el pronóstico.

Leve mejora para los próximos días

Este martes el frío polar continuó, pero con algo más de sol. La mínima fue otra vez de -4°C, aunque por la tarde la máxima alcanzó los 9°C. Según el ranking del Servicio Meteorológico Nacional, Mendoza fue la novena ciudad más fría del país a las 8 de la mañana, con una sensación térmica de -7.2°C.

El miércoles se espera “poca nubosidad y frío”, con una mínima de -2°C y una máxima de 12°C. Y el jueves seguirá igual de fresco, con mínima de -1°C y máxima de 13°C. En este contexto, los comerciantes del centro saben que cada jornada es un nuevo desafío.

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