A partir de allí, las competidoras volvieron a presentarse individualmente, con una secuencia de poses y movimientos.
"Ya estar entre las seis era un montón. No escuchaba lo que me decía, se me salía el alma. Y, de repente escuché que nombraban a la sexta, a la quinta, a la cuarta, a la tercera... ¡Y no estaba mi nombre! Hasta que lo escuché en el primer lugar. Fue orgullo, como si pasara una película con todos los sentimientos juntos en ese momento", describe la flamante campeona en su categoría dentro del Mundial de Fitness y Fisicoculturismo.
La delegación argentina para la competencia -en todas sus categorías- estuvo conformada por 14 atletas.
La primera campeona del mundo argentina es de Mendoza
El Mundial de la IFBB tuvo lugar entre el 29 de octubre y el 2 de noviembre en Barcelona. Pero fue el 31 cuando Laura Rodríguez vivió ese día que jamás olvidará-
"Cuando me nombraron primera fue hermoso. Escuchar el Himno me hizo explotar en llanto. Yo amo mi Argentina. Me va cayendo de a poco la ficha. Es tan hermoso y, a la vez, uno trata de tomar la dimensión, porque esto queda para la historia. Hace muchos años que se espera esto", agrega con la voz entrecortada.
Laura ganó en la categoría Bikini Fitness +50
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La relación de Laura con el deporte empezó mucho antes de que imaginara competir en un escenario internacional. Desde los 5 años practicó distintas disciplinas y siempre sintió una atracción especial por la actividad física y el gimnasio.
A los 18 comenzó a dedicarse con mayor intensidad al entrenamiento con pesas. Tenía claro que quería avanzar por ese camino, aunque la vida después le sumaría otras responsabilidades.
Se casó a los 23 años, tuvo hijos y, aunque nunca dejó de entrenar, durante mucho tiempo la preparación física convivió con la maternidad, el trabajo y la familia.
También fue construyendo su propia formación profesional diversa. Es profesora de Piano y Música, profesora de Yoga, nutrideportóloga y profesora de musculación. Además, actualmente trabaja en la inmobiliaria de su familia, empresa que le demanda prácticamente la totalidad de su vida profesional.
Cuando sus hijos ya fueron más grandes, logró recuperar espacio y protagonismo para su preparación deportiva. Se orientó a la categoría Bikini Fitness -dentro del fisicoculturismo- y, hace ocho años encontró el equipo y el camino que le permitieron avanzar de manera más intensa.
Desde entonces, su recorrido incluyó torneos regionales, nacionales e internacionales. Fue dos veces campeona argentina de Bikini Fitness y participó en diferentes competencias sudamericanas de fisicoculturismo.
Se trata de la primera mujer argentina en ganar un mundial de físicoculturismo en la historia y el primer título para el país desde 1946.
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En este camino, Laura no deja de mencionar a dos personas claves: su entrenador y encargado de alimentación, Darío Domínguez, y la preparadora de poses, diseñadora, peinadora y quien -además- confecciona sus bikinis y se encarga del maquillaje, Verónica Segura.
"Ellos son mi equipo y que están siempre en todos lados conmigo", resume, y agradece.
Disciplina y entrenamiento
Más allá de todo el camino que ya había recorrido, hacia adelante y como un hito clave en esta ruta, Laura veía el mundial. Claro que llegar para alcanzar esta instancia no bastaba simplemente con entrenar unas horas por día.
De hecho, en la disciplina, la preparación (de Laura y de cualquier atleta) incluye también alimentación, descanso, trabajo físico específico y una planificación que se extiende durante gran parte del año.
De hecho, Laura Rodríguez suele dedicar alrededor de diez meses a prepararse para uno o dos torneos anuales. La exigencia es alta y requiere una organización muy estricta, especialmente cuando se combina con las obligaciones familiares y laborales.
Su rutina cotidiana comienza temprano. Se levanta entre las 5.45 y las 6, hace unos 25 minutos de ejercicio cardiovascular, desayuna y después se va al gimnasio, donde entrena durante aproximadamente una hora y media.
Luego se cambia y comienza su jornada laboral. A las 15 suele regresar a casa y allí ya se dedica plenamente a la familia, aunque siempre quedan algunas tareas pendientes y las responsabilidades.
Entrena de lunes a sábado y, cuando se acerca una competencia, la exigencia aumenta y llega dos o tres sesiones de cardio adicionales durante el día.
"No importa si es invierno, verano, llueva, no llueva o sea feriado, tiene que haber disciplina", describe, y agrega que la preparación también exige una alimentación muy cuidada y descanso.
Un choque, una cirugía y una preparación que no se detuvo
El camino hacia el título mundial en Barcelona tampoco estuvo libre de obstáculos. Laura había comenzado a prepararse para el mundial en febrero de 2025, pero durante ese proceso sufrió un accidente automovilístico que la obligó a detenerse durante un tiempo.
Laura puede estar hasta 10 meses entrenando para participar de un certamen internacional.
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Cuando se recuperó, retomó los entrenamientos. Pero al tiempo su esposo, Daniel, tuvo que someterse a una cirugía inesperada, que implicó dos meses y medio de recuperación.
Durante ese período, Laura debió dividirse entre la clínica, el trabajo, la casa, los hijos y su propia preparación física. Pero siguió adelante.
En todo su recorrido, además de su equipo, siempre se destaca Daniel, quien -por supuesto- viajó con ella a España. "Me pinta, me acompaña, me cuida. Él está siempre conmigo", destaca.
El mensaje de la campeona
Desde su lugar, e independientemente de las medallas y premios, Laura busca transmitir un mensaje sobre la importancia de encontrar un espacio propio, animarse a empezar y sostener hábitos saludables a lo largo de la vida.
"Hay que animarse. Uno nunca tiene que abandonarse, siempre tiene que priorizarse. Si uno está bien, va a estar bien con los demás", sostiene la mujer, quien agrega que es importante incorporar alguna actividad física, encontrar un horario y construir una rutina.
En ese sentido, insiste en que el ejercicio debe estar acompañado por una alimentación saludable y descanso. Para ella, esos tres pilares son fundamentales para cuidar el cuerpo y prepararlo para una buena longevidad.