3 de junio de 2026 - 17:44

En Aconcagua Radio, Fabio Páez, el padre de Chiara Páez, la chica cuyo femicidio dio origen al Ni Una Menos

A 10 años del nacimiento del movimiento, el papá de Chiara habló en Aconcagua Radio sobre el legado de una lucha que no para.

El 3 de junio de 2015, una multitud tomó las calles de Argentina por primera vez bajo la consigna Ni Una Menos. Detrás de esa marcha había un nombre: Chiara Páez, una adolescente de Rufino, Santa Fe, cuyo cuerpo había sido encontrado enterrado en el patio de la casa de los abuelos de su novio apenas semanas antes. El femicida confesó: la había matado porque ella se había negado a abortar. Chiara tenía 14 años y estaba embarazada.

Una década después, el movimiento sigue convocando a miles de personas. Pero para Fabio Páez, el padre de Chiara, cada aniversario trae consigo una mezcla de orgullo y dolor que no cede. Y este año, además, llega con una herida fresca: la Cámara de Casación Penal de Santa Fe redujo la condena de Manuel Mansilla de 21 años y 6 meses a 15 años, avalada por los jueces Llaudet, De Petriz y Beltramone.

"Nos cayó muy mal, muy triste, mucha impotencia", dijo Fabio en comunicación con este medio. Para él, la decisión no solo es injusta sino peligrosa: el fallo se apoyó en la minoría de edad del condenado al momento del crimen, y ya está siendo usado como jurisprudencia por otras defensas en causas similares. "Están usando el caso de Chiara para bajarle la pena a otros menores que han asesinado", denunció.

Fabio no encuentra ninguna lógica que justifique la reducción. "Bajarle la pena a un asesino, no le veo ninguna explicación ni como papá ni como ciudadano. Chiara también era menor. El Estado defiende al menor que asesina. ¿Y qué beneficios tuvo ella? Está en un cajón. Yo no la voy a ver nunca más."

La rabia convive, sin embargo, con algo más difícil de nombrar. Cada 3 de junio, el nombre de su hija resuena en marchas de todo el país, en bocas de personas que quizás no saben exactamente qué le pasó pero que llevan su historia como bandera. "Es una mezcla de sentimientos: el dolor, la angustia, y atrás de eso, un orgullo enorme de que en el nombre de ella tanta gente siga en lucha", reflexionó Fabio. "Esto no es una lucha que la puede hacer una sola parte. Es una lucha de personas de bien, de familias."

El femicidio de Chiara Páez no bajó. Ninguno bajó. Pero tampoco bajó la marea que su muerte ayudó a despertar.

Escucha la nota completa acá y podés escuchar la radio en vivo en www.aconcaguaradio.com

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