taller de reciclaje y diseño textil
El taller funciona en la Escuela de Oficios de Godoy Cruz.
Prensa Godoy Cruz
Según explicaron Nicolás Tello, jefe del Departamento de Formación e Innovación Educativa y Belén Verasay, jefa de la División de Economía Social de Godoy Cruz, “el objetivo es vincular a las empresas que generan descartes textiles con emprendedores, para que puedan reutilizarlos, reducir el impacto ambiental y generar nuevas oportunidades productivas”.
El proceso comienza con la recolección y clasificación de los materiales. Las telas son separadas según sus características por el equipo de Ambiente. A partir de ese descarte disponible, se diseña la planificación del taller, que varía según la temporada y el tipo de producción de las empresas que aportan los insumos.
Formación integral en clave sustentable
La propuesta, que se lleva adelante en la Escuela de Oficios, apunta a reducir el impacto ambiental de los residuos textiles y, al mismo tiempo, se plantea como un espacio de encuentro, creación y aprendizaje. Además, promueve el surgimiento y fortalecimiento de emprendimientos locales vinculados al diseño sustentable.
El cursado comenzó hace pocas semanas y ya cuenta con cupo completo. A lo largo de tres meses, las asistentes incorporan herramientas para diseñar y producir objetos sostenibles, al tiempo que se capacitan en marketing digital, redes sociales y estrategias de comercialización.
taller de reciclaje y diseño textil
“La idea es que las personas puedan pensar qué productos desarrollar a partir del material recuperado”, señalaron Tello y Verasay.
Durante el proceso, las participantes comienzan a proyectar qué productos pueden desarrollar a partir de los materiales recuperados. En muchos casos se orientan a la confección de accesorios como bolsos, mochilas o neceseres, aunque también surgen propuestas como delantales, cuchas para mascotas o prendas intervenidas mediante técnicas de customización.
Uno de los aspectos centrales del programa es el acceso a los insumos. Los materiales se entregan de forma gratuita, tanto para quienes participan del taller como para otros emprendedores del rubro textil, aunque deben solicitarse con un fin productivo específico.
“Buscamos que tenga un sentido: saber para qué se van a utilizar, en qué emprendimiento y en qué cantidades”, explicaron. “Buscamos que tenga un sentido: saber para qué se van a utilizar, en qué emprendimiento y en qué cantidades”, explicaron.
Esta política busca garantizar un uso responsable de los recursos y fortalecer la economía circular. En ese sentido, la iniciativa también apunta a consolidar redes dentro de la economía social.
Si bien no hay cifras exactas, desde el programa destacan que es alto el volumen de emprendimientos que surgen a partir de estas capacitaciones, especialmente en sectores donde el acceso a materiales y formación resulta clave para iniciar un proyecto.
Más que un taller: comunidad y aprendizaje colectivo
Más allá de la formación técnica, el espacio funciona como un ámbito de contención e intercambio. Participan personas con distintos niveles de experiencia, lo que favorece el aprendizaje colectivo y la circulación de saberes.
En ese entorno, no solo se enseñan técnicas de costura y reutilización textil, sino también herramientas para construir una marca, posicionar productos y participar en ferias.
taller de reciclaje y diseño textil
El taller promueve la transformación de residuos textiles en productos con valor agregado.
Prensa Godoy Cruz
“No sólo se enseña a coser, sino también a crear una marca, vender un producto y participar en ferias”, destacaron desde el programa.
El interés por este tipo de propuestas ha crecido en los últimos años. La mayor conciencia ambiental, sumada a cambios en los hábitos de consumo, ha contribuido a revalorizar los productos elaborados a partir de materiales reciclados.
“Hoy ya no se ve como algo de menor calidad un producto hecho con material reciclado. Al contrario, hay una valoración creciente del consumo responsable”, señalaron Tello y Verasay.
Una historia emprendedora
Una de las participantes del taller es Aivi Sissa, creadora de Hilaría Circular. Su proyecto comenzó a tomar forma a partir del trabajo con materiales en desuso y su inquietud por el consumo masivo. “Siempre tuve una tendencia muy fuerte a recuperar, a reciclar y a cuestionar el consumo masivo”, recordó Sissa.
Hilaría Circular
Bolso confeccionado a partir de telas reusadas.
Hilaría Circular
Su llegada a la Argentina en 2021 marcó un punto de inflexión: comenzó su formación como diseñadora textil y encontró en esa disciplina una vía para transformar sus preocupaciones en un proyecto concreto. “Encontré en el diseño una forma de canalizar todas estas preocupaciones en un proyecto que podía convertirse además en un emprendimiento”, explicó.
Su paso por el programa CostuRed le permitió acceder tanto a formación como a insumos clave. “Me ayudó a consolidar esta idea a través de la capacitación y de la obtención de materiales recuperados”, señaló.
El uso de textiles reciclados es el eje central de su trabajo. A través de la reutilización de retazos, desarrolla piezas únicas mediante distintas técnicas de reciclaje textil. Cada creación implica una nueva oportunidad para los materiales y una forma de expresión creativa.
Los desafíos del reciclaje: adaptarse a lo disponible
Trabajar con materiales recuperados no está exento de dificultades. “Muchos de los textiles no son uniformes: tienen distintos usos, desgastes y calidades”, explicó la creadora de Hilaría Circular. Esto obliga a adaptar constantemente los diseños a los recursos disponibles.
Hilaría Circular
Almohadón realizado a partir de materiales reciclados.
Hilaría Circular
Además, destaca que existe un trabajo invisible detrás de cada producto: desde la limpieza hasta la clasificación de los materiales. “No es tan sencillo como recibir algo gratis. Hay un costo en todo ese proceso”, afirmó.
El valor del proceso creativo
Sin embargo, esa misma dificultad potencia la creatividad. “Voy cambiando lo que hago, no solo en colores, sino también en formas. La parte creativa es una de las cosas que más disfruto”, dijo la emprendedora.
Actualmente se especializa en la producción de bolsos, aunque proyecta expandirse hacia la indumentaria. Su crecimiento también estuvo acompañado por la formalización de su actividad: “Hoy en día tengo un emprendimiento formal”.
Redes que sostienen
Más allá de lo productivo, el programa genera un fuerte sentido de comunidad. “Se desarrollan vínculos muy lindos”, destacó Aivi sobre su experiencia compartiendo espacio con otras emprendedoras.
El intercambio constante es parte del proceso: “Nos ayudamos muchísimo, tanto en lo técnico como en lo creativo”. En ese ámbito, la colaboración prima sobre la competencia, generando un entorno de confianza y aprendizaje.
Acompañamiento y crecimiento
El taller funciona, además, como un espacio de contención. “Siempre me he sentido cuidada, contenida y escuchada”, afirmó. Ese acompañamiento colectivo impacta también en la calidad de los productos, a través del intercambio de opiniones y devoluciones entre pares.
"Valoro la sinceridad. Nos hacemos preguntas como ‘¿qué piensas de este producto?’ y no nos vamos a mentir”, explicó. "Valoro la sinceridad. Nos hacemos preguntas como ‘¿qué piensas de este producto?’ y no nos vamos a mentir”, explicó.
Finalmente, reconoció el rol del acompañamiento institucional y grupal en su recorrido: “No hubiera podido lograr nada de lo que tengo hoy sin el apoyo del municipio y de mis compañeras”.
“Hoy Hilaría Circular es lo que es gracias a estas experiencias”. “Hoy Hilaría Circular es lo que es gracias a estas experiencias”.
En un escenario atravesado por la crisis ambiental donde se estima que el 73% de la ropa termina en vertederos o es incinerada y menos del 1% se recicla, iniciativas como esta muestran cómo el diseño, la colaboración y el compromiso pueden abrir nuevas formas de producir y consumir.