8 de noviembre de 2026 - 08:00

El Niño y el impacto en la vida de los mendocinos: de servicios afectados a desbordes colacales

El fenómeno climático dejó un octubre histórico y se encamina a un verano crítico. Probables consecuencias en el tránsito, insectos y roedores y daños en los hogares.

El fenómeno climático de El Niño dejó de ser una especulación teórica o una simple proyección meteorológica para convertirse en una realidad palpable en Mendoza. Desde el invierno, su incidencia comenzó a hacerse sentir sobre el tiempo local con un incremento sostenido en las precipitaciones y las nevadas. Sin embargo, el escenario más complejo se anticipa para la temporada estival, considerada la época de mayor actividad de tormentas en la región.

De acuerdo con los análisis técnicos, este contexto implicará un volumen de precipitaciones superior al esperado para la época, con una probabilidad más alta de que ocurran eventos de gran envergadura en el marco del cambio climático. Muestra de ello fue el comportamiento registrado durante octubre, mes que marcó un hito histórico al transformarse en el más lluvioso de los últimos 70 años en Mendoza, según detallaron especialistas.

El fenómeno del Súper Niño anticipa fuertes tormentas en Mendoza. Archivo / Imagen ilustrativa

El fenómeno del Súper Niño anticipa fuertes tormentas en Mendoza. Archivo / Imagen ilustrativa

Más allá de los registros científicos, el impacto directo de esta variabilidad climática se traslada a la vida cotidiana de la población, donde las primeras muestras ya se han hecho visibles.

Anegamientos y afectación de servicios

La precipitación de volúmenes elevados de agua en lapsos breves provoca de manera recurrente la saturación de los cauces y de la red de acequias. Este comportamiento hidrológico, advertido de forma particular durante el verano pasado con episodios de magnitud, determina que persistan áreas urbanas con un elevado riesgo de anegamiento.

Desde la Dirección de Hidráulica explicaron que la particularidad geográfica de Mendoza, ubicada al pie del pedemonte, provoca que el escurrimiento hídrico decante de forma natural hacia las zonas más bajas. Si bien la provincia dispone de diques de atenuación de crecidas y colectores aluvionales, la capacidad operativa de estas estructuras puede verse excedida bajo precipitaciones intensas, factor agravado por la presencia de residuos urbanos que generan obstrucciones mecánicas.

En este marco, las acequias también pueden ver sobrepasada su capacidad de transporte, desviando el flujo hídrico hacia la vía pública sin control. Esta situación genera afectaciones directas en la transitabilidad peatonal y vehicular, incrementa el riesgo de ingreso de agua a las viviendas y provoca la anegación y sobrecarga de infraestructuras vinculadas a la prestación de servicios básicos.

Riesgos en la red de agua potable y el sistema cloacal

Una de las problemáticas recurrentes ante estos eventos climáticos involucra a la red sanitaria y de agua potable. Desde Aguas Mendocinas (AySAM) puntualizaron que el impacto en el abastecimiento se manifiesta mediante dos variables principales. Por un lado, el compromiso en la producción de agua potable: las tormentas en la franja del pedemonte incrementan con rapidez la turbidez del agua cruda y generan un arrastre masivo de sedimentos hacia los canales de ingreso de las plantas potabilizadoras. “Generalmente, estas situaciones se producen por tormentas en la zona del Piedemonte, que incrementan rápidamente la turbidez del agua y generan arrastre de sedimentos y otros materiales”, refirió una fuente de la organización.

Las tormentas por El Niño podrían afectar los servicios.

Las tormentas por El Niño podrían afectar los servicios.

Ante estas condiciones, y con el fin de resguardar la integridad del sistema, los establecimientos son retirados temporalmente de servicio. Esta interrupción preventiva de la producción puede derivar en fenómenos de baja presión o cortes del suministro en diversos sectores, según el establecimiento afectado.

Otra consecuencia puede ser la sobrecarga de la red cloacal. Durante los episodios de tormenta, los caudales transportados por las colectoras sufren incrementos que superan el 30% en comparación con sus parámetros habituales de operación. “Esta situación se origina exclusivamente por la conexión indebida de desagües pluviales al sistema cloacal. Dichas conexiones generan un aporte adicional de agua de lluvia para el cual la infraestructura no fue diseñada, comprometiendo su funcionamiento y capacidad de transporte”, señalaron desde la empresa. Al verse superada la capacidad de conducción del colector, el efluente desborda por las bocas de registro. “Cabe destacar que la descarga de aguas pluviales al sistema cloacal se encuentra terminantemente prohibida, por lo que resulta fundamental evitar este tipo de conexiones clandestinas para preservar el correcto desempeño de la red y prevenir inconvenientes operativos”, subrayaron.

Al respecto, el presidente de AySAM, Darío Hernández, reconoció a Los Andes que la infraestructura cloacal atraviesa un panorama complejo y que se mantienen identificados al menos 25 sectores expuestos a desbordes, condición que se agudiza frente al acaecimiento de precipitaciones.

Frente a este escenario, las autoridades sugieren a los usuarios reservar agua potable para consumo humano, asegurar el llenado de tanques domiciliarios, efectuar un uso moderado de la misma, controlar pérdidas internas y acatar estrictamente las restricciones vigentes.

Contingencias en el suministro eléctrico y el tránsito

El servicio de distribución eléctrica se halla expuesto a interrupciones por tormentas, vientos fuertes y la ocurrencia eventual de vientos zonda. En estas circunstancias, la causa principal de fallas responde a la caída de ramas o ejemplares del arbolado público sobre las líneas aéreas, aunque también pueden registrarse anegamientos en instalaciones subterráneas o daños en estaciones transformadoras. Esto podría interrumpir el servicio domiciliario y el alumbrado público.

Riesgos domésticos por las tormentas: más chances de daños en viviendas por filtraciones, plagas, daños estructurales y posibles desbordes de desagües.

Riesgos domésticos por las tormentas: más chances de daños en viviendas por filtraciones, plagas, daños estructurales y posibles desbordes de desagües.

Desde la empresa Edemsa indicaron que, si bien estas dos últimas situaciones no se han presentado en lo que va de la temporada, la red está preparada operacionalmente para hacer frente a eventuales contingencias.

“El fenómeno climático de El Niño presenta nuevos desafíos en relación al servicio de distribución eléctrica”, aceptaron desde la distribuidora. “En este escenario, Edemsa ha trazado una estrategia para enfrentarlo y continuar con la mejora constante del servicio, reforzando guardias y cuadrillas, planificando la contingencia y articulando en conjunto con el Gobierno provincial, municipios y Defensa Civil”, enfatizaron.

Por otra parte, la circulación vehicular se puede ver alterada por la conjunción de calles anegadas, la mayor densidad de automóviles por parte de usuarios que evitan el desplazamiento peatonal, la eventual falla de las cámaras subterráneas que comandan las redes semafóricas y el deterioro estructural del pavimento.

En áreas de montaña, se suma la probabilidad de desprendimientos rocosos sobre la calzada y la eventual crecida intempestiva del caudal de los ríos, también favorecido por el proceso de deshielo acumulado por las intensas nevadas invernales, fenómeno que de forma excepcional ha llegado a comprometer la infraestructura de puentes.

Las advertencias de Defensa Civil en la vía pública

Otro tema es la afectación del suelo por las lluvias recurrentes, lo que incide en la capacidad de absorción y de sostenimiento. “Por la cantidad de agua que cae, el riesgo es que el piso no absorbe y, por lo tanto se escurre, va por las pendientes muy rápidamente hacia las partes planas”, explicó a Los Andes el director de Defensa Civil de la provincia, Daniel Burrieza.

Otro tanto de ese impacto va a incidir en los árboles caídos, un problema que ya existe en la provincia y podría agravarse. “Al ablandarse el terreno, los árboles grandes, si tienen alguna problemática, sobre todo de vejez, esos árboles se ponen robustos, el terreno flojo por la humedad implica más riesgo”, apuntó el director.

El titular del organismo previno además sobre los riesgos asociados a la interrupción de semáforos por anegamiento de cámaras subterráneas y solicitó extremar la precaución al transitar: “Hay que primero asesorarse bien con el pronóstico y tener mucha más precaución para salir a la calle. Habría que evitar transitar cuando hay agua en circulación. En las calles a veces corren 10, 15 cm de agua que no sería mucha, pero sin embargo, en la superficie de la calle corriendo ese agua, corre muy fuerte y la gente sobreestima eso. Se puede perder el equilibrio, puede ser arrastrado por la corriente de manera muy fácil. Segundo, que quedan alcantarillas que no se ven o las mismas bocas de las esquinas de las acequias, los lugares para cruzar tampoco se ven, así que eso resulta peligroso”, resaltó.

Respecto a las zonas rurales o de montaña, remarcó que hay que evitar atravesar cursos de agua: “No pasar en los badenes en zona de montaña o del pedemonte cuando tienen agua. Esto es muy peligroso”.

Riesgos y cuidados en los hogares

En relación con el ámbito domiciliario y la infraestructura edilicia, Burrieza advirtió sobre la vulnerabilidad de las construcciones precarias o históricas, en particular de adobe, ya que por la humedad se pueden caer paredes y techos.

Por la humeadad, este verano podría haber más mosquitos en algunas zonas de Mendoza.

Por la humeadad, este verano podría haber más mosquitos en algunas zonas de Mendoza.

Asimismo, mencionó los riesgos de inundaciones en las casas, sótanos y subsuelos, entre otras cosas, porque se tapan los desagües. También el riesgo de cortocircuitos si hay filtraciones, por lo que ante esos casos lo primero es cortar el suministro eléctrico. Por eso dijo que hay que chequear que estén limpios los desagües y procurar que las casas tengan rejilla de desagüe en los patios.

Finalmente, sugirió medidas de resguardo para zonas habitualmente inundables: “Si están anunciadas tormentas fuertes, hay que tener ropa, alimentos y medicamentos en lugares elevados. Si sabemos que vivimos en zonas de riesgo, hay que ser razonable con estas situaciones”.

Infraestructura del hogar y presencia de plagas

Las recientes tormentas expusieron deficiencias en las estructuras domiciliarias, registrándose un incremento de hasta un 500% en las solicitudes de reparación e impermeabilización de techos en el territorio provincial.

A la par del factor edílico, las condiciones de humedad derivadas de las precipitaciones favorecen la presencia de insectos y roedores. Sobre la proliferación de mosquitos, el médico veterinario Ernesto Ueltschi, titular del Departamento Provincial de Enfermedades Zoonóticas y Vectoriales, explicó a Los Andes que las lluvias abundantes propician un ambiente adecuado para el desarrollo de mosquitos en áreas donde habitualmente no se registran concentraciones elevadas.

No obstante, acotó que la especie posee un rango térmico óptimo de desarrollo ubicado entre los 18 °C y los 27 °C, por lo que las marcas extremas del verano mendocino podrían actuar como un regulador natural de su población. Asimismo, aclaró que un incremento de estos insectos no implica directamente una suba en la transmisión de dengue, dado que se requiere la circulación previa del virus en los vectores.

En cuanto a los roedores, empresas del rubro como JF Control de Plagas manifestaron a Los Andes haber atendido una suba en las consultas durante períodos de lluvias persistentes, con foco en la especie Rattus norvegicus (conocida popularmente en la zona como rata de alcantarilla o pericote).

“Estos roedores suelen establecer sus madrigueras bajo tierra, en sistemas de desagües y en las inmediaciones de las acequias. Cuando estos espacios se inundan, se ven obligados a desplazarse en busca de refugio, lo que aumenta la probabilidad de encontrarlos en la vía pública o en las proximidades de las viviendas”, sostuvieron desde la firma especializada, remarcando que el fenómeno responde a una mayor exposición y desplazamiento por alteraciones ambientales y no a un incremento directo en la densidad poblacional.

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